Dirigentes y militantes que rescatan el ideario socialdemócrata de la UCR opuesto al neoliberalismo celebraron este fin de semana un Encuentro en Salta para organizarse en un espacio que llaman “Hay otro Radicalismo”. Consideran que Macri fracasó. Denuncian las políticas de concentración del ingreso y la anomia del partido que convalida el rumbo y la agitación de la grieta como manipulación electoral.

Posadas (lunes, 6 de agosto) Con críticas contundentes a las políticas del gobierno de Macri y a la anomia de la UCR que consideran “enviciada por la injerencia del “carguismo” y del acompañamiento consorte al poder”, militantes del partido  están poniendo en marcha el “otro radicalismo”, que no baja las banderas ni renuncia al legado histórico que se expresan en políticas opuestas al neoliberalismo. El fin de semana celebraron una reunión en Cerrillos, Salta, organizada por militantes del NOA, pero a la que asistieron referentes de varias provincias, María Losada entre ellos representando a Misiones.

setubal II 1El Encuentro se realizó bajo el lema “Hay Otro Radicalismo”, y generó dos días de intensos debates superadores de las consignas de superficie.

En el documento final queda claro el contexto que demanda la recuperación de los ideales del radicalismo asociados a la socialdemocracia y opuestos al neoliberalismo. El cuadro de situación puede resumirse en dos premisas: el “fracaso” de las políticas económicas de Cambiemos con sus efectos nefastos en la sociedad y la anomia de la UCR “enviciada por el carguismo”.

Este otro radicalismo se posiciona fuera de la construcción amigo – enemigo que se conoce como grieta e incluso denuncia la instalación del conflicto como recurso electoral. Se diferencia categóricamente del kirchnerismo pero denuncia la falsa opción entre el pasado reciente como caos y la rendición de la soberanía ante el FMI.

Veamos el documento que se titula:

“Hay Otro Radicalismo”

“El país asiste, nuevamente, con inevitable frustración y creciente rechazo, al devenir de una realidad nacional que transcurre por senderos recurrentes de la política. El Gobierno luce confundido, buscando una fuga hacia delante y aferrado a fórmulas dogmáticas de salvataje especulativo con vistas al próximo horizonte electoral. El pueblo de la Nación asiste desencantado a un nuevo fracaso del neoliberalismo económico y a sus consecuencias sociales.

Las recientes corridas cambiarias fueron la evidencia de mercado de este fracaso. Y, sin embargo, la reacción oficial, en lugar de generar un giro en la orientación de las políticas fallidas y convocar a la contribución de todos los factores nacionales en su diseño, se ha orientado a solicitar el apoyo del FMI para ratificarlas. Se ha vuelto a apelar a una lógica perversa por la que ante los numerosos problemas de consistencia macroeconómica experimentados, se aplica como solución irreflexiva la de insistir con lo mismo. Con ello, el Gobierno ha evidenciado su incapacidad de asumir la conducción de la necesaria corrección a su programa, de manera más autónoma, participativa y soberana”

“Lo que en nuestra historia fue perjudicial para el país, se argumenta ahora como beneficioso. Incluso, como lo mejor que nos pudo suceder. Todo es relativo hoy en el discurso político de la Argentina. Hasta la evidencia. Toda categoría política parece tener una condición relativa, de verdades subjetivas e interesadas.

“Pero, paradójicamente, es presentada a la opinión pública como alternativa única al caos, mientras a éste se lo muestra como ajeno a los efectos de la propia gestión de  gobierno. Se exalta hipócritamente el valor de la verdad y se consagran verdades parciales y posiciones cambiantes bajo cualquier pretexto, según acomode.

“Lo que nos espera por los próximos años es un futuro con expectativas de pujas repetidas en torno a los cumplimientos o incumplimientos de la condicionalidad del programa y de injerencia del FMI sobre la economía y la vida nacional. Nuevamente enfrentaremos tensiones consecuentes en los mercados y en nuestra actividad económica más inmediata. Habrá nuevas postergaciones a la posibilidad de un horizonte estratégico de crecimiento consistente, postraciones adicionales a las condiciones de vida de la ciudadanía, subsistencias de los problemas de origen a los que el FMI no ha dado solución anteriormente, y continuidad o agravamiento del conflicto social. Con ello se profundizará la brecha de la desigualdad de oportunidades y un deslizamiento hacia incrementos persistentes en los umbrales estructurales de la pobreza, de la injusticia social, de la concentración del ingreso y la acumulación de la riqueza.

