Macri ganó la Presidencia en 2015 superando a Scioli por 678 mil votos. Como en Córdoba la diferencia fue de 930 mil votos, se instaló el mito: “Ganó por Córdoba”. También se podría decir que ganó gracias a las provincias del norte donde obtuvo una diferencia de más de un millón de votos. Son datos objetivos pero de la superficie. Debajo de los números está la actitud de la militancia, activa en octubre cuando ganó el Frente de la Victoria holgadamente y sentada en la retranca en la segunda vuelta. Evidentemente la fórmula no arrastra por sí misma, necesita de la política. Antecedentes que ponen hoy a la militancia por la boleta corta de la Renovación en el centro de la campaña.

Viernes, 2 de agosto de 2019. “Es la militancia, estúpido”. La frase no la dijo nadie pero remite a “es la economía, estúpido” de la campaña de Bill Clinton en 1992 cuando enfrentó a George Bush. Si bien la frase se convirtió en consigna, traducía la estrategia demócrata para cambiar la agenda del debate preelectoral ya que Bush se presentaba como un guerrero del imperio que había derribado el muro de Berlín y avanzaba en el Golfo Pérsico a bombardeo limpio. Clinton ganó las elecciones porque pudo cambiar el eje del debate público pero fundamentalmente instalar la economía como preocupación central de los electores.
“Es la militancia, estúpido”, con esa carga de sentido, se puede desocultar hoy mitos construidos en las interpretaciones del pronunciamiento popular de las elecciones 2015 que consagraron presidente a Mauricio Macri.
La más difundida, porque los números están en la superficie es afirmar que Macri ganó por los votos de Córdoba, donde obtuvo una diferencia de 930.829 votos en noviembre.
Hay una obviedad en la afirmación. Se hace la cuenta entre los 12.988.349 votos de Macri en todo el país contra los 12.309.575 de Daniel Scioli. Macri ganó las presidenciales por 678.774 votos.
Con un falso silogismo se llega a una conclusión errónea. Silogismo:
-Macri ganó en Córdoba por 930 mil votos.
-Macri ganó las presidenciales por 678 mil votos.
-Entonces Macri ganó las presidenciales gracias a Córdoba.
El silogismo tiene la cadena deductiva válida, pero las premisas contienen lagunas de información. La conclusión: Macri ganó gracias a Córdoba es una falacia.
Con esa falacia se construyó el mito que fue fundamental en las relaciones que estableció Macri ya en la Casa Rosada con el Gobernador cordobés y fue fundamental por el funcionamiento de las relaciones institucionales en el Congreso de la Nación.
Deconstruyendo el mito cordobés
Con más datos en la primera premisa del silogismo cordobés, podremos afirmar que “No fue Córdoba, estúpido, fue la militancia”.
Si nos quedamos también en la superficie de los números podríamos llegar a construir el mito del Norte Grande. Al repasar los resultados de octubre de 2015 y los comparamos con los resultados de noviembre, en10 provincias del norte argentino, Macri sumó en el balotaje 1.077.296 votos más que en la primera vuelta. Se podría concluir entonces que fueron los votos de Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Tucumán y Santiago del Estero los que le dieron el triunfo a Macri. Ya que estamos con la jerga de Clinton, sería una estupidez la afirmación, pero tan estúpida como decir que Macri le debe la Presidencia a Córdoba.
Es la militancia, estúpido
Para no abundar en números que están a tiro de cualquiera en google, vale la pena destacar que en Misiones, en las elecciones de octubre, Scioli obtuvo 403.671 votos y Macri 149.940. Hay que destacar que ese año, las elecciones provinciales coincidieron con las nacionales. El pronunciamiento popular consagró a Hugo Passalacqua y Herrera Ahuad con el 64% de los votos. Pero en la segunda vuelta, Scioli perdió algunos votos y obtuvo 388.910 mientras Macri 280.762 votos. Una diferencia de 130.822 votos, que en porcentaje, representa un crecimiento de 87,2%.
En Formosa, donde Scioli también sacó menos votos en la segunda vuelta que en octubre, el crecimiento de Macri fue de 48.742 votos a 116.725, un crecimiento del 139,4%. Y en Corrientes, que el Frente para la Victoria le había sacada una diferencia de 115mil votos en la primera vuelta, en el balotaje Macri creció el 79% y Scioli perdió el 15%.
No hacen falta más datos para interpretar que el millón de votos de más que Macri obtuvo en noviembre con relación a la primera vuelta en el norte argentino, está vinculado a la relajación de la militancia. No es una crítica, sino una observación. Con los resultados provinciales definidos y el éxito obtenido, es hasta natural que se baje la guardia y el esfuerzo se limite a sostener burocráticamente al candidato y esperar el arrastre de la onda nacional.
La militancia por la boleta corta
Estos antecedentes sirven para encuadrar los desafíos de la Renovación en las elecciones primarias del domingo 11, que si bien no son definitivas, sirven como escenario de un ensayo general. Como dijo un dirigente, con el resultado de las Paso mesa por mesa, distrito por distrito, se podrá dibujar un mapa para contrastarlo con el dibujado por electorado el 2 de junio para poder hacer una lectura bien aproximada del pronunciamiento popular.
Cuando Carlos Rovira anunció la decisión político – filosófica de la Renovación de apostar a consolidar la actitud disruptiva iniciada en 2003 presentado en las elecciones nacionales candidatos propios de la Renovación en la categoría diputados nacionales, estaba renunciando a la poltrona del efecto arrastre de las boletas presidenciales para convocar a la militancia a hacer llegar a cada misionero la boleta corta.
La decisión está cargada de significantes que tienen que ver con el proceso de construcción del espacio misionerista, las batallas por el federalismo y la identidad de la Neo Renovación 5.0 que asume la representación de los cambios que se están registrando en la sociedad.
Pero hasta el domingo 11, la etapa de reflexión es superada por la fase operativa que es protagonizada por la militancia. El desafío los obliga a hacer doctrina y docencia explicando el porqué de candidatos autónomos que no tengan que obedecer órdenes de Buenos Aires al tiempo que entregan la boleta corta de la Renovación.