Si el acuerdo con el FMI condiciona todo en los diarios posadeños se afirma que la Renovación enfoca la crisis como una oportunidad en la reafirmación del “misionerismo”, espacio de construcción de la esperanza como salida de una crisis nacional que no muestra qué es lo nuevo. Más que una consigna de campaña resume la voluntad de autonomía de un pueblo con características propias. Vale la pena leer las columnas centrales de los diarios del domingo y compararlas con la mala onda de las interpretaciones cruzadas de los diarios porteños.

Posadas (Lunes, 11 de junio) Si el acuerdo con el FMI condiciona todo, los analistas políticos de la provincia, coinciden este fin de semana en rescatar y distinguir las políticas provinciales como contraste. En los diarios posadeños se afirma que la Renovación enfoca la crisis como una oportunidad en la reafirmación del “misionerismo”, espacio de construcción de la esperanza como salida de una crisis nacional que no muestra qué es lo nuevo. Más que una consigna de campaña resume la voluntad de autonomía de un pueblo con características propias. Vale la pena leer las columnas centrales de los diarios del domingo y compararlas con la mala onda de las interpretaciones cruzadas de los diarios porteños.
Yendo por partes: el respaldo del Fondo Monetario Internacional a la Argentina tiene varias lecturas que se reflejan en los diarios del domingo. Por el fenómeno pos y el tiempo de lo efímero, los analistas no pueden evitar atrincherarse en consignas que diluyen la densidad del pensamiento. Se pueden reducir en la respuesta del Presidente a periodistas de los diario La Nación y Clarín y en las tapas de Página 12. De un lado sostiene “Lo logrado es algo inédito en nuestra historia, por el apoyo mundial, por la cantidad de dinero, por la flexibilidad y el entendimiento frente al plan de los argentinos. Por el otro, reducir el acuerdo asimilándolo al blindaje de 2000: “He anunciado un blindaje que nos saca del riesgo y crea una plataforma extraordinaria para el crecimiento”, dijo De la Rúa en diciembre de 2000. “El mundo ha sabido ver las virtudes de un gobierno serio y de un país con futuro”,
En ese esquema, desde Clarín, se pone el acento en que “ahora el Gobierno tiene los dólares para cumplir con los vencimientos de la deuda hasta el fin del mandato de Mauricio Macri, que no es poco en un contexto internacional menos favorable tanto por la suba de la tasa de interés de EE.UU. como por la inestabilidad política del principal socio comercial, Brasil. El dato clave de corto plazo es que el FMI desembolsaría unos US$15.000 millones, con lo que el Gobierno podrá esgrimir que tiene plata para pagar la deuda y estabilizar al dólar”. No obstante, su editor advierte que “los arquitectos de este acuerdo reclaman desde Washington un compromiso de la sociedad para bajar el déficit fiscal y equilibrar la economía. De Cambiemos y de la oposición, incluido el sindicalismo. ¿Quiénes le darán una mano al Gobierno para esta ingrata tarea? La generosidad política es escasa en este país y mucho más cuando ya se baten los tambores electorales”, se pregunta el jefe del diario para señalar que “Macri se asomó al abismo y sabe que ya no tiene retrocesos. Su camino será un calvario que puede fortalecer o afectar seriamente su capital político”.
Martín Redrado, desde Perfil, destaca el monto de 50 mil millones como positivo pero abre un interrogante referido a la economía real: “espero que ésto se pueda complementar con un plan que ponga en marcha la producción. Si el sendero es solo de ajuste, está mal… hay que pensar en el gasto público, pero también hay que pensar cómo crecer”.
En la vereda opuesta, Daniel Arroyo, considera que “esta no es una sociedad como la de los ’90, porque es una sociedad que ya sabe cómo termina la película. En el proceso de ajuste de los ‘90 quedaba la duda, hoy todo el mundo sabe que ir al Fondo Monetario, e iniciar un proceso de ajuste complica todo. Hacer un ajuste sobre una sociedad que la está pasando mal, es tirar leña al fuego. Si uno ve las políticas del Fondo en los diferentes países donde ha intervenido, el caso de Grecia es uno, el modelo es achicar, ajustar y bajar salarios sobre la idea de que una vez que el Estado gaste menos, esto se va a acomodar y las inversiones vendrán, eso no sucede”. Sin embargo, el diputado del espacio de Massa observa que no a todos les va mal. Precisa que “son 4 las Argentina que conviven, una de la pobreza, una de los que hacen changas, la de la clase media y una Argentina de clase alta. A esta última, conseguir apoyo del FMI le puede dar previsibilidad o seguridad jurídica. Pero a las otras 3, esto no derrama nada”.
Lo que nadie niega es la existencia de una crisis, que los contras la restringe a imágenes de estallidos y caos y desde el oficialismo la niegan calificándola como “turbulencia” o macartistamente denunciando un golpe.

