En 1905 dos croatas, los hermanos Seljan, viajaban por Paraguay y escribían, sobre el salto del Guayrá, lo que según ellos era un opúsculo.
La siesta para los eslavos: “empieza el fuerte calor y el trabajo cesa, invadiendo entonces a la ciudad un silencio sepulcral, porque todos los habitantes de Asunción permanecen negligentemente en sus moradas”. Cabe sospechar, por esta descripción crítica, el requerimiento por parte de los europeos de alguna ayuda para acarrar bultos o conseguir algo.
Ellos dicen que los nativos aceptarían ser serviciales a cambio de armas de fuego, machetes, cuchillos, etc. Cedían a armar a los indios con tal de esclavizarlos durante su paseo y que les mostraran los vericuetos de la selva. -Dennos el paraíso, les entregaremos el poder-. -Mi fusil por una guayaba!-

cronicas hermanos croatas 2
San Bernardino fue bautizada por los croatas como “la Niza paraguaya” a orillas del lago Ypacarai. Sin embargo, el ambiente no dejaba de resultarles hostil.
Eran, o se creían, amigos del cónsul general austro-húngaro, un tal Mihanovic, dueño de la Compañía de Navegación. En el documento, llamado por ellos opúsculo, muestran una foto de un barco, según ellos, o según la traducción de la época, “paquete”, de cierto lujo y comodidades.
No se detienen en Isahú porque hay fiebre palúdica, y se limitan a contemplar los efectos del virus desde la embarcación, el cementerio se ve cubierto de numerosas cruces rústicas. Todos debieron morir recientemente y a causa de la fiebre, lo que les hace huir de ese lugar.
Isahú es la estación central de la Industria paraguaya. La más grande compañía nacional en la elaboración de Yerba mate.
El viaje consta de 3 etapas tecnológicamente involutivas: 1° desde Asunción a Villa Rica en ferrocarril. 2° desde Villa Rica hasta Laguna Cay a caballo. 3° desde Laguna Cay hasta Salto del Gayrá a pié.
En un momento crucial del viaje, pasan por una picada que había sido abierta por la comisión de límites para establecer la línea divisoria entre Brasil y Paraguay. Al final del S. XX Croacia se independiza y la división de límites no le deja a Bosnia ni un punto de contacto con el Adriático.
Los brasileros llaman al salto del Guayrá: Salto das sete quedas (salto de las siete caídas) “No hay ojos en cabeza humana que pueda contemplarlos sin experimentar vértigos, por la furia y velocidad con que cae todo el curso de las aguas precipitándose…”
En aquel momento la fascinación y el espectáculo eran agrandados por la incredulidad, el impacto de la novedad, el desconocimiento de fenómenos tales, la escasez de referencias y ausencia de fotografías. “La maravilla que nos presentaba la lucha de poderosas corrientes abriendo violentamente un pasaje a través de la roca”
Comparan la visión del Salto con la impresión que les causó la lectura de la Divina Comedia de Dante. “indescriptibles estruendos y bramidos que se asemejan ya al estampido de trueno y al rugido de las tempestades, conquistan nuestros oídos y sin embargo existe en todo esto una inexplicable armonía que domina los nervios”
Los hermanos croatas describen sus impresiones y dicen que las describen “pálidamente”. Entre espectacularidad, atraso, dificultades y asombro, y en el fondo cierto alivio por volver a casa, terminan con un final idéntico al de Blade Runner: “Vimos el cielo, vimos el infierno”.

 

Fotos: archivo Museo Etnográfico de Zagreb