“La mirada de la Renovación sobre la ecología es integral; siempre incluye al ser humano en la defensa del medio ambiente”, sostuvo el ministro Juan Manuel Díaz para encuadrar el sentido de las políticas de Ecología. Admitió que es la mirada inspirada en la Encíclica, Laudato Si, del Papa Francisco y del CELAM que entiende que un planteo ecológico es siempre un planteo social.

Posadas (Viernes 18 de Mayo) “La mirada de la Renovación sobre la ecología es integral, señor diputado, siempre incluye al ser humano”, fue una definición categórica del ministro Juan Manuel Díaz en la Cámara de Representantes el martes 15 cuando en la Comisión de Asuntos Constitucionales se presentó para responder preguntas sobre las actuaciones por denuncias de coimas contra agentes del Ministerio.
La toma de posición del ministro Díaz, este situarse en la época para responder a los desafíos de los misioneros, que además explicita un aspecto doctrinario de la Renovación que gobierna la provincia, a pesar de su contundencia pasó desapercibida en el debate que había sido ganado por el escándalo y la actitud denunciativa que era, en definitiva, el objetivo del pedido de informes que es un recurso utilizado habitualmente por la UCR en el Parlamento que no se interesa en las respuestas ni en el discernimiento de realidades, sino en ganar micrófonos para acusar y condenar. La práctica, digamos, que instaló Elisa Carrió en la Argentina, práctica desocultada en su oportunidad por Raúl Alfonsín.
Pero si los diputados inquisidores no estaban interesados en el informe que pidieron, menos aún prestaron atención al concepto que bajó el ministro como encuadre de su gestión en Ecología que pone sobre la superficie el cambio de paradigma operado por el rovirismo en el ministerio con políticas que se diferencian del conservacionismo. “No somos conservacionistas”, insistió Díaz ante otras preguntas, precisamente para provocar un debate de fondo sobre la relación de la humanidad con la naturaleza. Pero el escándalo y la denuncia que se llena la boca con la palabra “corrupción” es el árbol que no deja ver el bosque.
Ministro: “habló de ecología integral, ¿Coincide su posición con la palabra del Papa Francisco en Laudato Si”, le preguntamos después de la reunión.
“Precisamente, es el signo de los tiempos, puesto que no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental”, respondió citando a la Encíclica, pero sin más tiempo para detenerse a profundizar el tema y el cómo se articula en campo la teoría y en la gestión la doctrina.

Visión integral de la Ecología

La definición del ministro Díaz en el Parlamento tiene un contexto político. No sólo en la Argentina sino en toda América Latina existe una tensión objetiva entre las explotaciones mineras a cielo abierto con el daño que generan en el ambiente. La necesidad de recursos por un lado y la destrucción y contaminación del medio por el otro. La explotación del bosque presenta el mismo dilema, diríamos filosófico, aunque tiene posibilidades de otros abordajes. No es casual que el año pasado se haya inaugurado en Iguazú el Instituto Misionero de Biodiversidad, creado por iniciativa de Carlos Rovira como un instrumento estratégico para la conservación y puesta en valor de la biodiversidad existente en nuestros montes, campos, humedales, lagos, arroyos y ríos per simultáneamente incrementará la calidad y excelencia en la formación de recursos humanos y promoverá su residencia y trabajo en la provincia”, según expresara en los fundamentos de su creación. Una visión global que integra lo verde y la humanidad.
Las palabras del ministro Díaz coinciden además con el reciente pronunciamiento del Consejo Episcopal Latinoamericano, Celam, que desde Bogotá se pronunció en una Carta Pastoral fijando la posición de la doctrina social de la Iglesia ante el desafío del extractivismo.

Un planteo ecológico es un planteo social

Del pronunciamiento de los obispos el encuadre teológico -nosotros decimos ideológico- con que la Iglesia responde a los interrogantes de la humanidad, recatamos los siguientes párrafos:
-Es nuestro deber procurar que se cumpla en toda plenitud el verdadero desarrollo, que es el paso, para todos y cada uno, de unas condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas”
-No se conquistará un auténtico desarrollo, si se atenta contra la casa común, este Planeta Tierra que es creación de Dios. Por ello subrayamos, tal como lo afirma la encíclica Laudato Si’ que “el desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”
-La mirada de la Ecología Integral supera la concepción de la ecología referida solo a los animales y las plantas, sin considerar al ser humano y sus búsquedas existenciales.
-Es una mirada que no se queda en lo “verde” sino que asume la “policromía” de la vida en sus diversos aspectos e integra principios éticos y la profundidad espiritual humana, según lo explica el Papa en el Capítulo IV de la Encíclica.
-Es la mirada que descubre que el clamor de la Tierra se une al clamor de los empobrecidos, vulnerables, marginados y discriminados.
– Un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.
-La Ecología Integral siempre incluye al ser humano y su dimensión espiritual, considera que la profundidad de la crisis ecológica revela la gravedad de la crisis moral del hombre y no disocia la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.
Estos recortes de la Carta Pastoral del Celam, pueden ser mejor comprendidos en la lectura completa del documento que se encuentra en la web. Pero son suficientes para hacer una aproximación a la mirada de la Iglesia sobre las tensiones entre el desarrollo, el trabajo y la preservación de la “casa común”. Son también suficientes para encuadrar cualquier debate sobre las políticas que determinan la gestión de la Renovación en el Ministerio de Ecología, muy diferentes por cierto del conservacionismo que en estos tiempos tiende a privatizarse.

 

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