Después de la prolongada cuarentena, los argentinos quieren viajar por el país y elegirán destinos tradicionales y de entornos de naturaleza donde les aseguren que se trata de un destino seguro. Misiones, goza de un excelente prestigio y los empresarios del sector conocen desde hace décadas esta actividad, tanto como para salir con fuerza a instalar este escenario, aunque solo se observan un par de tibias promociones.

Miércoles 1 de julio de 2020. Los trabajos de distintas consultoras aseguran que después de la prolongada cuarentena, los argentinos quieren viajar. Esos viajes, estiman, serán dentro del país, a destinos tradicionales y de entornos de naturaleza donde les aseguren que se trata de un destino seguro.
No importa si es cerca o lejos. No importa si irán sólo o en familia; o en grupos pequeños. Pero quieren salir a un lugar donde puedan oxigenar los más de cien días de encierro, o más de doscientos, quién sabe.
Misiones es la capital nacional de la biodiversidad, un pequeño territorio que alberga cerca de 1,2 millones de hectáreas de selva en distintos grados de conservación: tiene paisajes, servicios, conectividad y sobre todo, mucha experiencia.
Pero lo que no parece tener, salvo honrosas excepciones, es capacidad de ataque. Casi todos los estudios indican que durante la pospandemia, los argentinos buscarán destinos de naturaleza y ahí, frente a esa enorme oportunidad de mostrar la tierra colorada con sus mil tonos de verde, no hay campañas ni convocatorias para mostrar que existe el escenario que todos saldrán a buscar.
La reacción inicial de las autoridades locales ante el avance del coronavirus, allá por marzo, permite mostrar, acá por julio, resultados positivos en cuanto a contagios, víctimas y respuestas a esta pandemia que va causando estragos en todo el mundo y que, desgraciadamente también, impactó con demasiada fuerza en los países de los principales destinos turísticos internacionales. Una situación tan lamentable como oportuna para el sector turístico de nuestra casa chica, la de la selva y la maravilla natural del mundo.
Los misioneros no deseamos nunca el mal ajeno, pero este contexto es para aprovecharlo: ofertas, regalos, presentes, promociones, pases libres o… dos por uno…. podrían ser las propuestas rápidas de un sector que viene capacitado y con capacidad de respuesta aunque acusen –seguramente- el fuerte cimbronazo de más de cien días de parate total y de falta de ingresos.
De todas maneras, el destino goza de un excelente prestigio y los empresarios del sector conocen desde hace décadas esta actividad.
La selva del centro norte o los campos y pastizales del sur de la provincia sostienen más de dos mil especies de plantas, 650 especies de mariposas, 160 especies de mamíferos (entre ellos, los grandes del continente como el yaguareté), más de 50 especies de anfibios y 530 especies de aves. Las rutas y pasajes, los cursos de agua, la historia y la cultura.
En nuestra tierra el escenario está montado, intacto. Enfrente, las expectativas de viajes de los argentinos miran a lo nacional, a lo natural, y a lo seguro.
Pero enfrente también, los destinos consolidados y los destinos emergentes van a presentar batalla para captar a los que después de la pandemia saldrán en busca de aire puro, de paisajes, de excelente gastronomía y sobre todo, de gente cálida, esa que tanto extrañamos por estos días y que por estos lares abundan, siempre dispuestos a tener una mano o prepararte un mate.

Por lo pronto, comenzamos a invitar para después de la cuarentena, con la etiqueta #MisionesDestinoSeguro