Las limitaciones del monetarismo

¿Existe el ajuste virtuoso? La historia argentina no habilita una respuesta positiva. La eliminación del déficit fiscal como utopía emancipadora no cierra. El presidente Macri ya amplió a 70 años la herencia. Se suma así, aunque subyacentemente, al debate por el desarrollo y la construcción de los estados de bienestar en la posguerra. Los monetaristas asocian esquemáticamente la inflación con la emisión generada por el gasto público. La heterodoxia entiende que la inflación no es causa, sino que es efecto de la insuficiencia de la estructura productiva para generar los bienes y servicios requeridos por la comunidad. La ineslasticidad de la oferta determina la tendencia alcista de los precios (…). De allí que las propuestas monetaristas sean contraindicadas. Ignoran el problema de producción y parten del supuesto de que los precios suben por la emisión sin respaldo, por el déficit presupuestarlo o por los aumentos de salarios. En consecuencia, proponen restricciones monetarias y crediticias, mayor presión fiscal y congelamiento de salarios. Esta política contiene artificialmente la demanda y, por un período, el alza de precios. Pero como deteriora la producción —es decir, agrava la causa de la inflación—, hace que la tendencia alcista reaparezca brutalmente agravada en el ciclo siguiente, Rogelio Frigerio, dixit.

La crisis como oportunidad

Este debate sin resolución está en la base de los ciclos económicos en nuestro país. Diríamos más que hace 70 años, desde 1929 cuando quebró el orden internacional que ponía a la Argentina como granero del mundo.
Con diferencias desde el aprendizaje de los bancos para construir consistencia, el escenario social tiene semejanzas con el de principios de siglo.
Esa crisis, que trasferida a la política generó un profundo quiebre en la representación política y en el vínculo de la dirigencia con la sociedad, gestó la construcción del movimiento de la Renovación en Misiones. La ruptura con los capangas de Buenos Aires, al correrse del tutelaje de las partidocracias colonizadas por los poderes fácticos, abrió el camino de la autodeterminación. Carlos Rovira que promediaba su primer mandato la tuvo clara.
Se sabe que las crisis expresan el agotamiento de lo que fue y el nacimiento de lo que está por venir. La particularidad de la crisis hoy que, en su circularidad, digamos resumidamente entre populismo y neoliberalismo o si se quiere entre gobiernos populares y conservadores o izquierda reformista y derecha contra reformista, de la forma en que se la caracterice, la crisis que estamos viviendo es contundente en aquello del agotamiento de lo viejo, pero la novedad es que no asoma nada de lo nuevo que podría venir. Son los momentos en que el poder, digamos Poder, acentúa el quiebre con el pasado y a la vez provoca el caos. Y del caos no nace nada, muere todo, fundamentalmente la esperanza. Por eso el caos es necesario al Poder para imponer el orden. Y la gente se vuelve conservadora.

