Voces: qué dejó el VIII Congreso de la Lengua en Córdoba. Impactó no solo en toda la ciudad de Córdoba sino en todo el país y el continente. Incluso contó con la presencia de Sofía Martínez y Valentina Mourelos, como nuestras embajadoras, fundadoras de la Comisión de Jóvenes Escritores de Misiones, la primera Sade joven del país, la Sademita, junto a la profesora Evelin Rucker,

Uno. Macri: “Imaginemos si acá los argentinos hablásemos argentino y los peruanos, peruano, y los bolivianos, boliviano, y necesitásemos traductores para hablar con los uruguayos”.

Dos. El Colegio de antropólogos. Este espacio recordó que hay al menos quince lenguas de pueblos originarios. Además criticó a Macri por “considerar la lengua española como un objeto único y homogeneizador”. Y mediante un comunicado oficial “expresa su preocupación ante las manifestaciones vertidas por el Sr. Presidente de la Nación, Ing. Mauricio Macri, (por qué no dicen Macri nomas? En vez de tanto protocolo) Desde el CGA afirmamos que nuestras sociedades latinoamericanas son plurilingüísticas y pluriculturales”.

Tres. Claudia Piñeiro. Ante la omisión oficial de debates sobre el lenguaje inclusivo la escritora hizo un paralelismo entre una lengua que quiere imponerse sobre otras habladas en un territorio dominado y la férrea oposición a que la lengua se modifique adoptando los usos que introdujo la perspectiva de género. “De nada sirve ni oponerse ni tratar de imponer un lenguaje atravesado por la realidad: la lengua está viva y siempre será con el tiempo lo que el uso determine. No sabemos hoy si el lenguaje inclusivo terminará siendo adoptado por la lengua española, lo sabremos en el futuro. Pero muchos de los que están en contra del uso del lenguaje con perspectiva de género argumentan desde el lugar de una supuesta superioridad, con subestimación y algo de prepotencia. Casi como el conquistador que está imponiendo sus reglas en otro territorio. Y en este caso y en este siglo el territorio no es geográfico sino humano: la mujer y los géneros no binarios”. Activista y comprometida con causas como el debate por la legalización del aborto- Piñeiro sugirió que el Congreso “debería llamarse Congreso de la Lengua Hispanoamericana” para “propiciar la unión de ese español armado entre todos” y hasta se animó a cantar una copla de la cantante qom-guaraní Charo Bogarín.

Cuatro. Vargas Llosa. En el marco de las polémicas acerca de si castellano o español es la nominación más representativa para dar cuenta de la diversidad lingüística de España y Latinoamérica, el peruano que vive en Madrid sostuvo que había muchas lenguas y dialectos antes de la Conquista (“los americanos no se entendían y por eso se mataban) y que remató con la afirmación de que “América era una Torre de Babel cuando llegaron los europeos”.

Cinco. El escritor Mempo Giardinelli lanzó un cuestionamiento al lema convocante de la mesa “Los retos del español en la educación del siglo XXI” bajo el argumento de que los desafíos ( o retos) no los plantea la lengua sino “el neoliberalismo global que hoy predomina en el mundo”.
El autor de “Santo oficio de la memoria” cuestionó “las políticas educativas que nos formaron como naciones independientes y castellano-hablantes” y que “están siendo cambiadas por un nuevo sistema imperial económico-financiero y ahora también educativo y lingüístico” y aludió al ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, quien le replicó diciendo que “ningún gobierno hace analfabetos en tres años”.
Giardinelli objetó que en el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), se llame español al “castellano americano que hablamos” “Yo no digo español sino castellano. Por más que todos los programas de computación del mundo cambien el vocablo castellano por español, el idioma español nunca existió, no existe, y si su uso se generalizó fue por la sumisión al barbarismo de traducir el vocablo inglés spanish”
Mempo eligió la propia Constitución Española de 1978 que declara que “el castellano es la lengua oficial del Estado”
“el gran pervertidor de la lengua y distorsionador de significados, que es el sistema multimediático argentino, enfermo de frivolidad y pésimo lenguaje”.
“La imposición de una lengua es un modo de la dominación”, subrayó Giardinelli y comentó que “la lengua en que nos entendemos es el castellano americano, que a su vez reconoce peculiaridades que no son dialectales sino verdaderos usos nacionales o regionales, como el castellano andino, el castellano mexicano, el castellano rioplatense que compartimos con Uruguay, el yopará en Paraguay y las decenas de mixturas y combinaciones lingüísticas de la inmensa geografía latinoamericana”.
El escritor chaqueño confesó “El castellano americano es mi patria cuando digo, leo, escribe y enseño”.

Seis. Andruetto. El cierre le correspondió a la escritora María Teresa Andruetto, quien con tono crítico reafirmó el pulso disidente de los discursos que circularon a lo largo de los cuatro días, y culminó señalando que la homogeneización destruye lo singular. Celebró, además, la persistencia de una lengua desobediente que ilumine los ricos matices que aportan sus casi 600 millones de hablantes.

Siete. Misiones. El congreso fue un evento que impactó no solo en toda la ciudad de Córdoba sino en todo el país y el continente. Incluso contó con la presencia de Sofía Martínez y Valentina Mourelos, como nuestras embajadoras, fundadoras de la Comisión de Jóvenes Escritores de Misiones, la primera Sade joven del país, la Sademita, junto a la profesora Evelin Rucker, y miles de personas afines a las letras, la literatura, escritores, docentes, estudiantes, editoriales, de diferentes partes del mundo.
La aparición de figuras como Joaquín Sabina, Marcos Munstock, Sergio Ramírez, entre otros, y los homenajes como una edición conmemorativa de Rayuela, fueron otros atractivos, tal vez con el iluso deseo de que los nombres y el desfile de celebridades dotaran de sentimentalismo el evento y desplazaran el debate a un segundo plano.

M.S