La Conferencia Episcopal Argentina puso hoy de ejemplo la esperanza que sostienen los más pobres a pesar del cuadro social que caracterizó como oscuro y de sombras. “Tenemos que mirar con admiración la de los más pobres que se levantan todos los días para ganar el pan con el sudor de su frente y también con el sudor del corazón si pensamos en las condiciones de trabajo tan injustas que vivimos, tan lejanas en algunos casos a la dignidad de las personas”, dijo el obispo Ojea en su mensaje pascual

Viernes, 19 de abril. “Nos duele tanta oscuridad en el plano social, tanta sombra”, dijo hoy el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Oscar Ojea, pero más que en tono crítico o para que los responsables escuchen el grito de los pobres, para rescatar el espíritu de la crucifixión y la esperanza de la resurrección. “Nos vamos sosteniendo mutuamente en la esperanza. Tenemos que mirar con admiración la de los más pobres que se levantan todos los días para ganar el pan con el sudor de su frente y también con el sudor del corazón si pensamos en las condiciones de trabajo tan injustas que vivimos, tan lejanas en algunos casos a la dignidad de las personas”, agrego Ojea que también en obispo de San Isidro.
Compartimos el mensaje difundido a través de la página de la Conferencia Episcopal:
“Ha resucitado Cristo en nuestra esperanza. Él es la más hermosa juventud del mundo. Todo lo que toca lo hace joven, lo renueva, lo llena de vida. Él vive y nos quiere vivos”. Con estas palabras comienza el Santo Padre esa hermosísima carta sobre el Sínodo de la Juventud; “Cristo Vive”. ¿Cuánto necesitamos de la esperanza de esta Pascua?”
“Pidamos con humildad para todos la virtud de la esperanza que tanto necesitamos para vivir y a la que nos alienta tanto la mirada de un niño, el nacimiento de un niño. A nosotros nos sostiene en la esperanza la resurrección de Jesús porque los cristianos no somos vendedores de fantasía; somos testigos de esperanza y con esta nueva luz, con esta nueva fuerza, le pedimos al Señor con humildad poder transformar este mundo que nos toca vivir y hacerlo más justo, más fraterno, más humano y cristiano”
Fraternalmente; “Que Dios los bendiga a todos. Muy Felices Pascuas”.