El misionerismo como refugio de la esperanza

La Renovación en movimiento, como expresión del deseo de las mayorías desde las chacras, al empresariado y las personas comunes de ampliar la autonomía en la toma de decisiones fue construyendo doctrina. Lo que llaman “misionerismo” categoriza el sentimiento y el vínculo de la sociedad provincial con la política. No es casual entonces que los analistas locales hayan abordado la crisis cambiaria y el auxilio del Fondo con sus condicionamientos desde una perspectiva federal.
Sostiene Economis en la columna de su director Juan Carlos Argüello que “el misionerismo se consolida en el tiempo con un modelo distinto al nacional, sin endeudamiento, con incentivos a la economía y con permanente ampliación de derechos, es un refugio ante un escenario de más ajuste. Mientras en Buenos Aires se realizaba un “panazo” en protesta contra los tarifazos y la suba de la harina, en Misiones el gobernador Hugo Passalacqua sellaba un acuerdo con los panaderos para congelar por tres meses el precio del pan a cambio de una bonificación de la tarifa eléctrica que llega al 50 por ciento. “La sensibilidad social nace de la cercanía, de conocer qué pasa en la realidad y hacer lo que esté al alcance del Gobierno en un momento difícil para todos”, señaló Passalacqua.
En tanto El Territorio, en la Marcha de los Días, bajo el subítulo : “Panazo nacional y acuerdo provincial”, se destaca: “Por efectos de la crisis nacional, la CGT mantiene la amenaza de paro y también se vieron afectados los comercios de barrios en Misiones. Estos comerciantes expresaron preocupación por la fuerte caída en el consumo desde el mes pasado. Según algunas estimaciones, la cantidad de pedidos se reflejó en caídas superiores al 50%, y los comerciantes afirman que cerraron este año muchos pequeños negocios por no poder mantener sus ofertas. Como muestra de la falta de dinero circulante, cada vez las ventas se fraccionan más.
A su vez, los pequeños comerciantes también habían planteado su inquietud en cuanto al incremento de la harina y sus efectos en el aumento del pan. A tal punto afectó la suba de este producto en todo el país que se produjo el panazo, y de urgencia, el gobierno de Misiones resolvió reunir al sector para plantear una rápida salida a la situación. De esta manera, el gobernador de la provincia, Hugo Passalacqua, acordó con el Centro de Industriales Panaderos de Misiones un congelamiento de los precios del pan, en medio de las subas.
El plan acordado se denomina Ahora Pan y funcionará durante tres meses. Como parte del acuerdo, las panaderías tendrán descuentos de hasta 50 por ciento en las facturas de luz. Desde la provincia se recordó que medidas paliatorias similares ya se tomaron en otros sectores de la actividad productiva provincial, como el forestal y el de los comerciantes.
Son medidas que se esperaban del gobierno nacional, tanto en lo político como en lo económico, tras las promesas lanzadas por Cambiemos, y no justamente apoyar a empresarios que integran la lista Forbes y que no tienen justamente problemas económicos. Es por esas líneas de acciones donde comienzan a diferenciarse las gestiones.
Desde la renovación sostienen que para conocer la preocupación del momento, tanto el gobernador, Hugo Passalaqcua, como el vicegobernador, Oscar Herrera Ahuad, no dejan de recorrer los municipios, recibiendo de primera mano las inquietudes de los vecinos. Con esos elementos, encaran políticas, programas y acciones pensando en la gente. En Misiones se destinan muchos recursos a los sectores más necesitados, incluyendo en salud y educación.
Primera Edición en el análisis dominical, bajo el subtítulo “Responsabilidad fiscal y los efectos políticos de la crisis”, informa que en la Legislatura misionera ingresó un proyecto de ley para adherir a Misiones a la Ley de Responsabilidad Fiscal nacional que congela vacantes en el Estado provincial, recorta el déficit, entre otras medidas. La propuesta fue promovida por la Renovación, por lo cual se descuenta su aprobación”.
Pero el comentario se abre también a lo político. Afirma que “la crisis del país provoca las primeras “fugas” en Cambiemos de Misiones. Al menos ese fue el comentario que se escuchó en la Rosadita en estos días. “numerosos referentes de sectores sociales de clase media profesionales y empresarios acomodados que celebraron felices la llegada de Cambiemos al Gobierno nacional, se están acercando a la renovación decepcionados por la economía nacional y angustiados por la preocupante situación de nivel socioeconómico de cara al futuro, reveló una fuente a periodistas.
Agregó puntualmente que “un grupo de jóvenes dirigentes con buena imagen, que integraron el espacio Cambiemos, están recibiendo el apoyo y la adhesión de jóvenes radicales y buscan una alternativa sin mentiras para gobernar nuestra ciudad”, fue una de las consignas que explicó la misma fuente que aclaró “Desde Misiones se pide a la Nación que escuche a la oposición responsable y seria que no pone palos en la rueda y que quiere que al gobierno nacional le vaya bien.

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