Se sancionó anoche el presupuesto nacional 2019. Los senadores renovadores  dejaron en claro que aunque votaron a favor “no es nuestro presupuesto: ¡para nada! ¡No nos gusta!”  Rechazarlo no cambiaba el plan económico ni el rumbo ni el ajuste que ya fue hecho. Además era darle a Macri el rol de víctima, “todo lo que va a pasar a lo largo de 2019, que sabemos que será durísimo, la culpa no va a ser de los errores del Gobierno sino de la ausencia de Presupuesto”, observó Closs. Dejaba también a discreción del Ejecutivo el manejo de los mayores ingresos por la inflación.

Posadas (Jueves, 15 de noviembre) Los tres senadores por Misiones votaron anoche el Presupuesto 2019 después de un debate de casi 12 horas que abrió varias perspectivas para el análisis por el nivel de las exposiciones fundamentadas en cosmovisiones diferentes que explican la pluralidad y la diversidad de las representaciones de las provincias en el Senado. Diríamos que hubo un interesante debate ideológico además de político.

De todos modos, la cuestión que acaparaba la atención estaba puesta en la votación. Si se aprobaba o no el Presupuesto. Es que se había llegado al debate, aunque con menor intensidad del momento que se vivió en la Cámara Baja, bajo la presión cruzada, desde los partidos y los medios, para condicionar el voto de los senadores. Traidores si votaban. Golpistas irresponsables si no votaban.

Por eso el logro fundamental de anoche fue correr el debate de la trampa que electoraliza cualquier proyecto de ley. “No votar el Presupuesto no cambia el plan económico, ni lo malo del plan económico, para nada. El rumbo económico, mal o bien, lo ha definido el gobierno. Yo creo que es malo; yo creo que es equivocado”, dijo Miguel Pichetto y sirve como síntesis de la desmitificación del debate y de la significación del Presupuesto.  Como venimos sosteniendo desde estas columnas, rechazar el Presupuesto no es tomar la Bastilla.

Dalmacio Mera del FPV de Catamarca marcó también que “acá pareciera que el presupuesto es un fin en sí mismo: bueno, rechazamos este presupuesto que prevé el menos 0,5 por ciento de crecimiento, que no prevé generación de empleo, que no prevé cadena de valor agregado, que lo único que tiene previsto como gran salto cualitativo en nuestros números es un buen año climático que nos permita un 20 por ciento mejor de cosecha, ¿y de un día para el otro somos otra Argentina, somos una Argentina de pleno empleo? ¡No es así, no es así”  Si rechazamos al presupuesto, tiene efectos muy prácticos. Todas esas mejoras que se consiguieron con el trabajo del presidente del bloque y otros senadores, con los gobernadores y el gobierno nacional, se caerían”.

“¿El presupuesto es malo? No, lo malo es la realidad”, destacó el catamarqueño. “El Presupuesto no puede avizorar lo que la realidad no le permite avizorar: estima, desde un diagnóstico, hacia dónde vamos a caminar”, y precisó que el objetivo lo pone el Poder Ejecutivo, que tiene el derecho legitimado por las elecciones y lo que se propuso es el déficit cero.

Las razones de Closs

“Creemos que es el mal menor”, sostuvo también el presidente del bloque del PJ, y Maurice Closs lo tradujo en datos. Lejos de la intención de hacer ideología y enredarse en lenguajes de abstracciones, materializó la disyuntiva: “Si no se la damos el Presupuesto, le estaremos dejando libre de manejo el 60 por ciento adicional de lo que recaudará en 2019, porque reconducirá el presupuesto de 2018 con una inflación del 50 de este año más al menos el 23% el año que viene”.

Maurice Closs

Admitió Closs que “o más probable es que estemos de vuelta votando otro dibujo, porque, de última, la Argentina está acostumbrada a que el Parlamento haga de la ley de Presupuesto la ley más inexacta de las que puedan salir de este lugar. Vamos a votar la ley que a lo largo de la historia –de los últimos años, por lo menos– es la ley más incumplida, la menos respetada y la más inexacta, por todos los gobiernos. No por el actual: del anterior, también…. En la secuencia histórica va a quedar bien claro que es un dibujo”.

