Argentina celebra el Día de San Cayetano con los movimientos sociales en la calle. Hubo marchas para reclamar paz, pan y trabajo, a pocas jornadas de las elecciones del domingo 11 y con las cifras del desempleo que crecen en todo el país.

Miércoles 7 de agosto de 2019. Paz, pan y trabajo y ahora también, techo. La tradicional celebración del Día de San Cayetano convocó a cientos de miles de fieles y no tanto que como cada año marchan a las distintas iglesias de todo el país a agradecer y también, a pedir. Esta vez, a pedir sobre todo, paz, pan, trabajo y techo.
El 7 de agosto es el Día de San Cayetano. En Posadas, los fieles marchan a congregarse frente a la capilla de San Cayetano, ubicada en el barrio Yacyretá, en inmediaciones de las avenidas Blas Parera y Zapiola, donde tiene lugar la concentración, la kermese y las misas en honor al Patrono del Trabajo.
Los testimonios dan cuenta, casi en su totalidad, de los pedidos más que de los agradecimientos, porque la población enfrenta una situación particular, difícil, como consecuencia de la crisis económica y la afectación laboral que conlleva.
El sacerdote Andrés Yela, en la misa temprana de este miércoles, rescató la labor de los hombres de la iglesia que en la tarea de misionar enfrentan también la crisis que afecta a los fieles y que repercute en ellos. Calificó, en lenguaje coloquial, que salir a misionar “no es para debiluchos”, frente a cientos de fieles que participaron de la misa, antes o después de agradecer y pedir.
Las misas se sucedieron durante toda la jornada, tanto en Posadas como en la mayoría de la Argentina, en torno a un santo que si bien congrega a cientos de miles de fieles casa año, en esta oportunidad movilizó a muchos más.

Movilización sociorreligiosa, político-cultural

El periodista Washington Uranga dice en el diario Página 12 que esta celebración del Patrono del Trabajo tanto los 7 de agosto de cada año como también los días 7 de cada mes, “constituye en Argentina un hecho sociorreligioso, político-cultural. Un acontecimiento que, si bien reúne en torno a una devoción contenida dentro de la religiosidad popular católica, desborda los límites del catolicismo y convoca a muchas otras personas, creyentes o no, alrededor de un lema siempre presente en la vida cotidiana, en particular de los más pobres: paz, pan y trabajo”.
Lo agradecen los que tienen trabajo y ruegan la intercesión del santo aquellos que lo están necesitando. “La escena se complejiza por la diversidad de los actores que van desde los devotos a título individual, hasta las comunidades organizadas, las parroquias, los grupos, pero también las organizaciones sociales, los movimientos populares y políticos. Todos confluyen en San Cayetano, en el barrio de Liniers en Buenos Aires y en muchos otros templos del país que también invocan al santo”.

La campaña política dentro de la celebración

La CNN en Español, en tanto, da cuenta que en la Argentina, cientos acuden a pedir trabajo a San Cayetano y al Gobierno y recuerda, a través del periodista Ignacio Grimaldi, que en esta conmemoración, cientos realizan una vigilia desde la noche anterior para poder entrar en su iglesia para pedir por ellos y sus familias. El santo tampoco se escapa de la actualidad política, y a solo días de las elecciones primarias, en las que los partidos políticos elegirán a sus candidatos a la presidencia, grupos opositores marcharon para pedir al santo trabajo.
Sobre esa marcha, el diario Perfil rescata al referente social Juan Grabois que en la marcha de San Cayetano declaró que “a Macri no le creo ni cuando grita”, al tiempo que calificó a su gestión como “un gobierno criminal que atenta contra todos los valores que representa San Cayetano”, para opinar que “el domingo el pueblo argentino va a terminar con este proyecto deshumanizante”.
Es que la campaña presidencial se metió de lleno en la celebración de San Cayetano, donde los precandidatos presidenciales del Frente de Todos y Consenso Federal utilizaron las redes sociales para referenciar e contexto político:
“Hoy y cada día: paz, pan y trabajo. En lo importante es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”, aseguró Alberto Fernández. Roberto Lavagna, en tanto, escribió: “Comparto el sentimiento de los millones de argentinos que hoy invocan a San Cayetano rogando por conseguir un trabajo o mejorar las condiciones del que tienen. Trabajo y Producción están en la base de un sistema que dé a sus ciudadanos condiciones de vida dignas”.
Cuando piden trabajo, es porque la desocupación castiga fuerte: en junio, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que el Índice de Desocupación subió al 10,1 por ciento al término del primer trimestre del año y con ello, representó el nivel más alto desde diciembre de 2015, cuando Mauricio Macri asumió la presidencia que se traduce, según el investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), Eduardo Donza, en un 35 por ciento de la población dentro de la pobreza.

Cayetano

Cayetano nació en el norte de Italia, en Vicenza, en 1480; era hijo de los Condes de Thiene, una familia adinerada. A sus 12 años perdió a su padre militar y su madre, la condesa María da Porto, lo alentó a estudiar: se recibió en Derecho en la Universidad de Padua y fue en la corte del papa Julio II, en Roma, donde profundizó una vida de reflexión y filosofía cuenta su biografía.
Con su espíritu altruista, creó la Asociación del Amor Divino, donde enseñó a llevar una vida basada en la ayuda a los demás, especialmente a los más necesitados. En Venecia fundó un hospital para enfermos terminales, donde acompañaban a los moribundos hasta el final de su vida.
Poco a poco, Cayetano se desprendió de todos sus bienes para dárselos a los más pobres. Estaba convencido de que la Iglesia debía tener como objetivo primordial renovar el espíritu y fortalecer la labor misionera de los sacerdotes.
A partir de su obra, en 1671, cuando ya habían pasado 124 años de su muerte, el papa Clemente X lo proclamó Santo de la Iglesia Católica, patrono del Pan y del Trabajo.
Por eso, cada 7 de agosto, los feligreses piden por “pan, paz y trabajo”, el día en que se conmemora su muerte, en 1547, en Nápoles.

San Cayetano en Argentina

Pero en Argentina lo veneran de otro modo: las crónicas periodísticas dan cuenta que la devoción local se remonta a la época de la colonia: ante una devastadora sequía, un campesino se arrodilló frente al santo para pedirle por las cosechas y colocó en la mano de la imagen unas espigas de trigo, para que no olvide sus ruegos. A partir de ese entonces, la figura de San Cayetano quedó vinculada para siempre con las espigas, algo que solo sucede en Argentina, ya que en el mundo su imagen está solo asociada con la de un niño en brazos.

Foto de tapa: Cedoc.