Médicos, enfermeras, y auxiliares de la Salud se pronunciaron hoy públicamente en contra de la legalización del aborto que tiene media sanción en el Congreso a iniciativa del presidente Macri. El acto, de alta densidad representativa, contó también con la presencia de sacerdotes y pastores evangélicos de la fe cristiana unidos en el reclamo por una sociedad más justa e igualitaria.

Posadas (Jueves, 21 de junio) Profesionales de la salud de Posadas, sacerdotes y pastores de distintos credos cristianos se pronunciaron en la plaza pública en contra de la legalización del aborto y elevaron una oración para que Dios inspire a los tres senadores por Misiones y voten contra la Ley que ya tiene media sanción en el Congreso de la nación.
Si bien la concentración no tuvo la masividad de las marchas realizadas el domingo 17 en la Costanera y ayer en Santa Rita, el acto tuvo espesor representativo por la presencia de médicos, enfermeras, educadores, sacerdotes y pastores. Es un dato contundente que el ciento por ciento de los médicos del servicio de Ginecología del Hospital Escuela y de neonatología hayan decidido hacer pública su oposición a la legalización.

 

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La fundamentación, manifiesta de los oradores del acto de autoconvocados para rechazar la medida que cobró estado parlamentario por iniciativa del presidente de la República, tuvo abordajes científicos y dogmáticos. Sin embargo, en todas las exposiciones subyace una cuestión indiscutiblemente política. “Lo que nos debe ocupar y conducir es la definición de todas las medidas necesarias en ésta y en todas las sociedades para acabar con las injusticias y las desigualdades que atenten contra la falta de amor al paciente en cualquier estado de su vida”, sostuvo para cerrar su discurso la rectora de la Universidad Católica de las Misiones, Claudia Aguilera.
Por supuesto que la doctora hizo referencia a “que le ciencia ha demostrado fehacientemente que la vida comienza en la concepción” y consideró que el “derecho a la vida es el primer derecho fundamental y superior a los demás y por lo tanto la vida debe ser defendida siempre”. Fue categórica asimismo al afirmar que “el aborto provocado no constituye un acto médico, no cura, no trata, no previene ninguna enfermedad”.

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Desde el periodismo, sólo un chanta puede ponerse a discutir cuestiones científicas que desconoce y condenar dogmas que son propias de las religiones. Por eso rescatamos la cuestión política que desliza la Rectora cuando hace referencia al deber de las sociedades de acabar con las injusticias y las desigualdades.

El pensamiento está en línea con la carta pastoral del obispo Rubén Martínez, cuando hace referencia al documento de Aparecida.
Sostuvo el obispo de Posadas que “nuestro tiempo requiere de nosotros que, para generar una sociedad, un País y una Provincia mejor, tengamos que ser varones y mujeres con convicciones de trabajar por el bien común, y que sobre todo el laicado que está en tareas como la educación, la política, los medios de comunicación, en lo cotidiano, tengan un sentido de la ética social que permita pensar una sociedad con valores. Esto es bueno decirlo en el contexto de los debates de estos días para que podamos discernir si queremos ser una sociedad humanista o mercantilista.
“En este tiempo, y con la gracia del acontecimiento y el documento de Aparecida, vamos acentuando la necesidad de asumir como cristianos un camino discipular para la misión. Es cierto que esto es difícil en un contexto que a veces es hasta agresivo con las propuestas del Evangelio, e incluso con los valores y la visión del hombre que la revelación cristiana nos propone…en relación a la necesidad de humanizar y evangelizar la cultura, Aparecida señala: «Son los laicos de nuestro continente, conscientes de su llamado a la santidad en virtud de su vocación bautismal, los que tienen que actuar a manera de fermento en la masa para construir una ciudad temporal que esté de acuerdo con el proyecto de Dios. La coherencia entre fe y vida en el ámbito político, económico y social exige la formación de la conciencia, que se traduce en un conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia. Para una adecuada formación de la misma, será de mucha utilidad el compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. La V Conferencia se compromete a llevar a cabo una catequesis social incisiva, porque la vida cristiana no se expresa solamente en las virtudes personales, sino también en las virtudes sociales y políticas.
En la misma sintonía, el diputado y médico neonatólogo de Eldorado, Oscar Alarcón, al pronunciarse claramente en favor de defender la vida desde la concepción, afirma que es el Estado desde políticas de salud de prevención y atención el que debe hacerse responsable en función de expandir derechos.

 

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