En el simbólico Gualeguaychú para la alianza Cambiemos, Macri volvió a ratificar el rumbo económico y despotricar contra la vieja política en la que incluye a la UCR. Fue una demostración de fuerza hablar en momentos en que una masiva movilización en el centro porteño reclamaba por un cambio de modelo económico y cuando en el Congreso se debatían leyes en el mismo sentido.

Posadas (Viernes, 5 de abril de 2019) Cuatro postales tomadas ayer pueden ayudar a poner luz sobre el escenario político. Las calles de Buenos Aires, el Congreso, la Casa Rosada y la rosca con la UCR que se expuso a la luz de todos, en una cena en un costoso restaurante de la city.
Uno: El repudio a las políticas económicas movió mucha más gente de la esperada ayer por el centro porteño, al punto de que las protestas logran hoy una alta visibilidad en los medios. Si bien Clarín y La Nación no le dedican sus títulos de tapa, se hacen eco de la masiva movilización en las fotos centrales de primera plana. Página destaca que “una multitud” recorrió las calles de Buenos Aires “en repudio a la política económica oficial y en reclamo de un modelo basado en la producción, la industria y el trabajo” y da cuenta que la CGT, las CTA, el Frente Sindical y los movimientos sociales “encabezaron” la movilización que pide “otro país en marcha”. Omite la crónica que la Apyme fue una de las organizaciones convocantes a la protesta. Y es curioso porque aporta sustancia a la significación de la plaza que opera también como encuentro de sectores y clases sociales.
Dos: Al mismo tiempo, en el Congreso de la Nación, las oposiciones lograron en Diputados el quórum necesario para debatir en el recinto leyes diseñadas para atender el reclamo de la calle, controlar los tarifazos, y fundamentalmente cambiar el modelo “neoliberal y de saqueo” por políticas que promuevan la producción, la industria, el trabajo y el mercado interno. Es esfuerzo de las oposiciones por institucionalizar las demandas del trabajo y del capital productivo. Un aporte a la democracia republicana como sistema más allá de que el debate se asemejó a un ejercicio retórico ya que debatir leyes en el recinto sin dictamen de las comisiones demanda la aprobación de dos tercios de los representantes. Y se sabía que nada iba a pasar. Pero es una foto que se debe tener en cuenta para entender el momento político. Las oposiciones tienen mayoría en el Congreso pero no el caudal suficiente para intentar un gobierno parlamentario.
Tres: También en el mismo momento, y en otro lugar emblemático para la alianza: Gualeguaychú, el presidente Macri reiteró que “estamos en el camino que nos va a llevar a ese futuro que todos merecemos” y remarcó que el Gobierno puso “como objetivo que las cosas funcionen a largo plazo y no un parche de corto plazo”.
Fue en el marco del respaldo que fue a dar al candidato para la Gobernación de Entre Ríos, Atilio Benedetti de la UCR que tendrá como compañero de fórmula a un dirigente del PRO.
No sólo le hablaba a la plaza tomada por miles de militantes sino también a los directivos de la UCR que vienen presionando por espacios y cargos en el Estado con el mismo argumento de las oposiciones cuando se quejan de los tarifazos, el cierre de pymes y la inflación. A ellos les dirigió la palabra cuando sostuvo que “si persistimos en este camino de respetar las reglas de no creernos que nosotros siempre vamos a encontrar una solución mágica a nuestros problemas. Esas soluciones que ya han fracasado una y otra vez durante estos últimos 80 años”.
Les habló también a los operadores que vienen presionando desde los mismos medios amigos con el plan V y la difusión de encuestas que ponen en evidencia la caía de la imagen del Presidente. No es casual que en Clarín y La Nación se hable al mismo tiempo de la pérdida de confianza de los inversores en Macri.
Cuatro: Evidentemente, ni la calle, ni el Congreso, ni los operadores, ni los amigos de la UCR hacen mella en la determinación de Macri. Para que quede claro, hizo adelantar la reunión prevista para el lunes con los directivos de la UCR que en sus características movidas partidocráticas, vienen potenciando la voz de los rebeldes como Ricardito y Freddy, que amenazan lo que nunca van a cumplir: romper Cambiemos. Astutamente, los expuso en una cena en el costoso restaurante Novecento de la city. Nada de “cumbres” en Olivos o en la Casa Rosada. Además, se limitó a gobernadores oficialistas de la UCR, Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gerardo Morales (Jujuy); y los dos PRO, María Eugenia Vidal (Buenos Aires) y el porteño Horacio Rodríguez Larreta. Se sentaron a la mesa con los dos hombres que habilitó el Presidente para negociar y sellar el acuerdo: el jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Por supuesto, la discusión por los cargos quedó postergada.
Anoche quedó en evidencia la inconsistencia del reclamo de la UCR, por un lado reafirman su pertenencia a Cambiemos y defienden el rumbo económico “para terminar con el populismo”.
En sus provincias les cuesta poner el cuerpo a las críticas populares por la recesión, la caída del poder de compra del salario, la ausencia de programas de salud, y el cierre de pymes, que viene afectando a la clase media, tradicionalmente identificada con la UCR. Armar un plan anti-crisis cuando Macri les advierte que las soluciones de los últimos 80 años han fracasado, los deja sin sus viejas herramientas, como los subsidios o los acuerdos de precios y salarios.
Así el putsch de la UCR al interior de la alianza Cambiemos, no es lo que dicen los titulares de los diarios. No hay posibilidad de que se pasen a Lavagna, no tienen posibilidad de irse de Cambiemos. Poner el Vice en la fórmula y uno o dos diputados nacionales más no cambia la historia.
Lo que no advierten todavía en la UCR es que cuando Macri hace referencia a la vieja política, los incluye.