Macri tiene una visión industrialista que trasciende el liberalismo, sostuvo Humberto Schiavoni pero admitió que “no todas las áreas del Gobierno tienen la misma consistencia de esa visión”. En una entrevista con Visión Desarrollista celebrada el 12 de abril, el presidente del PRO defendió el gradualismo en las reformas estructurales porque un sinceramiento de todos los agregados, implicarían una gran transferencia de ingresos que la situación social no toleraría. “Nos quedábamos sin gobierno”, afirma. Además de inversiones en infraestructura el nuevo desarrollismo promueve la integración de cadenas productivas regionales.

Posadas (Lunes, 4 de junio) Un concepto fundamental del desarrollo hoy en la Argentina es promover la integración de cadenas productivas regionales, sostuvo Humberto Schiavoni al definir las prioridades que deben encarar las políticas públicas. Es una novedad, digamos teórica, que reveló en declaraciones formuladas a Visión Desarrollista en una entrevista celebrada el 12 de abril. Esta centralidad que se le da a las economías de las provincias vinculadas a la producción de materias primas, no desplaza a la tradicional receta de priorizar las inversiones en infraestructura y energía, pero se adapta a la dinámica de los cambios registrados no sólo en la economía nacional sino también en la internacional. Explica que “gran parte del desarrollo de las economías regionales tiene que ver con la industria metalmecánica. En mi provincia, por ejemplo, la industria de la madera está 20 años atrasada. Necesita nuevas máquinas y tecnologías. ¿Quién las va a fabricar? Se necesita una industria metalmecánica que abastezca esta demanda”. Además a contramano de lo que se difunde, Schiavoni defiende el rol del Estado como orientador del proceso económico y social.
En el reportaje, realizado antes de la corrida cambiaria, de la apertura de las negociaciones con el FMI y del alineamiento del peronismo en el Congreso, el senador Schiavoni defendió el ritmo, que se conoce como gradualismo en las políticas de sinceramiento de los precios relativos de la economía. Argumentó una política de shock hubiera implicado una brutal transferencia de ingresos, que no hubiera sido posible en 2015. “Si hacíamos el sinceramiento que hizo Frondizi, nos quedábamos sin Gobierno”, afirma. De todos modos, entiende que el cuadro de situación política es favorable para los acuerdos y el funcionamiento de las instituciones.
A continuación reproducimos parcialmente la extensa entrevista con VD, que puede leerse textualmente en visiondesarrollista.org/entrevista-schiavoni/

¿Cómo describirías políticamente a Macri?
Mauricio muchos lo encasillan como un liberal, que en parte lo es, pero a la vez tiene la experiencia industrial. Tiene un sentido industrial en su concepción.

Dijiste que venía de una base de ideas diferentes a las desarrollistas. ¿A qué te referías?
Es que su experiencia de vida es diferente a la nuestra. Para nosotros, los desarrollistas, la política no sólo es acción, sino el estudio de los problemas. Tenemos un diferencial importante, algo distinto a la rosca de algunos operadores políticos. Es algo más estratégico, que es propio de los desarrollistas.

¿Creés que el gobierno de Macri es desarrollista?
Habría que ver qué es hoy el desarrollismo. En relación con aquel entonces [fines de los años 50, cuando gobernó Frondizi], hay dos diferencias fundamentales. El sinceramiento de las variables se hizo de manera abrupta, el ritmo fue impresionante. Se sinceraron el salario, las tarifas, fue un ajuste muy fuerte con una inflación altísima. Pero era un país que no tenía el contexto social que tenemos ahora. ¿Se imaginan si Mauricio hubiese hecho eso? Si sincerando de a poco cuesta tanto, imaginen si hubiera hecho el sinceramiento abrupto que hizo Frondizi. Fue una brutal transferencia de ingresos que corrigió las variables estructurales, pero ahora no hubiera sido posible. Si hacíamos el sinceramiento que hizo Frondizi, nos quedábamos sin Gobierno.

¿Hoy es más complicado que en el 58?
Desde lo político, tenés una debilidad que Frondizi no tuvo, porque controlaba las Cámaras de Diputados y Senadores. Pero, por otro lado, no tenés la asechanza de los militares y el peronismo combativo. Hoy es más favorable la política del acuerdo y funcionan mejor las instituciones.

