El fundador y editor de WikiLeaks, Julian Assange, fue trasladado a la sala de salud de la prisión británica de Belmarsh. La denuncia al alcanza a su deterioro también dentro de la Embajada de Ecuador en Londres. Aseguran que su detención tiene importancia histórica: “será recordado como el peor ataque a la libertad de prensa en nuestra vida”, dicen. 

Jueves 30 de mayo de 2019. El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, fue trasladado al área de salud de la prisión británica de Belmarsh -donde permanece recluido desde el 12 de abril último en espera de una posible extradición a Estados Unidos-, informó WikiLeaks a través de un comunicado en su cuenta de Twitter, donde también manifestaron la preocupación por la salud de su editor.
“Wikileaks tiene serias preocupaciones sobre el estado de salud de nuestro editor, Julian Assange, que ha sido trasladado a la sala de salud de la prisión de Belmarsh”, expresa el comunicado que da cuenta, también, de la “deteriorada salud” de Julian Assange dentro de la embajada de Ecuador en Londres.
La salud de Assange ya se había “deteriorado significativamente” durante los casi siete años que pasó dentro de la Embajada de Ecuador en Londres, y continuó empeorando durante las siete semanas que pasó en Belmarsh, denunciaron en el comunicado, que expresa que perdió peso “de manera dramática” y entiende que el traslado al área de salud “habla por sí misma”, agregó la organización.
También cuestionaron el trato del Reino Unido a Assange desde su arresto, argumentando que genera muchas dudas para una “nación que respeta los derechos humanos”, invocando a las Naciones Unidas.

El comunicado

WikiLeaks tiene serias preocupaciones sobre el estado de salud de nuestro editor, Julian Assange, quien fue trasladado a la sala de salud de la prisión de Belmarsh. La salud de Assange ya se había deteriorado significativamente después de siete años dentro de la embajada ecuatoriana, en condiciones que eran incompatibles con los derechos humanos básicos. Las Naciones Unidas encontraron dos veces que había sido detenido arbitrariamente y pidieron al Reino Unido que cumpliera con sus compromisos en virtud del derecho internacional y lo liberara. La negativa del Reino Unido a cumplir con las decisiones de la ONU y su posterior tratamiento al señor Assange desde su arresto, presenta serias dudas sobre la posición del Reino Unido como una nación respetuosa de los derechos humanos.
En su último año en la embajada, cuando EEUU finalizó sus planes de extradición, Julián Assange, en el legado de las autoridades estadounidenses, estuvo totalmente aislado y amordazó una situación diseñada para hacer su vida lo más difícil posible.
Durante las siete semanas en Belmarsh su salud ha seguido deteriorándose y ha perdido peso dramáticamente. La decisión de las autoridades penitenciarias de trasladarlo a la sala de salud habla por sí sola.
Condenamos enérgicamente la negativa del tribunal sueco a posponer una audiencia el 3 de junio sobre el estado de salud del señor Assange. El abogado defensor de Assange, Per Samuelson, dijo que el estado de salud de Julian Assange el viernes pasado fue tal “que no fue posible mantener una conversación normal con él.
Mañana –por hoy, 30 de mayo-, hay una audiencia formal en el Tribunal de Westminster sobre la solicitud de extradición del Trump. La orden inicial de los EEUU se ha ampliado para incluir una cadena perpetua o una posible pena de muerte en virtud de la Ley de espionaje, anunciada la semana pasada en la acusación formal que reveló 17 cargos adicionales, lo que eleva la pena potencial a 175 años de prisión.Ha sido condenado ampliamente a las organizaciones de la prensa libre como el ataque más serio contra las actividades editoriales en los tiempos modernos: la administración de Trump en esencia criminaliza el mero acto de nuestro periodismo. La acusación utiliza la Ley de Espionaje arcaica de 1917 para acusar a un editor o la primera vez en la historia -en una escalada sin precedentes de la guerra de la administración Trump en la prensa libre.
Kristinn Hrafnsson, el editor en jefe de WikiLeaks, dijo: el caso de Julian es de gran importancia histórica. Será recordado como el peor ataque a la libertad de prensa en nuestra vida. El pueblo necesita expresar su condena; Son sus políticos, sus tribunales, su policía y sus cárceles quienes están siendo abusados para dejar esta mancha negra en la historia. Actúe ahora para evitar esta vergüenza”.