“Ecuador y Chile evidencian no sólo el hartazgo sino sobre todo la orfandad de liderazgo representativo que le dé una salida institucional a la furia acumulada”, observa el profesor Juan Carlos Furlán en una carta abierta a las organizaciones políticas y sociales publicada en el sitio 1983. Señala que “Argentina es la excepción a la regla fruto de las expectativas puestas en los próximos comicios electorales”, pero advierte que si el próximo gobierno no da respuestas inmediatas, la realidad de esos países será también la nuestra y recuerda la advertencia de Rodolfo Walsh: “los fascismos florecen en el caos”

Por Juan Carlos Furlán
Haríamos muy mal en perseverar con definiciones desacertadas tales como las de “neoliberalismo”. Nada se corresponden estas políticas impuestas en Latinoamérica con cosas nuevas (neo) ni con medidas de índole liberal. Urge llamar a las cosas por su nombre. Lo que padecemos es de un neocolonialismo, forjado como mecanismo de intrusión, desmantelamiento y despojo desde hace ya 50 años.
Lo único novedoso aquí radica en la triada de medios de comunicación, la Justicia y facciones políticas de derecha, quienes instrumentan artificios complejos de dominio y mantenimiento del status quo, papel que antes cumplían las respectivas fuerzas armadas mediante las dictaduras militares genocidas.
Si me permite la excelentísima primera dama chilena, no se trata de extranjeros ni de alienígenas sino de un despertar violento a una realidad evidente: el Estado no son ustedes.
La política del imperio se halla perturbada por las disputas que le generan Rusia y China y busca así consolidar su dominio por la vía de los absolutismos fascistas al sur del río Bravo.
Persecución y cárcel a líderes naturales de los pueblos, destrucción del entramado productivo, desintegración del tejido social, judicialización de la política, desprecio por lo nacional y popular, devaluación, apertura de importaciones, tasas de interés en cifras siderales, endeudamiento masivo en dólares, embrutecimiento sistemático sobre la base de la destrucción de los presupuestos educativos y científico tecnológicos, el combate a la política y a los políticos en general, los aumentos sin precedentes en las tarifas de la energía y de los combustibles en particular, etc.
Aquí no hay errores de diagnóstico. Se trata de una política en extremo precisa. Es lo que han venido a hacer, es el mandato del Tío Sam.
Ecuador y Chile evidencian no sólo el hartazgo sino sobre todo la orfandad de liderazgo representativo que le dé una salida institucional a la furia acumulada. Argentina es la excepción a la regla fruto de las expectativas puestas en los próximos comicios electorales. Pero no se equivoquen, porque de no encontrar allí, por este medio, una fuerte e inmediata descompresión a tanto padecer, esta realidad que vemos en los países hermanos de Ecuador y Chile será también nuestra. El precio de las incapacidades que padecen las organizaciones políticas y sociales en su cualidad de dirección política, inserción y territorialidad, componen un escenario poco alentador para el futuro próximo. Serán los fascistas quienes, desde el ejercicio de una sucia oposición conspiraran en pos de desatar un estallido.
Ampliar, fortalecer y profundizar nuestra democracia dándole un sesgo participativo y directo, incluyendo a los líderes naturales propios de cada sector, barrio o empresa elevando sus voces a los ámbitos institucionales para el ejercicio efectivo del poder real, democratizar de manera radical las comunicaciones otorgando medios alternativos de difusión, implementar la sustitución de importaciones, bajar las tasas y otorgar créditos a PyMEs y emprendedurismo cooperativista, triplicar las asignaciones universales, elevar el salario por encima de los índices de pobreza, etcétera. Todas medidas de índole urgente y de las cuales la principal es la de militar la contención de una sociedad carente de expresividad y contrato.