En un día lleno de rumores y reuniones frenéticas en la Quinta de Olivos, lejos de cualquier actitud especulativa, Domingo Peppo anunció hoy que está dispuesto a votar el Presupuesto de Macri pero poniendo límites a la transferencia del ajuste a las provincias. Los gobernadores dialoguistas aparecen así sosteniendo la institucionalidad desde la política que resiste la crisis económica y social.

Posadas y Eldorado (Domingo, 2 de agosto) El domingo infrecuente para la dinámica habitual de Mauricio Macri despiertan expectativas también en nuestra provincia. La televisión mostraba que Olivos era hoy un hervidero de funcionarios y hombres de consulta. Hasta Clarín hizo filtrar la participación de Carlos Grosso en las reuniones preparatorias de los anuncios que hará mañana el presidente de la República. No sólo la política seguía los acontecimientos y frenéticos mensajes vía wathsapp sino también los empresarios. Como informamos aparte, empresarios estaban a la expectativa más centradas en las medidas que en los cambios de gabinete que viene siendo tema de analistas. Es que los hombres de negocio no se dejan llevar por las luminarias. Los cambios de nombres no constituyen el problema, sino la manera en que el gobierno nacional pueda demostrar que recuperó el control de la economía.
En la misma sintonía, el gobernador del Chaco, Domingo Peppo, en breves declaraciones a Radio Spika de Eldorado, separó bien la paja del trigo y lejos de los nerviosismos mediáticos por las incesantes reuniones en la Quinta Presidencial, y los rumores de renuncias y nombramientos, puso el eje de la cuestión en la relación Nación – Provincia.
En la misma línea anunciada aquí por Hugo Passalacqua, el gobernador del Chaco no se mostró enrolado con el grupo de provincias que estuvo reunido en la CFI elaborando alternativas para debatir el presupuesto. Sin especulaciones afirmó que Chaco tiene la decisión de aprobar el proyecto del Ejecutivo aunque por supuesto marcando que el equilibrio fiscal tiene un límite en la baja del gasto.
Peppo, aunque en su provincia tiene la presión del sector que lidera Jorge Capitanich, que se muestra más intransigente y lo tira, digamos por izquierda, está persuadido de la estrategia dialoguista porque si se profundiza la crisis siempre terminan pagándola los más pobres y las provincias como sucedió a principios de siglo.
En este contexto no es casual que El Territorio en la Marcha de los Días haya destacado que “con Misiones el acuerdo está cerrado”. Revela en la columna dominical que “Frigerio dio inicio a la negociación con las provincias opositoras, como el caso de Misiones…el referente político nacional busca que el apoyo se traslade en el ámbito del Congreso. Es lo que se prometió desde la Tierra Colorada, donde ya se da por cerrado el acuerdo de entendimiento. Los máximos referentes de la renovación dieron la palabra de acompañar con votos de los legisladores nacionales y, a cambio de ello, Misiones habría logrado conseguir el compromiso de que la Nación compense en el año 2019 la quita de los fondos de la soja. Esto evitaría, en lo puntual, que las intendencias pierdan dinero y puedan continuar con las obras iniciadas y, sobre todo, lo más angustiante para los intendentes, cumplir con los pagos por las compras de maquinarias viales”.
Estos acuerdos son los que marcan los tiempos. A pesar de la magnitud de la crisis económica y social, la actitud colaborativa asumida por las provincias, resumida por Passalacqua en la ecuación: gobernabilidad con gobernabilidad se paga, muestra que es la política la que está sosteniendo el funcionamiento de los instituciones, mucho más allá del deterioro de las garantías del estado de derecho que generan jueces como Bonadío con el respaldo de camaristas y supremos.
Por eso no es casual que los acuerdos de gobernabilidad en momentos de incertidumbre por la reacción de los “mercados” por el descontrol del proceso de endeudamiento, el diario posadeño destaca que “en el medio, y pensando en las elecciones generales, con un gobierno nacional golpeado y debilitado por la crisis cambiaria, económica y política, también se intentaría cerrar un pacto de no agresión en lo político-partidario. La idea lo estaría impulsando, junto a Frigerio, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Sería pragmatismo puro y de subsistencia del macrismo, al observar desde el PRO que algunos dirigentes de la alianza Cambiemos de las provincias no sumarían los votos requeridos y están más ocupados en cuidar de sus cargos”.

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