El Senado de la Nación sancionaba hoy el proyecto de ley elaborado por el misionero Humberto Schiavoni que crea el Programa Nacional de Financiamiento para la Agricultura Familiar y Economías Regionales. La ley establece que los recursos se instrumentarán a través del Fondo Fiduciario Nacional de la Agroindustria. Aunque la Federación Agraria sostiene que ese Fondo está desfinanciado por el ajuste, la iniciativa tiene una profunda significación política

Miércoles 22 de mayo de 2019. El Senado de la Nación se apresataba hoy a dar sanción al proyecto de ley elaborado por Humberto Schiavoni que establece un marco de financiamiento para la agricultura familiar. La iniciativa crea el Programa Nacional de Financiamiento para la Agricultura Familiar y Economías Regionales, PRONAFER, que se instrumentará a través del Fondo Fiduciario Nacional de la Agroindustria.
Obviamente, el programa está destinado a promover y desarrollar la actividad productiva de los agricultores familiares y de los pequeños productores de las economías regionales, pero cobra una significación especial ya que la actividad estuvo desfinanciada por el gobierno nacional que incluso le bajó la categoría a las áreas de gestión vinculadas, fundamentalmente con las provincias periféricas.
Se establece en la ley que se facilitará mediante el FONDAGRO la asistencia financiera a través de los bancos y otras entidades habilitadas a los agricultores familiares y pequeños productores rurales que cumplan, en forma individual o asociativa, con requisitos lo establecido en el Artículo 6º de la Ley Nº 27.118. Esta ley, promulgada en enero de 2015, lleva el ostentoso título de “Reparación histórica de la agricultura familiar para la construcción de una nueva ruralidad en la argentina”. Ya entonces se creaba el Régimen destinado al agricultor y a la agricultura familiar y empresas familiares que desarrollen actividad agropecuaria en el medio rural con el propósito de “afianzar la población que habita los territorios rurales en pos de la ocupación armónica del territorio, generando condiciones favorables para la radicación y permanencia de la familia y de los jóvenes en el campo, en materia de hábitat, ingresos y calidad de vida, equitativa e integrada con las áreas urbanas”. Además se pretendía por ley “asegurar el abastecimiento de alimentos saludables y a precio justo aportando estratégicamente a la sustentabilidad energética y a la preservación del ingreso”. Éstos y otros objetivos quedaron en meros enunciados ya que a la hora de poner recursos el mundo idílico chocaba con la realidad del desfinanciamiento, no sólo en este gobierno sino también en el anterior.
Por eso, el Programa que diseñó Schiavoni intenta poner los pies sobre la tierra y establece que los recursos deben salir del FONDAGRO. ¿Y qué es ese Fondo?
Fue creado en 2017 cuando todavía era ministro el formoseño Ricardo Buryaile y dotado con 1.700 millones de pesos, para fortalecer, precisamente los programas de las Economías Regionales. Es lo que abre fuentes de financiamiento concreto al proyecto elaborado por el senador misionero y que se aprueba hoy en el Senado.
Sin embargo, en los ámbitos vinculados al agro se observa que ya antes de la asunción de Dujovne en hacienda, el Gobierno “se quedó a mitad de camino en una promesa para el campo y que después de los ajustes delineados con el FMI, tampoco le destinará más dinero para completar los programas. La Federación Agraria, predice que “el Fondagro que nació de la mano de Buryaile, corre el riesgo de desaparición no sólo por los ajustes del FMI sino por la mirada sesgada de Luis Miguel Etchevehere. Aseguró que de los fondos presupuestados llegaron sólo el 45%”.
Es en este contexto que la ley elaborada por Schiavoni cobra además del valor concreto de establecer la fuente de recursos, la significación política de plantear, institucionalmente en el Senado y actuar sancionado una ley, plantear decíamos, la realidad que a veces pasa desapercibida en los despachos de los funcionarios porteños.
A partir de esta ley, los productores que, como establece ya esa famosa Reparación del 2015, estén inscriptos en el Registro Nacional de Agricultura Familiar, tendrán una referencia para recurrir al Banco Nación para pedir los créditos que se originen en el marco del PRONAFER. Los recursos podrán destinarse a: Incorporación de maquinaria y equipamiento. Inversiones prediales de tipo productivo. Incorporación del capital de trabajo necesario para el desarrollo de la producción, el agregado de valor y la comercialización. Y a solventar los costos de acceso regular al dominio de la tierra.