Estiman que la bajante de los ríos seguirá en mayo y junio. “No se espera una mejora en lo absoluto, ni siquiera que las lluvias lleguen a lo normal, con lo cual la sequía va a seguir”, advierten.

Jueves 30 de abril de 2020. En cuarentena la naturaleza sigue sus ciclos, los propios y los empujados por nuestra especie. Este abril nos mostró la bajante más grande de los últimos 50 años en los ríos Iguazú, Paraná y Uruguay, y nos planteó muchas preguntas, dice el periodista Ulises Rodríguez, uno de los realizadores del informe en video que ilustra esta nota.
Este es un informe realizado por la producción de Elemento Vital. El Agua en el Siglo XXI, elaborado por Tefi Grondona, Ulises Rodriguez y Nico Fogolini, con la colaboración de especialistas que dieron su testimonio, entre ellos, la responsable del área de Cambio Climático del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, Silvia Kloster, que en una nota con Misiones Plural advirtió el año pasado que en el marco del cambio climático que afecta a casi todo el planeta, con el aumento global de la temperatura, traería consecuencias desastrosas que ponen en peligro la supervivencia de la flora y la fauna de la Tierra, incluido el ser humano.
Entre los impactos del cambio climático Kloster destacó el derretimiento de la masa de hielo en los polos, que a su vez provoca el aumento del nivel del mar, lo que produce inundaciones y amenaza los litorales costeros –incluso pequeños estados insulares están en riesgo de desaparición-.
Pero también, el cambio climático también aumenta la aparición de fenómenos meteorológicos más violentos, sequías, incendios, la muerte de especies animales y vegetales, los desbordamientos de ríos y lagos, la aparición de refugiados climáticos y la destrucción de los medios de subsistencia y de los recursos económicos, especialmente en países en desarrollo.
Así como puede producir inundaciones produce, también, sequías. Pero en esta ocasión, la merma de agua en los tres principales ríos internacionales que tienen Misiones, el Paraná, el Uruguay y el Iguazú (tiene dos ríos internacionales más, el San Antonio y el Pepirí Guazú) se debe a la falta de lluvia en las altas cuencas pero, sobre todo, al cierre del paso de agua en la represas ubicadas en territorio brasileño.

“No va a mejorar pronto”

cataratas 7
A raíz de la bajante del Paraná, el subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borus, dijo a Télam a mediados de mes que “con el horizonte climático que podemos manejar vemos que en los días que faltan de abril, mayo y junio seguirá esta condición climática desfavorable. No se espera una mejora en lo absoluto, ni siquiera que las lluvias lleguen a lo normal, con lo cual la sequía va a seguir”.
Desde el INA advirtieron que difícilmente en el invierno haya un cambio significativo. “No me sorprendería que hasta bien entrada la primavera sigamos estando en esta situación, no sé si tan grave como la actual, pero sí en niveles muy bajos. Las estadísticas generales no nos dan lecturas así desde diciembre de 1971. En abril nunca tuvimos una bajante como esta”, agregó Borus.
Pablo Cantador, miembro de la agrupación ambientalista El Paraná que nos toca, también dijo que “la bajante no va a mejorar en el corto plazo, porque no hay lluvias en el norte del país”.
En la primera mitad del abril, en la negociación entre los gobiernos de Argentina y Brasil, lograron que este último libere una mayor cantidad de agua de sus represas, luego de que se vieran afectadas las Cataratas del Iguazú.
Sobre esto, el ambientalista explicó que el aporte que otorga la apertura de compuertas en Brasil es mínimo, ya que “genera 1400 metros cúbicos de agua, y si bien es un alivio para la toma de agua, no es suficiente para los ciclos del río y la reproducción necesaria de los peces”.
Borus coincidió en que “las represas no tienen absolutamente nada que ver con la bajante. El concepto de cierre o apertura de compuertas es un error que se comete por no entender cómo funciona una presa de embalse”.
“Para que puedan generar energía eléctrica el agua necesita pasar por las turbinas, de lo contrario no generan energía ni dinero”, explicó.
Debido a los bajos niveles alcanzados por el río, varias provincias del norte han decretado una veda de pesca comercial, para preservar el cuidado de las especies.

RP – Misiones Plural.