El parlamento creó anoche el Programa Promotoras de Género como un sistema conformado por mujeres de la comunidad, designadas por el Ministerio de Desarrollo Social. Deberán trabajar en la planificación de estrategias y acciones para la promoción de la igualdad de género y la prevención de la violencia doméstica. El Programa reconoce e institucionaliza el valor vital de la dinámica vincular auto organizada y auto-organizante, el “hacer”, “resolver” y “crear” que ejercen personas sin cargos ni títulos profesionales, para admitir que la producción de subjetividad y las posibilidades de transformación se dan en y desde todo el terreno social.


Posadas (Viernes, 15 de junio). La Cámara de Representantes aprobó anoche una ley para crear el Programa Provincial de “Promotoras de Género” que tendrá aplicación en todos los municipios de la Provincia. Se entiende por Programa de “Promotoras de Género” al sistema conformado por mujeres de la comunidad, designadas con este cargo por el Ministerio de Desarrollo Social. Deberán trabajar en la planificación de estrategias y acciones para la promoción de la igualdad de género y la prevención de la violencia doméstica, particularmente contra las mujeres, en sus zonas geográficas de pertenencia, conocimiento y vínculos.
La creación del programa fue una iniciativa de la diputada mandato cumplido Myriam Duarte. Son objetivos del Programa:
1- Estimular intervenciones concretas que promuevan los derechos de las mujeres,
2- Fortalecer las estrategias de prevención de la violencia Doméstica y de Género mediante la incorporación de agentes públicos, capacitados para tal fin
3- Dar respuestas eficaces a la problemática a través del desarrollo de acciones innovadoras.
4- Mejorar el Sistema de Prevención de la Violencia y Contención a las víctimas a través del desarrollo de mecanismos de participación comunitaria que respondan a las necesidades de la población más vulnerable.
5- Fomentar la inclusión de las características culturales de las poblaciones, en la planificación y ejecución de proyectos, programas, en los procesos de comunicación y acceso a la información en materia de Prevención de la Violencia y Contención a las víctimas.
Las promotoras de género tendrán las funciones de actuar como nexo entre la comunidad y los actores del ámbito público; desarrollar actividades de promoción, prevención y protección; y brindar información de organismos que intervienen en los casos de violencia, así como también de los derechos correspondientes, y sobre los mecanismos de denuncia y judicialización.
Además, generar espacios de participación comunitaria a través de cursos, charlas, talleres y actividades barriales de sensibilización y capacitación; orientándose a desarmar prejuicios y estereotipos para la detección temprana de casos y su posterior acompañamiento; llevar un registro de los casos de violencia; y acompañar a las víctimas durante el proceso judicial.
La diputada mandato cumplido Myriam Duarte, impulsora de la iniciativa, consideró que “las promotoras de género, al ser integrantes de la comunidad, son consideradas ‘iguales’ y su sola presencia promueve el empoderamiento de las mujeres, y propicia cambios subjetivos de modo tal que se vuelvan actores sociales que se sientan y asuman como sujetas de derechos”.
La legisladora aclaró que “las promotoras no quedan atrapadas en la lógica asistencial, modalidad naturalizada como práctica dominante; por lo tanto generadora de dependencia”, sino que “ellas apoyan y acompañan el empoderamiento y así promueven la participación”.
La “Promotora de Género” ocupará un cargo correspondiente a la categoría 12 del personal de planta permanente del Ministerio de Desarrollo Social la Mujer y
la Juventud de la Provincia Misiones. Las nuevas Promotoras a incorporarse, deberán desempeñarse en el cargo durante un lapso de dos años como máximo, en el que, de no existir transgresiones al Reglamente de incorporación y permanencia, se incorporará a las mismas sin mayor dilación. Deberán encuadrarse en el Agrupamiento Personal Técnico previsto en el escalafón de dicho Ministerio y la labor de las mismas debe ser encuadrada como “tarea de riesgo”. Asimismo deberán prestar servicios en zonas aledañas a su lugar de residencia, excepto en los casos en que de su tarea dependa la conformación de nuevos equipos.
Misiones está a la vanguardia en lo relativo a legislación contra la violencia de género admitía Duarte en la fundamentación del proyecto. “Aquí se modificó la ley de violencia de acuerdo a los tratados internacionales antes que en la Nación”. Perol explicaba que “sin embargo nos encontramos con una serie de falencias en cuanto a su aplicación y esto requiere acciones directas y comprometidas desde esta honorable Cámara para subsanarlas, y la creación del Programa de Promotoras surgió como una necesidad de convertir a esas mujeres en el nexo entre el Estado y la sociedad.
Antecedentes del Programa
Como antecedentes del Programa, marcaba que “durante el año 2009, la Unión Europea llevó adelante en la ciudad de Posadas, un programa de promoción de derechos de las mujeres y lucha contra la violencia de género. Este programa se desarrolló con la colaboración directa de la Universidad Nacional de Misiones UNaM, el Instituto contra la xenofobia, la discriminación y el racismo INADI, la Fundación Jardín de los Niños, y el Observatorio de Derechos Humanos. Esa experiencia que duró alrededor de 8 meses y constó de charlas, capacitaciones, trabajos de intervención sociocomunitaria, etc. dejó como saldo a un importante número de mujeres que en algún momento de su vida fueron víctimas de violencia, pero pudieron superar esa situación, y se encontraron así capacitadas y empoderadas para salir al territorio a trabajar con otras mujeres, en la detección de casos potenciales o concretos de violencia, por lo general hogareña, y el acompañamiento a víctimas de este flagelo social que es la violencia de género.
