El expresidente de Bolivia, Evo Morales, emprendió la vuelta a su país tras dejar la ciudad jujeña de La Quiaca. Encabeza una caravana de autos con militantes del MAS y de movimientos sociales que lo acompañarán durante dos días, hasta Cochambamba.

Lunes 9 de noviembre de 2020 (Télam). El expresidente de Bolivia Evo Morales volvió a pisar la tierra de su patria a casi un año de iniciar su exilio en México y la Argentina y un día después de que la fórmula presidencial de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), asumiera el Ejecutivo luego de arrasar en los comicios del mes pasado.
El exmandatario cruzó a las 10 (hora de Bolivia) por tierra el paso fronterizo desde La Quiaca hacia Villazón, luego de ser despedido en la ciudad jujeña por el presidente Alberto Fernández.
Antes de cruzar la frontera, en un acto colorido y emotivo, le agradeció al mandatario argentino. “Alberto me salvó la vida y eso nunca lo voy a olvidar”, enfatizó emocionado.
“Hoy es un día importante en mi vida, volver a mi patria que tanto quiero me llena de alegría”, publicó hoy Morales en su cuenta personal de Twitter.
Ya en Villazón, el depuesto mandatario indígena fue recibido con un acto, tras lo cual iniciará una caravana que lo llevará hasta la provincia de Chapare, del departamento de Cochabamba, donde forjó su carrera política.

El discurso

Evo Morales y Alberto Fernández, en un paso de unión de ambos países.


“No dudaba que iba a volver, pero no pensaba que fuera tan pronto”, dijo emocionado y feliz, frente a una multitud de seguidores. Ataviado con indumentaria indígena, desde un escenario dispuesto al efecto, brindó un mensaje de 24 minutos en el que volvió a agradecerle al presidente Alberto Fernández haberle “salvado la vida” por las gestiones que hizo hace casi un año para posibilitar su salida de Bolivia.
Al referirse a su partida, relató:“Alguien me dijo: ‘Evo, nos has abandonado’. Yo le dije: ‘Si me quedaba tenía dos caminos: el cementerio o Estados Unidos”, relató a la multitud que este lunes le dio la bienvenida.
El regreso del líder indígena concitó una multitud en la ciudad fronteriza que incluso excedió las expectativas de los organizadores, por lo que las medidas de distanciamiento y prevención sanitaria frente al coronavirus no fueron todo lo eficientes que se intentó, admitieron fuentes cercanas al expresidente.
Además hizo referencia a Donald Trump, a quien acusó de “dar un golpe” en 2019. Y agregó, tras las elecciones en las que ganó Joe Biden:“El gringo que nos dio el golpe (de Estado) el año pasado; ahora nosotros damos el golpe al gringo en Estados Unidos”.
Destacó también el “esfuerzo” de Luis Arce y David Choquehuanca de haber llevado adelante una campaña electoral en medio de una política hostil de parte del Gobierno de facto que los llevó a un contundente triunfo por el 55% de los votos en las elecciones de este año, y que desde ayer los convirtió en flamantes presidente y vicepresidente del país.
“La derecha boliviana, acompañada, dirigida y financiada por la política norteamericana, intentaron frenar nuestro proceso de cambio”, enfatizó Morales al rememorar las denuncias de fraude electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) que impulsaron el golpe.
“El año pasado como estos días en plena operación de un golpe, una farsa, un invento diciendo que había fraude, no hubo fraude y la mejor prueba para demostrar que no hubo fraude son las elecciones de este año, ganamos con un 55 por ciento, este resultado es histórico en el mundo”, enfatizó frente a las muestras de afecto de sus simpatizantes, que le brindaron color al acto con sus indumentarias y agitar de banderas.
“Algunos no aceptan que los indígenas podamos gobernar, pero también creo que el golpe de Estado fue a nuestro modelo económico que viene del pueblo. Luchamos con los movimientos sociales para recuperar nuestras empresas y eso no acepta el capitalismo, menos lo acepta el FMI”, cerró.
El expresidente (2006-2019), de 61 años, inició el regreso a su país un día después de la investidura de su delfín político Luis Arce y algunas horas antes del 10 de noviembre, en que se cumple un año del día en que fue derrocado por un golpe de Estado.
“Llegó el momento de partir, aunque una parte de mí se quedará en este país para siempre”,expresó Morales en un video publicado en Facebook, titulado “¡Gracias, hermanas y hermanos argentinos. Una parte de mi corazón se queda en Argentina para siempre!”.
Morales había anunciado que volvería a su país el 11 de noviembre, el mismo día que salió de Bolivia un año atrás, y aseguró que no formará parte del Gobierno de Arce, sino que se limitará “cuidar los principios ideológicos” de su partido.
Evo abandonó Bolivia después de unas elecciones en las que el escrutinio oficial lo dio como ganador, pero en las que la Organización de Estados Americanos (OEA) denunció “irregularidades”, avalando denuncias de fraude de la oposición.
Sin embargo, esas irregularidades jamás fueron probadas y, por el contrario, estudios académicos en Estados Unidos mostraron que la victoria del MAS había sido limpia.
La amplia victoria del binomio conformado por Luis Arce y David Choquehuanca en los comicios del 18 de octubre de este año, con más del 55% de los votos, “es la mejor prueba de que no hubo fraude el año pasado”, sino un “golpe de Estado”, evaluó Morales.
Durante este año Bolivia estuvo sumida en una crisis política, económica y social bajo el mandato de facto de Jeanine Áñez, bajo cuyo Gobierno se realizaron numerosas denuncias contra el líder del MAS.
Sin embargo, una semana después de los comicios, la Justicia boliviana anuló una orden de detención y la imputación por un caso de terrorismo y concedió un pedido de libertad presentado por la defensa del expresidente. Según se explicó, el magistrado tomó esa decisión porque la citación por edictos se realizó sin cumplir los procedimientos.
Un mes antes, Interpol había rechazado por segunda vez una solicitud de detención del expresidente cursada por el Gobierno de Áñez, al considerar que los delitos de sedición y terrorismo del que se lo acusaban tenían una connotación política.
Morales llegó el domingo a La Quiaca, frontera con Bolivia, en un vuelo que partió desde Buenos Aires.
Por la noche se reunió con su exvicepresidente Álvaro García Linera y el presidente Alberto Fernández, quien por la tarde había asistido en La Paz a la asunción de Luis Arce y David Choquehuanca.
“Mañana Evo volverá a su casa, que es donde nunca debió haber salido”, dijo ayer Fernández al reunirse con Morales.
Horas antes, Morales visitó a la líder de la agrupación Tupac Amaru, Milagro Sala, en su casa de San Salvador de Jujuy, quien le aseguró: “Ustedes son un ejemplo de lucha para nosotros”.
Desde Villazón, Morales partirá al frente de una caravana de autos e iniciará un recorrido de 1.100 kilómetros en dos días, que incluirá actos en varias localidades. El objetivo es llegar el miércoles a Chimoré, exacatamente un año después de haber salido de su país.
El exmandatario abandonó Bolivia el 11 de noviembre de 2019, obligado a renunciar para evitar que la asonada militar y policial, combinada con la oposición a su Gobierno, terminara en un baño de sangre peor que el registrado hasta ese momento.
Tras un breve paso por México, Morales ingresó a la Argentina gracias a la gestión de Alberto Fernández,que en al momento del golpe era presidente electo y funcionó como un garante de la salida segura del mandatario derrocado, de su vicepresidente Álvaro García Linera y de varios miembros de su Gabinete.