Es inexacta, subrayó en varias oportunidades, para explicar que “es funcional a los Poderes Ejecutivos: a todos los Poderes Ejecutivos que han tenido la responsabilidad de gobernar los últimos años. El desvío promedio desde esta fecha que yo estoy diciendo a hoy, es del 25 por ciento. Es decir que si acá votamos un proyecto de ley de presupuesto que tiene 100 pesos para administrar el Estado, el desvío promedio de 2002 a la fecha es de un 25 por ciento: 125 pesos en vez de 100 sería lo que tuvieron que administrar en promedio todos los gobiernos de todos los colores políticos que han pasado.”

Y siguió historiando: “del año 1994 al 2002, cuando modificaba este Parlamento y cuando había estabilidad, el desvío promedio fue de un 5 por ciento. No tengo ningún minuto de menemista en mi historia política, pero es una verdad: un dato objetivo de la realidad cómo ayuda la estabilidad a la hora de planificar un país. Hubo en la “era K” desvíos interesantes. El mayor se produjo en el año 2014: un desvío de un 34 por ciento. Hubo años del 27, del 28 y el promedio –insisto– es de un 25; y en “era M” vivimos el año del desvío más insólito. En la época del gobierno anterior el desvío se producía por una doble jugada: la primera era subestimar la inflación; y, la segunda, era subestimar el crecimiento. ¡Se acuerda que eran tiempos de crecimiento a tasas interesantes! Entonces, el “P x Q” te daba una ecuación muy inferior a lo que efectivamente terminaba administrando el gobierno anterior.

¡El gobierno actual llegó al extremo de modificarnos de hecho el presupuesto el mismo día que votamos! Mientras en el gobierno anterior había un dibujo vía la subestimación de la inflación y del crecimiento, en este tiempo lo que hay es una subestimación del rol parlamentario a la hora de discutir el Presupuesto. Si el presidente del Banco Central, el ministro de Economía o Hacienda y el jefe de Gabinete sabían que al otro día que votamos iban a cambiar la pauta inflacionaria, todo lo que escribimos estaba mal hecho. ¡Se sabía! ¿Qué cuesta aceptar que algo está mal? ¿Por qué aceptamos hacer presupuestos que están mal hechos? ¿Por qué no los podemos corregir? ¡Y estamos haciendo lo mismo este año! Porque el presupuesto es el que se inició allá por junio, pero que tuvo ya envío al Parlamento allá por septiembre; después ocurrieron tantas cosas; y nada más ni nada menos que el déficit cero.

¡Y en el camino no se modificó nada de las pautas presupuestarias! Lo más probable es que estemos de vuelta votando otro dibujo”

Sostuvo que “no va a ser mejor: va a ser el Presupuesto del déficit cero; famoso presupuesto del déficit cero…En primer lugar, es facultad del Ejecutivo mandar la ley de presupuesto y debe tener el Poder Ejecutivo un presupuesto. No es nuestro. Aunque se vote a favor no es nuestro presupuesto: ¡para nada! ¡No nos gusta!, enfatizó.

Y explicó que “si uno no vota. La verdad es que acá tengo casi como una contradicción. Si no se vota el presupuesto, lo primero que hace el Poder Ejecutivo es ponerse a jugar el rol de víctima. Es decir, de todo lo que va a pasar a lo largo de 2019, que sabemos que será durísimo, la culpa no va a ser de los errores del gobierno sino de la ausencia de Presupuesto. Porque no es que si a nosotros no nos gusta este presupuesto hay otro que va a salir. ¡El que tiene que gobernar es el Poder Ejecutivo y el presupuesto es para que lo ejecute el Poder Ejecutivo! Nosotros no tenemos roles de gobierno.

“Además, imagínense que si es la ley más dibujada de la historia de la Argentina, si no votamos este presupuesto, reconducimos el del 18 y se va a estar gobernando durante todo el 19 con el cálculo de recursos de 2018 que preveía una inflación del 15 que terminó siendo del 50 y, en un 2019, en el que la inflación será del 23. Es decir que tanto le queremos controlar al gobierno pero, de cada 100 pesos autorizados para gastar, por lo menos va a recaudar 153. O sea que habrá un 53 por ciento de diferencia que será de libre disponibilidad del jefe de Gabinete. Sin embargo, como sabemos que esto es un dibujo, por ahí no recaudará demás porque no sabemos cuánto caerá la economía: algunos dicen el 0,5, otros, el 1,6.

