La hora del federalismo también llegó al Coloquio de IDEA -este año virtual- que debate “Qué país queremos ser”. En el foro empresario que se realiza todos los años, su presidente Roberto Alexander coincidió con la prédica de Alberto Fernández en que la crisis es una oportunidad para resolver situaciones estructurales y consolidar un país federal. Es la base de un pacto social contra el que conspira el poder concentrado.

Miércoles 14 de octubre de 2020. Un fantasma recorre el país de la pos-pandemia: el fantasma del desarrollo federal. Pero a diferencia de las advertencias de Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, no son todas las fuerzas de la vieja Argentina las que están unidas en una cruzada para acosar ese fantasma. Empresarios y Gobierno, trabajadores, movimientos sociales y organizaciones partidarias vienen coincidiendo en que la crisis heredada y la pandemia han creado las condiciones objetivas y subjetivas para resolver las situaciones estructurales que son las causas de los ciclos en la economía que genera una pobreza cada vez más configurada en esas estructuras.
Estas coincidencias fueron el hilo conductor de los discursos de inauguración del 56° Coloquio de IDEA, pronunciados por su presidente, el ceo de IBM, Roberto Alexander y el presidente de la Nación, Alberto Fernández.
Poner en debate qué país queremos ser es formular la pregunta que tiene respuestas en las prédicas de la dirigencia de provincias por más federalismo. Resolver cuestiones estructurales como reclama Alexander es proponerse superar el país agropexportador diseñado a fines del siglo XIX y que se agotó en el crisis de 1929 que dejó a la “granja del mundo” sin mercados ni excedentes de divisas.
La repercusión del discurso del presidente del Coloquio sin embargo puso en evidencia, que a pesar de una gran mayoría entre las que se cuenta al empresariado asociado al mercado interno, existe esa cruzada del poder concentrado en el núcleo agropexportador y vinculado a la economía de especulación financiera.
El discurso de Alexander fue claro y preciso. Lejos de los extremos. Por ejemplo, desalentó la furia xenófoba al reconocerse como hijo de inmigrantes. Un mensaje claro anti-fascista. Así y todo, las operaciones del poder conservador volvió a atacar al minuto con títulos en los diarios con la palabra “duro”, “no queremos una Argentina cancelada”.
Esa es la grieta, que opera sobre las cuestiones estructurales construyendo sentidos. El tema del Coloquio: “Qué país queremos ser” asume la esencia sobre la que opera la grieta que es netamente político-electoral, asume que los argentinos y fundamentalmente el Capital no se pone de acuerdo en el modelo de país.
Los diarios y portales porteños y sus replicadores del interior hicieron hincapié en los reclamos permanentes del empresariado, que es un reclamo de toda la sociedad: reglas claras. El presidente se encargó de responder. Aseguró que la calidad institucional estaba perdida en los últimos cuatro años y se refirió concretamente a la polémica desatada por el traspaso de tres jueces y el per sáltum que llegó a la Corte Suprema. “Exijo que las instituciones se construyan en función de las pautas de la Constitución. Esas batallas son mostradas mediáticamente como irracionales. Lo único irracional es seguir con las malas prácticas. La seguridad jurídica ocurre cuando la Justicia funciona con jueces consagrados por concursos, aprobaciones del Senado y designaciones del Ejecutivo. ¿Qué pensarían ustedes si las vacantes de la justicia yo las cubro cambiando a jueces amigos, sacándolos de un tribunal y llevándolos a otro, es una mejor justicia? Eso es lo que nos pasó, y está mal”.

Lo que permite los tiempos de crisis
Pero detenerse en esos aspectos del debate es perder la mirada desde una perspectiva misionera.
Alexander subrayó -y en eso coincidió con el Presidente- que la pandemia desnudó la crisis global de la fase de realización financiera del capitalismo y que es un momento especialmente oportuno para hacer grandes reformas y cambios estructurales que en momentos de normalidad jamás se podría.
Es cierto que la pandemia ahondó una grave crisis preexistente y la convirtió en la peor crisis de la que se tenga registro. Desde la mega devaluación de abril de 2018, la Argentina está sumergida en una crisis que no encuentra piso. Se unen factores estructurales y coyunturales. Es imposible, en este escenario, imaginar un horizonte de estabilidad mínimo para el funcionamiento del sistema. Como señaló Santiago Cafiero en el Senado, las crisis recurrentes que antes llegaban cada 10 años ocurren hoy cada 5 años y medio y se prolongan por más tiempo. Si no se empieza a resolver la cuestión estructural, las crisis cada vez serán más profundas y frecuentes. Y las crisis la pagan los pobres y enriquecen aún más a los más ricos.
Pero al contrario de lo que marcan los adictos a la grieta, los discursos inaugurales del Coloquio de IDEA están indicando que la profundidad de la crisis puede ser el punto de partida de un esquema centrípeto en la toma de decisiones que deje aislado a los extremistas.
La renegociación de la deuda fue una señal en ese sentido. Todo del arco político estuvo cohesionado detrás de una misma postura. La liga de gobernadores es otra herramienta fundamental para gobernar de manera colegiada y lograr capilaridad territorial en las decisiones. Sigue siendo imperiosa la necesidad de conformar un Consejo Económico y Social, un ámbito donde los actores que están por fuera del partidismo se sientan incluidos. Gobernadores, Empresarios, Sindicatos, Iglesias, movimientos sociales: todos deben ser convocados. Es fundamental robustecer el sistema de representación en un marco de fuertísima fragilidad.
Si no hay acuerdo o pacto social para cambiar el modelo no habrá forma de evitar las crisis cíclicas que se inician con la restricción externa.
Y en ese sentido es imperioso crear un esquema federal de infraestructura que potencie a las provincias. Es el lado positivo con que se inició el 56° Coloquio de IDEA.
La foto de Sergio Massa, aquí con los diputados nacionales de todo el arco de representación misionera en el Congreso Nacional, cobra en este contexto una significación especial.

EV – Misiones Plural