De tal suerte, una vez finalizado el programa de capacitaciones, estas mujeres quedaron constituidas como grupo, pero sin una planificación en relación a estrategias para dar continuidad a las tareas que habían aprendido y emprendido, y también a las que se propusieron una vez conformadas como grupo.
Después de múltiples conversaciones y tratativas, la municipalidad de la ciudad de Posadas, por entonces a cargo del Ing. Orlando Franco, estableció un convenio con la fundación Jardín de los Niños, garantizando un flujo mínimo de recursos que sostendría al grupo para llevar adelante esta tarea a la que dedican desde entonces su vida, al menos sin sobresalto económicos o tener que poner dinero ellas de propios recursos con los que no contaban ni cuentan hoy. Si bien no se estableció una relación contractual directa, el convenio mencionado permitió a la fundación destinar los fondos a aquellas acciones que fueran necesarias a fin de dar continuidad a la tarea, cubriendo además una necesidad del Estado en la Nos han referido las integrantes del grupo, que en tanto se encontraba al frente del ejecutivo municipal el mencionado funcionario, se han sentido respaldadas y acompañadas, cosa que no ocurre durante los últimos meses, en los que no se ha logrado cerrar el convenio correspondiente que permita garantizar los recursos necesarios para su correcto desempeño. Hoy no cuentan siquiera con apoyo en términos de pasajes para poder movilizarse en el acompañamiento y asistencia a las víctimas”.
Agregaba la diputada que “es importante destacar que durante los años de evolución que ha tenido este colectivo, ha indagado, explorado, experimentado y sistematizado distintas iniciativas que permitieran el acercamiento a las mujeres de los barrios, para poder abordar la problemática no desde una postura academicista ni evangelizadora, sino desde las vivencias cotidianas, y con un discurso llano y sencillo, asequible para todas. Han llevado adelante así cursos de computación, invitando a las mujeres de los barrios a participar, incentivándolas a desarrollar herramientas propias para ampliar sus horizontes, y generando en el mismo acto, el espacio y el momento para posibilitar los ámbitos de confianza necesarios de manera que, sin invadir la vida de las mujeres, pudieran conocer sus preocupaciones, temores, y por supuesto, la incidencia de la violencia en la vida cotidiana de cada una de ellas. Han acompañado víctimas exponiéndose inclusive a ataques de los agresores, resultando un par de ellas lesionadas a consecuencia de ello, han refugiado a madres con sus niños en sus propios domicilios ante el peligro y la amenaza de los cónyuges violentos y la falta de resguardos estatales. Por todo ello es hora de que su trabajo sea valorado y que el Estado incorpore oficial y legalmente a sus filas a estas valientes y valiosas mujeres”.
Han desarrollado también un área de Capacitación, con un grupo de teatro, y otras acciones que van desarrollando conforme las necesidades detectadas, para favorecer, garantizar y fortalecer los vínculos.
Empoderamiento de las protagonistas
Esta idea de la utilización de promotoras comunitarias en las tareas de prevención tiene ya comprobadas ventajas, y aporta no solamente a morigerar la problemática sino también a el fortalecimiento y participación ciudadana. Ha sido inicialmente una estrategia pensada y aplicada para mejorar y acrecentar el nivel de salud de la población, integrando al equipo de salud y la comunidad en las acciones de promoción, protección, recuperación y rehabilitación a ese nivel; sin embargo se ha visto que al darle participación a la comunidad en la planificación, conducción, ejecución y evaluación del sistema se generan importantes cambios en los sectores populares que tienen que ver con su capacidad para la participación y sus posibilidad de desarrollo.
Las promotoras de género al ser integrantes de la comunidad, son consideradas “iguales” y su sola presencia promueve el empoderamiento de las mujeres, propicia cambios subjetivos de modo tal que se vuelvan actores sociales que se sientan y asuman como sujetas de Derechos . El pensamiento que se pretende lograr es “Después de todo si otras han podido sobrevivir a la violencia y se encuentran aquí, íntegras y dignas ¿Por qué no puedo yo?”. Las promotoras no quedan atrapadas en la lógica asistencial, modalidad naturalizada como práctica dominante; por lo tanto generadora de dependencia, ellas apoyan y acompañan el empoderamiento y así promueven la participación.
Consideramos que esta podría ser una estrategia que tienda a fortalecer el lazo social y a generar condiciones que posibiliten una auténtica restitución comunitaria. La noción de restitución comunitaria implica un acto político: investir a la comunidad de la capacidad de sostén, activación, desarrollo, potenciación y resolución de problemas. Esta perspectiva reconoce el valor vital de la dinámica vincular auto organizada y auto-organizante, y valora especialmente el “hacer”, “resolver” y “crear” que ejercen personas sin cargos ni títulos profesionales, trascendiendo los límites institucionales para admitir que la producción de subjetividad y las posibilidades de transformación se dan en y desde todo el terreno social.
Por otra parte, los responsables del programa provincial, al ser parte del Ministerio de Acción Social de la Mujer y la juventud, tienen la legitimidad institucional y el
“poder” para desarrollar las acciones necesarias y facilitar la articulación de las promotoras con los efectores del primer y segundo nivel del distrito correspondiente.
Entendiendo poder “…no como potestad exclusiva del Estado, sino como el poder emocrático donde el Estado concerta, delega y amplía los espacios de participación para que los miembros de la sociedad política y civil compartan responsablemente el desarrollo y manejo de los servicios públicos.”
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