El panorama que enfrenta el Gobierno de Mauricio Macri pone a la salud argentina en una situación crítica. Se puede percibir cuando surgen epidemias como la del hantavirus. El recorte presupuestario para Salud, la subejecución de partidas y el cierre de programas especiales muestra su impacto. Misiones, en cambio, enfrenta este tipo de problemas con un Estado presente y con acciones concretas junto a la comunidad.

Posadas (lunes, 21 de enero de 2019) Las medidas tomadas desde el Ejecutivo nacional, basadas en un modelo de ajuste y retracción del Estado, una vez más ponen contra las cuerdas al presidente Mauricio Macri. La epidemia de hantavirus deja al descubierto el impacto de las políticas implementadas desde el Gobierno de Mauricio Macri en materia de Salud.
Concebir la acción del Estado es determinante en todos los ámbitos, pero se vuelve crítica cuando atropellan las cuestiones sanitarias. Las diferencias entre el modelo de Estado presente y el Estado ausente se ponen en evidencia cuando se comparan la acción impulsada en Misiones y su contraparte nacional en políticas de salud pública.
La problemática se vuelve evidente cuando la sociedad comienza a verse afectada en cuestiones sanitarias básicas, como la prevención. El brote del virus Hanta genera un nuevo simbronazo en Cambiemos. Además de las pujas internas, de las que son rehenes y no pueden despegarse desde su génesis producto de la Alianza con el Partido Centenario, su idea de virtualizar la presencia del Estado con la población pone al Gobierno contra las cuerdas, en lo que podría ser una epidemia difícil de controlar.
La impronta plasmada en la gestión es clave, un contacto cotidiano y directo con la población es determinante a la hora de llevar adelante cualquier proyecto político, mucho más en cuestiones sanitarias. Muestra de ello tenemos en Misiones donde los altibajos en materia epidemiológica no son algo extraño. Las condiciones climáticas, geográficas y sociales hacen de esta provincia un enclave donde se debe sostener el monitoreo constante en el plano sanitario.
El caso dengue es emblemático. En 2016 Misiones vivió una de sus epidemias más intensas, cuando múltiples factores se sumaron ese verano y los 3500 casos por la patología llevó al gobernador Hugo Passalacqua a decretar un asueto administrativo.
Las acciones que encaró entonces el Ministerio de Salud fueron claras y de alto impacto. Operativos de descacharrización se desplegaron en todos los municipios, encabezados por el propio ministro del área, Walter Villalba: la estrategia apoyada en el trabajo entre sociedad y Estado hizo que los índices al año de aquel brote, para la misma fecha, sean de 503 casos sospechosos con sólo cinco probables (de los cuales se confirmaron dos) y se descartaron 450.
En 2018 la curva se mantuvo en declive arrojando cifras que si bien no son para lanzar alerta alguna, en modo alguno habilitan la quita de recursos y el monitoreo constante por parte de las autoridades de Salud. La concientización y el trabajo casa por casa termina plasmándose en cifras que sostienen el rumbo de la política sanitaria.
El panorama que enfrenta el Gobierno de Mauricio Macri está en las antípodas de la realidad vivida en la provincia. El recorte presupuestario para Salud, la subejecución de partidas y el cierre de programas especiales lo ponen en una situación crítica.
La epidemia que comenzó en la localidad chubutense de Epuyén disparó denuncias cruzadas respecto a las resposabilidades. Stanley, Bergman, Rubistein (sus funcionarios) son sobre quienes cargan directamente.
El reclamo se da en todos los niveles, desde profesionales especializados que fueron desvinculados, hasta el propio gobernador Mario Arcioni quien reclamó mayor compromiso del Gobierno nacional para combatir el brote. Los casos del virus Hanta se suman en distintos puntos del país; las cifras de fallecidos se incrementa y la situación no tiene un pronóstico alentador. Allí es donde entra la sociedad como actor determinante en la ecuación, aunque la realidad demuestra que el Gobierno menospreció esa relación directa y hoy es otro elemento que le juega en contra para el combate.
Los fallecidos por el virus Hanta siguen sumándose en todo el país, mientras el Gobierno de Cambiemos tira la pelota una vez más a las provincias. Misiones deberá seguir haciendo frente a las problemáticas sanitarias como lo viene haciendo hace ya años, con sus propios recursos y soportando los embates de crisis que no le son propias. Esa voluntad de llevar adelante una gestión comprometida con su pueblo, trae consigo el desafío permanente de acomodarse a distintas situaciones y obligándola a arreglándose sola.

 

 

 

 

 

foto: Diario Popular

RP/AR – Misiones Plural