El “salteñismo” ganó las Paso provinciales en Salta derrotando a los candidatos que nacionalizaron las elecciones a gobernador. Como sostiene Carlos Rovira, las respuestas locales son la contracara y la resistencia a la globalización financiera que genera inequidades y debilita las soberanías nacionales. Es lo que está en juego con la boleta corta que en un sistema que favorece los alineamientos con los partidos nacionales se dispone a “provincializar” las elecciones nacionales.

Martes, 8 de octubre 2019. La lógica bien local del respaldo popular que recibió Gustavo Sáenz en las primarias celebradas en Salta el domingo pasado volvió a descolocar a los analistas porteños. Las conformaciones de las fórmulas que compitieron en las elecciones no pudieron ser interpretadas desde la mirada de Buenos Aires que sólo entiende de alineamientos con los partidos o frentes nacionales. En todas las fórmulas que el 10 de noviembre volverán a competir ya para consagrar al gobernador, tienen dirigentes allegados a Juan Manuel Urtubey, peronistas, radicales, y del PRO. No saben cómo etiquetarlo ya que Sáenz, en su trayectoria política supo estar con Urtubey, Isa, Romero, Olmedo, Macri y Massa. Precisamente fue  su candidato a vice en 2015 y clave para el triunfo de Gerardo Morales ese año, tan es así que en los primros meses el radical se mostraba alineado a Massa más que a Macri. Para mayor desorientación del porteñaje, en la noche del domingo recibió las felicitaciones de Sergio Massa y Malena Galmarini, de Rogelio Frigerio y de Roberto Lavagna.
Veamos:

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Queda claro que en sus respuestas Sáenz pone de manifiesto su independencia de los tres espacios que expresan los Massa, hoy en el Frente de Todos, del PRO puro que expresa Frigerio y de Consenso Federal de Lavagna.
Los titulares de Buenos Aires
Por eso los analistas de Buenos Aires se mostraron desconcertados. Tienen como premisa interpretar los posicionamientos políticos en función de los alineamientos con los partidos nacionales. No sólo los medios hegemónicos se vieron desconcertados sino también los alternativos. Queda claro en la forma en que titularon el lunes y el poco espacio que le dieron:
Clarín: Un peronista apoyado por el macrismo fue el más votado en las Paso de Salta.
La Nación: Sáenz superó al candidato kirchnerista en las Paso
Página 12 no publicó el resultado en tapa.
Si Sáenz, que en las elecciones nacionales aparece respaldando candidatos en Juntos por el Cambio, fuera realmente un dirigente que pueda identificarse con la Alianza Cambiemos, ninguno de los dos diarios del establishment hubiera desaprovechado la oportunidad para poner un titular catástrofe, por ejemplo: “Juntos por el Cambio arrasó en Salta”. No, el pragmatismo salteñista del candidato ganador no los habilitó.
Hoy el portal Letra P se aproxima a lo que realmente está en juego en Salta y publica un comentario de Gabriela Pepe que titula: La receta Saénz: salteñismo sin límites, urtubeyismo suelto y albertismo futuro. Y en la bajada subraya “con una lógica bien local, el intendente de Salta armó un frente que incluyó a sectores del peronismo y el PRO y tuvo apoyo de funcionarios provinciales. Amistad con Massa y vínculo con Alberto”.
Revela el portal que “Sáenz hizo una construcción amplia, que incluye desde sectores del peronismo hasta el macrismo, el eje en la gestión local, una lógica puramente provincialista y el apoyo de parte dela estructura de gobierno de Juan Manuel Urtubey fueron las claves del amplio triunfo que consiguió este domingo en Salta el intendente Gustavo Sáenz, que ya se postula como próximo gobernador y empieza a tender puentes nacionales con Alberto Fernández”.
Agrega que tal como sucede en otras provincias, como Río Negro y Santiago del Estero, donde los armados provinciales exceden la lógica nacional, Sáenz armó en Salta un frente que incluyó 14 partidos provinciales, entre los que figuran el PRO de Mauricio Macri; el Frente Plural y el Partido Identidad Salteña (PAIS) -que él mismo lidera- y en lo nacional apoyan la fórmula Roberto Lavagna-Urtubey; y el Frente Salteño de Javier David, que apoya Alberto Fernández. Para terminar de cerrar el combo, el intendente de la capital llevó como compañero de fórmula a Antonio Marocco, referente en Salta del partido PARTE, que lidera el candidato presidencial del Frente de Todos.
Respuesta local a la globalización
El pronunciamiento de las urnas en Salta tiene vasos comunicantes con los registrados en la sucesión de elecciones provinciales. Los ciudadanos de provincias privilegian lo local cuando se trata de elegir gobernadores y diputados provinciales. Los que han pretendido “nacionalizar” las elecciones provinciales perdieron siempre. El domingo se repitió con los candidatos del Frente de Todos, que fueron respaldados por Alberto y Cristina. En las paso del 11-A la fórmula logró el 48,8% de los votos, y el candidato a senador kirchnerista, Sergio Levy el 46,6%. El domingo el mismo dirigente que se postula también para la Gobernación con chapa de cristinista cayó al 22,9%.
Evidentemente, el proceso democrático en la Argentina, que el 30 de octubre cumple 36 años de continuidad como nunca en la historia, va empoderando a los ciudadanos del poder que tienen cuando toman la decisión de delegar su representación.
El respaldo a los gobiernos provinciales acentúan los abordajes de los problemas y conflictos desde una perspectiva local como respuesta y resistencia a los efectos desbastadores de la globalización financiera que mueve al mundo y es tan inexorable como objetiva la forma en que debilita las soberanías nacionales. Es una contradicción que está inscripta en la toma de decisiones políticas y en la deconstrucción de las culturas. La Renovación como espacio de representación del polo local de esa tensión, se fue consolidando precisamente al institucionalizar la defensa de lucha por preservar la autonomía de los misioneros.
Cuando la globalización tiende al Mundo Uno desde Wall Street y Hollywood o el Pentágono, las resistencias locales, como lo sostuvo Carlos Rovira el día que anunció la decisión de concurrir a los comicios nacionales con boleta corta, constituyen la contracara, no sólo política o económica, sino fundamentalmente cultural. Vale recordar que observó que “que el mundo hoy se está reestructurando en la disputa de esos grandes bloques globales en una globalización que a todas luces ya exhibe su lado malo, ha aumentado el índice Gini -que mide la desigualdad en las diferentes sociedades- se ha ido amplificando y ha ido creando una grieta que es profunda entre ricos y pobres, eso es una realidad. Entonces las democracias se van fragmentando en bloques, donde la gente toma más contacto y busca más directamente su legislador… Y ese aspecto de vecindad, de provincialismo, es altamente necesario y productivo. Entonces yo veo un nuevo proceso realmente en el país, de acercamiento a estas nuevas estructuras localistas y también al diálogo, por eso les comentaba rápidamente el diálogo inter fuerzas y el diálogo en la política es fundamental. Porque es el paso previo a la búsqueda del consenso y a la verdadera y auténtica negociación porque vos ponés lo que quiere tu barrio, tu pueblo, tu ciudad, tu provincia al tope, que si no lo hacés vos no lo hace nadie ningún partido nacional” Y consideraba que es lo más lógico que en ese proceso de fragmentación se genere un arraigo hacia partidos provincialistas.

