Los dirigentes locales Aníbal Velázquez y Oscar Mathot analizaron la previa de las elecciones de Neuquén. Firmantes del documento de las organizaciones de base que respaldan a la Renovación en Misiones y al kirchnerismo en el orden nacional, rescatan la significación federal de las elecciones provinciales. El dirigente sindical cruzó duro al FIT neuquino que sostiene que las políticas del kirchnerismo son lo mismo que las del macrismo y contrastó la actitud con la del diputado del PRO que llama a votar por el MPN para que no gane el FPV.

Posadas (Viernes, 8 de marzo de 2019) El avance en las encuestas del candidato a gobernador apoyado por el kirchnerismo ha nacionalizado las expectativas por las elecciones que el domingo 10 se realizarán en Neuquén. Como además son las primeras de las convocadas en las provincias antes de las paso nacionales de agosto es inevitable que tengan una lectura que se enfoque desde la mirada del centro del país. Y aportan a esa perspectiva expresiones formuladas por algunos neuquinos ganados por la grieta. Vale en este sentido el llamado formulado por un diputado macrista de Neuquén, Leandro López. Asustado por las encuestas que no descartan la posibilidad de la consagración de Ramón Rioseco, el candidato del FPV, tuiteó: “Les pido a los neuquinos hacer un voto racional y útil. Si no queremos que ganen los K, hay que evitar votar a opciones que no tengan chances de ganarle a Rioseco…Hace años trabajo para un cambio en Neuquén, pero un gobierno de Rioseco sería un retroceso enorme. Es momento de que todos seamos muy responsables…sobre todo los dirigentes políticos”. Es que según los últimos sondeos, el oficialista del Movimiento Popular Neuquino (MPN), el gobernador Omar Gutiérrez, y el candidato de todo el peronismo Ramón Rioseco están en una pelea voto a voto mientras el candidato de la Alianza Cambiemos, Pechi Quiroga, no aparece con chances. Es esta posibilidad de ha motivado a los medios aliados del poder económico a crear un clima de alerta por el eventual triunfo del kirchnerismo, nada menos que en la provincia de Vaca Muerta uno de los ejes de la gestión de Mauricio Macri. Es estigma es el riesgo que podrían correr las inversiones.
Paradojalmente, el Partido Obrero que integra el Frente de Izquierda, sostiene que “el kirchnerismo es una fuerza del sistema” y rescata las denuncias que se arrastran desde los 40 al afirmar que juega “un papel clave en la contención del movimiento obrero de la provincia”. Denuncia además que “los monopolios petroleros, que son quienes manejan los hilos de la economía provincial, tienen completamente asegurados sus negocios, ya sea con Gutiérrez o con Rioseco”. En una palabra siguen interpretando que el kirchnerismo es lo mismo que el macrismo, convicción que los llevó a votar en blanco en el ballotage de 2015 porque “Scioli y Macri eran la misma cosa”. Por eso, anuncian que “el domingo 10 el Frente de Izquierda apuesta a ampliar su bancada en la legislatura neuquina, y tiene, además, la posibilidad de ingresar a numerosos Concejos Deliberantes”.
La cuestión federal
Está claro que la posición del diputado de la Alianza como la orgánica del FIT subordinan la significación de las elecciones en Neuquén, su propia provincia, a la disputa por el gobierno nacional.
No se toma en cuenta que la mayoría de los gobernadores han convocado a elecciones en sus provincias en fechas distanciadas de las primarias de Agosto y las presidenciales de Octubre con el argumento concreto de poner a disposición de sus pueblos la oportunidad de elegir en función de sus propios intereses y evitar caer en la trampa de la grieta o las dos veredas que el marketing político de la Casa Rosada, con sus aliados en los medios y el poder económico trata de imponer como única opción.
Es cierto que ninguna provincia puede salvarse sola, que el país y el pueblo se enfrenta en octubre ante la decisión de definir qué país quiere, que modelo socio – económico quiere y que clase de institucionalidad le abre las puertas a la participación. Pero también es cierto que desde el fondo de la historia, ya sea con gobiernos liberales o populares, las provincias fueron perdiendo derechos y autonomía en la toma de decisiones. Los gobernadores han comprendido que la crisis, con todos sus efectos, es la prolongación de la implosión sistémica del 2001 y que mueve resoluciones que no podrán omitir la voz de las provincias.
