“El fascismo es la burguesía asustada”, recuerda el doctor Roberto Abinzano, Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Misiones, en reflexiones que difundió a través de las redes sociales. Afirma que el neoliberalismo ni es nuevo ni es liberalismo sino la nueva cara del fascismo

Por Roberto Abinzano:
Martes, 22 de octubre de 2019. “El Fascismo es la burguesía asustada”, se dijo en algún momento. Y hoy podemos constatar que el llamado Neo-liberalismo es la nueva cara del fascismo. En primer lugar, como ya dijimos anteriormente, no es nuevo ni es liberalismo. El liberalismo fue una filosofía integral (económica, política, sociales, cultural, etc.) cuyo peor enemigo eran los MONOPOLIOS. Y hoy, a nivel mundial, son los monopolios financieros los que dominan a todos los países y se apoderan de cada aspecto de la vida de los pueblos. Su voracidad no tiene límites. ¿Entonces donde está su fascismo?
¿Hay campos de concentración?
No, pero las cárceles están llenas de pobres y marginales.
¿Hay campos de concentración alambrados?
No, pero hay millones de personas, aparentemente libres, que viven muertos de hambre, hacinados, enfermos, en villas miserables e insalubres, sin atención médica y vulnerables ante los delitos más aberrantes.
¿Hay escuadrones de camisas pardas o negras?
No, pero hay fuerzas de seguridad dispuestas a reprimir a su propio pueblo como si fuera un enemigo externo. “Estamos en guerra dijo Piñera en Chile”
¿Hay una propaganda oficial sistemática y mentirosa?
Si, la ejercen los monopolios de los medios privados.
*La nueva esclavitud es la esclavitud de las deudas y de la exclusión. Es la esclavitud de la ignorancia potenciada por las mentiras abrumadoras que genera el poder. La nueva esclavitud es la banalidad, el vacío, la destrucción de la política, el dejar en la estacada a las grandes mayorías, el desempleo, la falta de educación y salud, de vivienda, y de futuro.
No estamos luchando contra liberales, sino contra fascistas intolerantes, perros de presa del capitalismo financiero. Y debemos estar muy atentos porque ellos no respetan la democracia, aunque vivan pregonando sus falsas virtudes republicanas. Pueden perder una elección, pero no el poder.

Foto: fhycs.unam.com.ar