Hay poca agua en Cataratas, lo que permite disfrutar otros paisajes, también imponentes, de los saltos grandes del río Iguazú.

Texto de Raúl Puentes y fotos de Marielise Freiberger.

Viernes 6 de marzo de 2020. Siempre hay otra forma de descubrir la imponencia de las Cataratas del Iguazú, aún cuando el río tiene poco caudal y los paredones que conforman una de las Siete Maravillas Naturales del mundo moderno –la primera maravilla para nosotros- muestran otro paisaje.
Sin dudas, la inmensidad del agua y su estrepitosa caída en el marco selvático es la gran postal de este atractivo turístico. Pero cada tanto, la bajante del río que le da su nombre, muestra los paredones y con ello, el paisaje se transforma totalmente, lo que permite otra manera de mirar y otra forma de disfrutar de este espacio único que comparten Argentina y Brasil.
El Parque Nacional Iguazú, el más importante del país es un área conservada de poco más de 67200 hectáreas que contiene a las Cataratas del Iguazú, un sistema que con el río a un caudal promedio -1800 metros cúbicos por segundo- deja ver 275 saltos de agua, rodeados de Selva Paranaense, o mata subatlántica. Se estima que este abrupto corte en el lecho del río se originó en la desembocadura de este cauce y el río Paraná, y en los millones de años que pasaron, el agua horadó la piedra y fue retrocediendo, para ubicarse en la actualidad a unos 17 y 20 kilómetros de su conformación original.
Cataratas, con sus distintos saltos, varía entre 60 y 82 metros de altura y muestra un ancho máximo de 2.7 kilómetros. Su principal atractivo, o el más imponente, siempre con el caudal promedio, es la Garganta del Diablo, que comparten Argentina y Brasil, con el abismo en forma de “U” de 700 metros de largo río abajo, 82 metros de altura y 150 metros de ancho.
La ciencia dice que las Cataratas se originaron por una erupción volcánica pero la leyenda, transmitida de boca en boca por el pueblo guaraní y la cultura local habla de la serpiente gigante llamada Mbói que habitaba dentro del río y que para mantenerla tranquila, los aborígenes sacrificaban cada tanto a una doncella y la arrojaban al agua como ofrenda. ´
Pero un día el amor interrumpió el rito: un joven y valiente guaraní raptó a la dama elegida para el sacrificio y escapó con ella río abajo. Este acto de amor enfureció a Mbói quien encorvó su lomo y partió el río al golpear con furia el curso del agua, originando así las cataratas y separando a los amantes: uno río arriba y otra río abajo.
Y el lugar recibió su nombre, en lengua guaraní: “Y”, que significa agua y “guazú” que significa grande: Y-guazú, o las Cataratas de Agua Grande.
El caudal de agua promedio de las Cataratas se ubica entre 1500 y 1800 metros cúbicos por segundo, pero con la creciente de 2014, el 10 de junio de ese año, llegó a su pico máximo registrado en al menos los últimos cien años: 47500 metros cúbicos por segundo.
Con poco agua, con caudal normal o con ese pico de creciente, las Cataratas siempre regalan postales inolvidables y de alto impacto. Imperdibles, como estas postales que muestran, hoy, a las Cataratas del Iguazú vistas desde ambos países.

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