La Pastoral Social se sumó hoy al reclamo por un Plan Nacional de Emergencia Alimentaria. Sumó su voz al Plan concreto que presentaron ayer Lavagna y Urtubey, y a la consigna “Urgencia para enfrentar el Hambre” de más de 250 mil trabajadoras y trabajadores de la Economía Popular que el miércoles marcharon al ministerio de Desarrollo Social.

Viernes, 30 de agosto. La Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas) solicitó hoy al Estado Nacional que disponga las medidas necesarias para declarar la “Emergencia Alimentaria y Nutricional”, al advertir que se está frente a esta situación que afecta “esencialmente a los más vulnerables, en especial a los pequeños”.
“En estos meses, adicionalmente, advertimos que, ante el severo aumento de la indigencia, la pobreza, la desocupación y el aumento indiscriminado del precio de los alimentos de la canasta básica, nos encontramos en una situación de emergencia alimentaria y nutricional, que afecta esencialmente a los más vulnerables, en especial a los pequeños”, sostuvo en un comunicado.
El organismo episcopal que preside el obispo de Lomas de Zamora, Jorge Lugones SJ, consideró necesario instrumentar en forma urgente “una Canasta Básica de Primera Infancia con productos esenciales que puedan ser distribuidos gratuitamente y/o a costo subsidiado para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, la salud, y los cuidados de calidad de niñas y niños”.
En este sentido, pide incluir “medicamentos, vitaminas, leche líquida y en polvo fortificada, y otros productos lácteos, carnes, pescados, frutas, verduras, huevos, legumbres, otros nutrientes y pañales, entre otros productos esenciales”.
Asimismo, estima urgente “aumentar el presupuesto destinado a los comedores y a las huertas escolares, comunitarias y familiares, y a emprendimientos de la agricultura familiar y social, garantizando la equidad y la calidad federal de los servicios de asistencia alimentaria y nutricional”.
“Si bien el Estado Nacional está asistiendo con mayor ayuda alimentaria, no sería suficiente para paliar las deficiencias de este tiempo, por ello solicitamos se dispongan las medidas necesarias para declarar la emergencia alimentaria y nutricional en todo nuestro país de modo que se puedan cumplir sin demoras metas como las propuestas”, subrayó.
El presidente de Cáritas Argentina, Carlos José Tissera, obispo de Quilmes, se sumó al reclamo acompañanado el pedido de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas) ante los que evaluó como una situación difícil que afecta “esencialmente a los más vulnerables, en especial a los pequeños”.
“Cáritas pone a disposición de la comunidad sus recursos humanos y materiales para que más ayuda pueda llegar rápidamente, a través de sus comedores, merenderos, centros barriales y equipos de voluntarios de todo el país”, precisó.
Tissera recordó que “Cáritas está día a día junto a las comunidades más vulnerables generando esperanza y animando a todos a reconocer su dignidad, fomentando la cultura del trabajo, la solidaridad y el bien común”. Asimismo, alentó a “continuar los esfuerzos para lograr un desarrollo humano integral y la unidad de nuestro pueblo frente a los desafíos que presenta la delicada situación social”.
El plan concreto de Lavagna
El documento de los obispos se conoció un día después de que los candidatos de Consenso Federal, Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey presentaron un programa concreto de emergencia alimentaria. Se trata de una serie de medidas que el candidato presidencial considera viables para que en el país “a nadie le falte comida y nadie tenga hambre”.
Para Lavagna, el Gobierno debería haber implementado hace ya mucho tiempo una serie de medidas para palear la crisis porque -dijo- el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se incluyó una cláusula de protección que permite destinar recursos adicionales para enfrentar la crisis social.
Las medidas propuestas por Lavagna y Urtubey declaran la Emergencia Alimentaria Nacional por siete meses, desde el primer día de septiembre de 2019 hasta iniciado el Ciclo Escolar 2020, como mínimo.
Propone aumentar los recursos destinados a los comedores escolares afectados al Programa de 27 a 50 pesos y la merienda de 17 a 30 pesos. Subir la ayuda extraordinaria de 1.000 pesos a beneficiarios de la AUH dispuesta por el Gobierno Nacional para septiembre y octubre a 1.500 pesos por cada hijo y hasta el quinto, y extenderse hasta el mes de marzo de 2020, como mínimo. También plantearon ampliar y reforzar la cobertura de hogares alcanzados por los sistemas de ‘bolsas de alimentos’ o de ‘entrega de mercadería’ actualmente vigentes.
Además, solicitó incluir a las escuelas secundarias que necesiten los servicios alimentarios escolares, también con fondos nacionales y mantener todos los días sin excepción abiertas las escuelas públicas afectadas.
Para que se lleven a cabo estas medidas, el ex ministro de Economía dijo que es necesario “poner en funcionamiento un Consejo Ejecutivo para la Emergencia Alimentaria Nacional (CEEAN) y estimó que todo el Plan tendría un costo de 20 mil millones de pesos, el 1% del PBI.