“En esa orientación, el Gobierno ha consagrado, una vez más, la consolidación del conflicto social permanente. Hoy no hay paz social en la Argentina. Y en medio de este contexto convulsionado, insólitamente, se introducen temas de profunda densidad moral o de conciencia, de severa repercusión a la seguridad nacional, o de fuerte sensibilidad a la memoria y la justicia del esfuerzo conjunto de consolidación democrática aun inconcluso.

“Mientras tanto, la vida de la gente transcurre en torno a los mismos problemas estructurales de funcionamiento del orden democrático, a las mismas dificultades de seguridad física y material (incluso, agravadas), a los mismos esfuerzos que se le siguen solicitando para superarse, a las mismas injusticias con que esos esfuerzos se distribuyen y a las mismas incertidumbres respecto de su futuro, tanto inmediato como mediato.

“Ante este panorama nacional, la institucionalidad del Radicalismo se mantiene en un silencio inaceptable e incompatible con su esencia política. Se muestra autorreferencial, preocupada por su propio devenir circunstancial, alejada de las preocupaciones sociales y de la realidad de la militancia y el sentimiento radical.

“Con estas conductas insiste en convalidar la falacia oficialista de agitar “la grieta” política  contra un pasado irresponsable, corrupto y mentiroso, que siendo derrotado debió haber sido ya largamente superado. Y que, sin embargo, con su gestión, el Partido de Gobierno parece ayudar a revivir. Hasta las elecciones pasadas, se ha convertido a esta falacia en el insumo predilecto de sustentabilidad de la estructura política gubernamental. Hoy el Gobierno apela a ciertos reflejos del mismo discurso para justificar su reclinación en el FMI y su pretensión de relanzamiento político. Y el Partido ha quedado enredado en esa falaz pretensión, poniendo en compromiso, cada vez más severo, las perspectivas de su futuro político.

Insiste en conductas propias de una política corporativizada, que está enviciada por la injerencia del “carguismo” y del acompañamiento consorte al poder. Y se guarda patético silencio frente a la corrupción de unos o el conflicto de intereses de otros. Así, termina acompañando la confusión del interés nacional con la gestión del Estado, el interés público con el de algunos privados, la política económica con la facilitación de los negocios, el combate a la pobreza con el asistencialismo social, o la acción política con la de su propio accionar corporativo.

“De esta manera, la vida pública nacional se ha venido desarrollando sin visión de grandeza, sin propuestas integradoras ni concordancias nacionales. Por lo tanto, sin asentamiento de bases mínimas de despegue a los imprescindibles saltos cualitativos en la calidad de vida y la condición material de la ciudadanía. Lejos de ello, el Gobierno parece argumentar una convocatoria no solo parcial e interesada hacia los gobernadores provinciales, sino de búsqueda encubierta de un contrato de adhesión a su programa económico relanzado.

“Frente a esta anomia política de la conducción partidaria, la militancia de la UCR ha generado su reacción. Buscamos fortalecer el Radicalismo, recuperar sus banderas históricas, recomponer su capacidad propositiva de políticas públicas y de provisión de respuestas a la ciudadanía. Así como restablecer su relación de representación política y de inserción social. Es imprescindible recuperar una visión estratégica para asegurar un sendero de crecimiento como Nación. Ello requiere de dos condiciones de base: promover la pacificación social y convocar a un entendimiento nacional, un nuevo contrato político. Es necesario una profundización de la densidad democrática en todos los estamentos del país y la participación popular soberana. Hace falta más, y no menos, UCR.

“En continuación con el camino trazado en Setubal II y en programación de la acción a seguir, este fin de semana nos reunimos en Salta como Mesa Regional ampliada del NOA, a efectos de consagrar una estrategia de acción política con vistas a un lanzamiento nacional.

Se acordó:

-Coordinar los ámbitos de debate y discusión de políticas públicas específicas, en cada Provincia;

-Impulsar una iniciativa de divulgación y actualización permanente del acervo doctrinario de la UCR, como expresión de afirmación de su vigencia y de los preceptos social demócrata que lo componen

-Realizar una Convención Nacional de la Militancia Radical, prevista para el próximo mes de noviembre, en la Federación de Box, en la Capital Federal.

-No importa entonces quien lleva el palo; lo importante es la bandera¨. Hay otro Radicalismo. Y esta nuevamente en marcha.

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