La primera diferencia es el ritmo del sinceramiento. ¿Cuál es la segunda?
Las prioridades. En ese momento eran infraestructura, energía, acero… Posadas recién tuvo un aeropuerto asfaltado en el gobierno de Frondizi; lo mismo que Corrientes, lo inauguró Frondizi con [Fernando] Piragine Niveyro. Las obras de infraestructura siguen siendo hoy una prioridad. La energía también, un país sin energía no tiene ninguna posibilidad. Pero tenés acero: Argentina hoy es exportador. No es una prioridad, en el sentido de que el Estado tenga que intervenir. El acero es un commodity y, además, fue perdiendo participación en la formación de los bienes intermedios. En 1960 un auto era un 50% o más acero; hoy no llega al 25%. Mauricio entiende todas estas prioridades igual que nosotros. Y las está llevando a cabo, con los condicionamientos de los que hablamos recién.

¿El PRO cree que el Estado tiene que orientar la economía?
El Estado tiene que ser orientador del proceso económico y social, eso no lo discute nadie. Hoy el Gobierno interviene fuertemente en la aplicación del proceso económico. La visión del rol del Estado que existe hoy en Argentina es producto del desarrollismo. Nosotros [los dirigentes del PRO] entendemos el rol del Estado en términos muy parecidos a los lineamientos del desarrollismo. Ahora, se tiene que dejar que el capital privado llegue a aquellas áreas donde existe interés de inversión. Eso fue lo que no hizo el kirchnerismo y es lo que este gobierno sí está haciendo.

Además del rol del Estado, ¿qué otros conceptos desarrollistas siguen vigentes?
Que los intereses son nacionales, no ideológicos. Cuando China tuvo que sostener un proceso de acumulación interno, no te dejaba entrar ni un clavo. Hoy se expende y sostiene el librecambio. Al revés de EE UU, los campeones del liberalismo, que se volvieron proteccionistas. ¿Por qué? Porque los intereses son nacionales. Cuando los chinos usaron el capital extranjero, con Deng Xiaoping, hicieron lo que proponían Frondizi y Frigerio para Argentina.

Las prioridades eran un pilar fundamental para el desarrollismo. ¿Cuáles son las prioridades hoy?
Un proyecto de desarrollo para Argentina tiene que estar vinculado a la infraestructura, con el criterio de integración horizontal. Mauricio lo está haciendo al promover vías de comunicación que no necesariamente tengan vinculación con el puerto de Buenos Aires También es prioridad la energía, como dijimos. Hoy tenés la biotecnología como una ventaja comparativa y con valor agregado. Todo lo que tiene que ver con el desarrollo de software también es valioso. Y otro concepto fundamental es promover la integración de cadenas productivas regionales. Argentina tiene hoy un déficit prácticamente en todas sus economías regionales. Y en ese sentido hay que orientar el proceso educativo del país.

¿Es una prioridad la industria?
Sí, por supuesto. Gran parte del desarrollo de las economías regionales tiene que ver con la industria metalmecánica. En mi provincia, por ejemplo, la industria de la madera está 20 años atrasada. Necesita nuevas máquinas y tecnologías. ¿Quién las va a fabricar? Se necesita una industria metalmecánica que abastezca esta demanda.

¿Cómo debe pensarse el desarrollo de las economías regionales?
Yo empezaría por definir una suerte de matriz insumo producto para las economías regionales, para ver qué necesita cada provincia y lograr que se abastezca con insumos propios. Así definiría las prioridades. Hay una cantidad de insumos que hoy se importan y se puede proyectar fabricarlos acá. Pero no solo tenés que proteger esos sectores, sino hacerlos invertir en la incorporación de tecnología. Que fabriquen productos que sirvan y compitan. ¿Qué hace falta para que absorban mano de obra y la gente no se vaya al conurbano? Generar inversiones en esos ejes. Hoy, por suerte, hay modelos que se pueden imitar. Cuatro o cinco empresas que pueden servir de guía. Pero tenés cinco que están en el siglo XXI y setecientas que están en el siglo XX. Hay que dar un salto tecnológico industrial.

¿Quién debería promover esta política?
Creo que la Secretaria de Industria debería fijar prioridades y alinear los instrumentos para que estas tengan objetivos con plazos y recursos asignados. Es una tarea grande, pero que sin duda vale la pena hacer.

¿El Gobierno actual comparte esa visión?
La visión está. Mauricio la tiene. Pero no todas las áreas del Gobierno tienen la misma consistencia de esa visión.

Foto: Visión Desarrollista

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