No es casual que, en este contexto, Juan Manuel de la Sota haya hablado en su momento de “cordobesismo”, y ahora se hable de “salteñismo”. Como el “misionerismo”, no son construcciones desde arriba pretendidamente hegemónicas, como suele interpretarse en las disputas electorales que se quedan siempre en la superficie. Son expresiones políticas que dan cuerpo orgánico y político a las demandas socio-culturales que subyacen en todos los habitantes de Misiones. Hay una nota muy profunda del dirigente Aníbal Velázquez, que puede releerse en este link, que hace referencia a la lucha por la identidad de los pueblos en estos procesos de globalización para sostener que la decisión de concurrir con la boleta corta a los comicios nacionales fue una necesidad en la fase de la Renovación, como expresión del “misionerismo”.
Sin embargo, las luchas de Salta por el “salteñismo” se muestran más pragmáticas ya que abren un paréntesis y en las nacionales todos los espacios se cuelgan de una fórmula presidencial en las boletas. En Santiago del Estero donde Gerardo Zamora decidió también jugar su propia boleta corta, optó sin embargo por respaldar abiertamente una fórmula nacional. El desafío de la Renovación avanzó un paso más. Pero el pronunciamiento del 11-A, en un sistema electoral que favorece los alineamientos con los partidos nacionales, puso en evidencia que las vanguardias disruptivas no son acompañadas en tiempo por la sociedad. Hay que avanzar más en el proceso de empoderamiento, con docencia y doctrina. Así como ha quedado en evidencia que  “nacionalizar” las elecciones provinciales no tuvo eco, “provincializar” las elecciones nacionales es también complicado.