El camino de la prosperidad del gringo es el camino de nuestra pobreza.
Sarmiento es nuestra ruina. Nos está llenando de extranjeros la patria.

El viernes 21 de diciembre 19hs en la sala Kowalski del Centro Cultural Cidade se presentará la novela Tata Dios del escritor Juan Basterra.En el prólogo de este libro Miguel A. Molfino (autor del reviro western Pampa del infierno, entre otros, y que también vivió en Resistencia como Basterra) habla del delirio mesiánico del protagonista. Es que el libro recorre la gesta del guía y manosanta Gerónimo Solané, quien, en 1872 organiza una redada para matar gringos y masones en Tandil. Brote de locura xenófoba, declaración de principios, Tata Dios es el relato, investigación, crónica de esta matanza.

juan basterra barenhaus
Juan Basterra

Más allá del contexto histórico que tiene el libro, y de ser considerado como novela histórica o historia novelada, lo literario también tiene su peso en descripciones y contenido poético. Así como Georges Perec escribió El secuestro, una novela donde se omite la letra E, la más frecuente en el idioma francés (Para la traducción al castellano se optó por omitir la letra A) no se podría leer Tata Dios sin la Erre de Basterra, de las blusas corraleras de los arreadores, de Robespierre, de los nubarrones que abarrotan las sierras, el jarrete arriba del garrón. Así como Tandil une los cerros con la llanura, la Erre con la Elle, el escritor viene a Posadas a unir el libro con lectores de acá. Este es un libro de ficción, aclara el mismo autor, pero con ecos de la historia. Una historia del impacto producido por los cambios que impone el recienvenido sobre el criollo genuino.
Solané, héroe, sanador, abanderado, impostor o ladrón, de padre francés y madre araucana, es el eje de este libro que será presentado por su autor en Misiones (tierras de procedencia de su padre y sus abuelos paternos) quien dialogará con el escritor misionero Osvaldo Mazal, su compadre en esta camada mesopotámica que tal vez iniciara Mempo Giardinelli, seguida por Molfino, José Gabriel Ceballos y otros que engrosan el marginado catálogo federal.

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