Pero si hoy no se aprueba el presupuesto –que no es nuestro presupuesto para nada, pero en aras de la gobernabilidad hay que votarlo–, el gobierno se victimiza o le toca administrar un 60 por ciento como se le cante. Esa es la verdad. Es la legislación argentina, porque se va a reconducir el presupuesto de 2018. Y el gobierno anterior también lo sabe, porque con alguna actitud mezquina, cuando se tuvo mayoría en contra, no le votaron el presupuesto anterior. Terminó gobernando tranquilamente, se hizo víctima y ganó las elecciones con el 54 por ciento a la vuelta de la esquina.”

En este contexto histórico, digamos, Closs consideró que el Senado debería plantearse la posibilidad de recuperar el rol de corregir”.

2 mil millones para Misiones

Pichetto al iniciar su exposición a la hora del cierre reveló que “en primer lugar, quiero hacer unas breves reflexiones respecto de las leyes complementarias. Estamos votando una ley que limita el ajuste por inflación. Esto significa una recaudación de 50.000 millones de pesos que van a ser distribuidos entre las provincias argentinas. Los que voten o no voten igualmente van a recibir la plata. Voy a hacer un breve racconto: Catamarca va a recibir 1.744 por aumento de la coparticipación; Córdoba y Corrientes, 5.300 y 4..400, respectivamente; Chaco, 3.300; Chubut, 911; Entre Ríos, 2.900; Formosa, 2.212; Jujuy, 1.600; La Pampa, 1.100; La Rioja, mil más un fondo rotativo que forma parte del sistema de coparticipación automática de 4.242 millones de pesos…Mendoza va a recibir 2.400; Misiones, 2.062; Neuquén, 1.041; Río Negro, 1.500; Salta, 2.300; San Juan, 2.000; San Luis,1.400, y Santa Cruz, 911. El aumento de la masa coparticipable en función de este impuesto más el impuesto a los bienes personales, que son aproximadamente 17.000 millones de pesos más que irán a las provincias, hace que sean 67.000 millones los que se distribuirán entre los estados provinciales”.

Después de sostener que votar el Presupuesto es el mal menor agregó “no quiero entrar en el detalle de todos los acuerdos que han hecho gobernadores legítima, razonable y positivamente para sus provincias. Me parece bien. Lo que quiero decir es que este ajuste tan mencionado ya ocurrió, no tanto en este Presupuesto donde se dibujan asignaciones de recursos: ocurrió con la devaluación; ocurrió con el impacto en los salarios en la clase media; con paritarias a la baja; ocurrió con todo eso. No votamos y el plan sigue vigente. Indudablemente que el rumbo es de colisión. No lo votamos y aumentamos la discrecionalidad y ponemos de rodillas a todos los actores del sector económico argentino: a las provincias, a las universidades, los municipios. Nadie sabe dónde va a estar parado, con una amplia discrecionalidad del Poder Ejecutivo en la reconducción del presupuesto 2018.

Contra delegación de facultades

Esta mañana, la senadora Maggie Solari difundió un comunicado que expresa: “Como representante de mi amado pueblo misionero he debido actuar con coherencia y encontrar una posición ecuánime y responsable frente al tratamiento del presupuesto 2019. Respetando y confiando en las decisiones tomadas por nuestro Gobernador y en cumplimiento de los acuerdos realizados, he acompañado conjuntamente con mi par, Maurice Closs, el proyecto de Ley de manera general.

“En el tratamiento particular no he acompañado lo referido a cuestiones que guardan relación con el endeudamiento con aportes de organismos internacionales y la posibilidad de que los mismos sean reasignados sin pasar por el Congreso,

“Tampoco he dado mi voto a la eliminación de los subsidios del transporte a las provincias y el mantenimiento del beneficio para el área metropolitana de Buenos Aires.

“Asimismo tampoco acompañé la delegación de facultades tributarias como lo son los derechos de exportación y la convalidación de las que ya han sido utilizadas durante el 2018. Esto por ser claramente inconstitucional.

“Sin lugar a dudas, los argentinos debemos trabajar para construir esa alternativa diferente para el 2019 que nos devuelva políticas coherentes, responsables, sensibles e inclusivas, que atiendan las situaciones de los distintos sectores gobernando para todo.”

Anuncios