Socios menores del Régimen, los directivos de la UCR ya se están peleando por los cargos y lugares en las listas el año que viene. Es lo explica la actitud mafiosa de los dueños del Comité de borrar del padrón a los que pueden disputarles espacios en las internas. El concejal Florindo que obtuvo el 27,6% de los votos del partido el año pasado se convirtió en una amenaza por eso despareció su ficha, que es una manera de expulsarlo.

Posadas (Viernes, 3 de agosto) Cada vez más ajena a los principios identitarios del radicalismo la UCR se ha convertido en un aparato de superestructura funcional al poder hegemónico. En el lenguaje propio de los fundadores del radicalismo diríamos, del Régimen. Pero no es el Régimen, es una socia menor, periférica al Régimen.
Es el contexto en el que hay que analizar la desaparición de la ficha de afiliado del concejal Maximiliano Florindo que, además es un “modus operandi” extendido por los comité de todas las provincias. Lo confirmó Nito Artaza en el programa de Ariel Sayas que se emite por Canal 4 de esta ciudad. Senador nacional, dos veces delegado al comité nacional, Artaza fue eliminado del padrón de afiliados cuando se propuso pelear desde adentro en contra de la alianza con el PRO. Dirigente de prestigio en una compulsa interna Artaza hubiera en el peor de los casos consagrar representaciones por la minoría. En Corrientes coartaron toda posibilidad. Le hicieron desaparecer la ficha.
Aquí, le sucedió a Maximiliano Florindo. Consagrado concejal por el voto directo de los posadeños, logró sumar el 27,6% de los votos de la UCR en las elecciones de medio tiempo el año pasado. El respaldo que obtuvo sorprendió y descolocó a los directivos de la UCR que además habían intentado bloquear su candidatura. Ajeno a los grupos que replican las categorías mafiosas para sostenerse en los cargos, Florindo se convirtió así en una amenaza a la hegemonía ucerreísta. Ante la posibilidad de que se presente en las elecciones internas del partido, lo borraron de un plumazo. Se sienten impunes. Artaza, según reveló a Sayas, tiene una presentación en el Poder Judicial durmiendo desde 2012. El expediente cajoneado es una clara muestra de la funcionalidad del ucerreísmo domesticado y desde afuera el poder real mantiene a los Artaza atados de manos para dar pelea.
Sacarlo del medio a Florindo borrándolo de los padrones, no es lo mismo pero forma parte de los mecanismos que utilizan los dueños de la UCR para ir eliminando las voces discordantes. Tiene vasos comunicantes con la expulsión de los diputados María Losada y Hugo Escalada, que al igual que Artaza se opusieron a la rendición de Gualeguaychú. Años antes, a Minino Losada que se atrevió a disputarle el poder a la cúpula que sigue abrevando en Barrios Arrechea, le corrieron el porcentaje para acceder a cargos por la minoría. Del 10% lo elevaron al 25 después del resultado electoral en esos años noventa cuando el partido empezó a girar a posiciones conservadoras por el hartazgo de sus directivos de “estar en el intemperie”. Estar en la intemperie, una frase creada por el senador Héctor Velázquez, se refería concretamente vivir fuera del calor del Estado. Es decir sin contratos.
Por eso no les tinga el escándalo que se armó con la desaparición de la ficha de Florindo y menos en estos años en que se sienten amparados por el PRO. El año que viene, suponen hay mucho para repartir. No sólo lugares en las listas. El deseo oculto de todo ucerreísta es convertirse en parlamentario, para hablar y hablar y sentirse fiscales de la República. La alianza con el PRO le viene de perillas. Que Macri y los suyos se encarguen de gobernar. Es su problema. Los ucerreístas no están para semejante responsabilidad. Lo suyo es juntar votos que después hacen valer para reclamar cargos.

La denuncia de Florindo

El martes pasado, en una entrevista con Radio News, el concejal posadeño Maximiliano Florindo denunció que extraviaron su ficha de afiliación y no podrá ser candidato en las elecciones partidarias de este año.
Incluso en un cruce en vivo filmado por Noticias del 6, contó que desde la Unión Cívica Radical le informaron que se extravió su ficha de afiliación al partido. Florindo comentó que recibió un correo electrónico de parte del apoderado del partido en donde se le remite el padrón actualizado de la UCR donde no se encuentra.
“Pueden haber presuntas intenciones no claras por parte de terceras personas de las cuales yo desconozco el leitmotiv de su accionar. Revisé mi antigüedad y me encontré con la sorpresa de que estoy cercenado al menos manifiesta irregularidad en mi antigüedad”, dijo el edil.
Asimismo dijo que en principio alterar un documento público es grave. “Creo que el partido debe reaccionar y en consecuencia la postura mía es que la Junta Electoral resuelva de forma, la cuestión de mi antigüedad.

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