La contradicción fundamental
Precisamente hoy se conoció en Misiones la decisión de movimientos sociales, agrupaciones partidarias y sindicatos de diferenciar la significación de las elecciones provinciales de las nacionales. Ver documento.
Por un lado llaman a la unidad del campo popular para formar un gran frente patriótico y “vencer a esta configuración nefasta del poder”, al mismo tiempo hay que evitar el avance de la Alianza Cambiemos en la provincia. Reconocen que “la Renovación al frente del ejecutivo provincial no replicó acciones de destrucción del Estado que impuso el gobierno central, paliándolas en numerosas oportunidades dando muestras de su voluntad de mantener y sostener políticas públicas de inclusión y el reconocimiento de derechos conquistados por las luchas populares”.
Se diferencian de esta manera tanto de la intención de “nacionalizar” las elecciones provinciales y por el otro del sectarismo de la izquierda.
“Socialista no es aquel que formula los programas más atrevidos y avanzados sino simplemente aquel que colabora para que los trabajadores tengan cada vez más poder y presencia concreta en la vida política del país hasta colocarse en condiciones de disputar el poder para, desde allí, construir la sociedad igualitaria que deseamos”, sostuvo Aníbal Velázquez cuando Plural le pidió opinión sobre la decisión del FIT en Neuquén, recordando una carta abierta de Norberto Galasso al FIT promoviendo el voto “contra el enemigo principal” (ver nota).
“Fidel –agregó- en una reunión con la JP nos exigió, diría, no confundir quién es el enemigo principal: en una elección que parte al país en dos o poco menos, uno de los candidatos debe ser el enemigo principal y el otro el posible aliado circunstancial al que mañana habrá que combatir si se dan las condiciones, casi seguramente, para hacerlo. Lenin lo resumía: Golpear juntos, marchar separados. Hay gente que cree que todo es blanco o negro y que no existen grises, y así no se puede hacer política porque se corre el riesgo de hacerle el juego al poder hegemónico”.
Velázquez hizo también referencia a reflexiones publicadas en Plural “donde la izquierda que definimos “tilinga” se manifiesta lejos de cualquier referencia a su ideología Marxista (leyeron a Marx?) allí donde se refiere a lo que se define como la “contradicción principal”, al que recurrieron Mao contra la invasión de Japón, los Vietnamitas en Francia pactando con EEUU la tregua, o la revolución nicaragüense que llamó a elecciones por instancia del Comandante Fidel Castro”.
Por su parte el dirigente social Oscar Mathot, destacó que “el MPN se acomoda al proceso nacional, tipo Santiago del Estero o Misiones, administra los negocios de la provincia, constituyen el régimen de ese lugar. Tienen historia porque vienen del neoperonismo de los ’60 (Peronismo sin Peron) y; siendo los Sapag conservadores populares (como una porción de dirigentes peronistas) y los nuevos dirigentes derivaron en derechosos y localistas. Pero igual bailan al compás nacional del momento. Si hay un cambio nacional cambiarán de sociedad y si pierden con Rioseco posiblemente se refugien en una minoría solamente oportunista”.
Sin embargo, aclaró que “las izquierdas ideológicas local también tienen historia principalmente en estos últimos 30 años de democracia. Ligadas a luchas gremiales siempre fueron una referencia en los trabajadores de la construcción, docentes, universidad, ceramistas, pudiendo transformar la lucha social en votos, por lo cual pudieron tener representación legislativa continuamente. Un caso atípico del resto del país. Por supuesto que esa izquierda ligada al pensamiento trotskista, en general, no coincide con el proceso nacional y popular, jugando desde la óptica de éstos últimos como factor de división y obstáculo a la formación de mayorías populares necesariamente de mayor “biodiversidad” cuestión inaceptable para un clasismo clásico”.
Agregó que además en Neuquén “hay que sumar el tema de la presencia muy fuerte de las comunidades Mapuches, que se distiguen en el escenario nacional por su combatividad. Asimismo, la Iglesia tiene una prédica muy marcada por el Padre Obispo De Nevares, luchador incansable que supo ser elegido Constituyente por el Frente Grande y marco a fuego su autoridad moral a la política de esos tiempos”.
Por eso, subrayó que “Neuquén es un escenario particular, el resultado será de acuerdo a esa composición pero tendrá una lectura nacional, al final lo nacional también es una suma de procesos particulares”.