“Hay factores que empujaron a los jóvenes a salir a las calles. Mientras el sistema construye la desesperanza ellos apuestan a la esperanza. El ejemplo de Chile es el factor catalizador, que muestra una salida hacia una sociedad más democrática, de igualdad de oportunidades. Los sueños vendidos por el neoliberalismo en estos 30 años colisionaron con la realidad. No es cierto que a través del mérito vas a ascender en la escala social. Así solo el futuro de la desigualdad social los espera”.

Martes 17 de noviembre de 2020. En el Facebook de Unidad Popular, una agrupación sociopolítica del Perú, que brega desde Arequipa por una nueva constitución y en defensa de los trabajadores y del pueblo de ese país, difundieron una carta que analiza la crisis económica, social y política que llevó a las renuncias y revueltas de los últimos días.
El texto, que circuló masivamente por distintos grupos de izquierda, del socialismo y del progresismo latino, describe el contexto en que se produce la crisis que afecta a Perú y que se cobró la vida de dos jóvenes, este fin de semana.

La nota:
Saludos camaradas:
La crisis política tiene como telón de fondo la disputa de las fracciones de la clase dominante. Sobre todo, a partir de la pérdida del rol predominante del club de la construcción en el control de una parte del aparato estatal; en segundo lugar, los nuevos ricos producto del negocio de la educación. La fracción del club de la construcción tiene profundas ramificaciones, al ser un grupo familiar, en el grupo El Comercio, las finanzas y banca y la minería; por tanto, tienen la posibilidad de neutralizar el apoyo a Vizcarra y hacer que no lo respalden. Entonces, la caída de Vizcarra no se produce al momento de la votación en el Congreso, esa es la consecuencia, se produce al momento que el grupo El Comercio se pasa al lado de la vacancia, con el impulso de las denuncias que salen desde el club de la construcción. Ello significo un realineamiento de las fuerzas, ordenando las filas mediáticas en torno al ataque a Vizcarra. Ese paso llevo a que sea su sostén político la Coordinadora Republicana, es decir el fujiaprismo.
Si bien, en el primer intento de vacancia la Coordinadora Republica y los medios que controlan jugaron un rol de primer orden, aún no tenían la fuerza para tener éxito. Lo que significa que el pacto entre el club de la construcción y el fujiaprismo paso a constituir el eje, donde la fracción de la clase dominante se reconcilia con el fujiaprismo para controlar el aparato estatal.
El siguiente paso es ordenar a los aperadores políticos, que se expresan en las bancadas de AP, APP, Podemos, UPP y FREPAP. Ordenarlos no fue difícil, debido a dos instrumentos: la repartija a través de la corrupción y la presencia de topos fujimoristas tanto en la representación congresal, y la presencia gravitante de asesores fujiapristas en despachos y comisiones. De allí que no fue difícil que sean unificados en torno al golpe principal: vacar a Vizcarra. Tal es paso necesario para controlar el aparato estatal. El resto de las fracciones burguesas se allanan en esa estrategia en el sentido que requieren un gobierno fuerte, autoritario, que les permita implementar sus intereses y preparar el terreno para continuar por muchos años más con la republica empresarial.
Estamos, entonces, ante una estrategia mayor. Que tiene por finalidad destruir toda posibilidad de insurgencia de una alternativa popular. Esta es la base de su estrategia. Les asusta el ejemplo chileno y boliviano. Tienen que acabar con que el descontento se traduzca en respaldo a opciones de izquierda antisistema. Además, no tienen confianza en que las opciones electorales de sus operadores políticos tengan la aceptación del pueblo. El globo de ensayo de Hernando de Soto no cuaja como algo sólido y el prefabricado candidato de George Forsyth termina liquidando su candidatura cuando balbucea exhibiendo un personaje fronterizo. Solo les queda negociar con los mayordomos: Acuña y Urresti; el primero se siente un par por los millones que maneja y el segundo es un ambicioso que excede lo que le pueden ofrecer.
El desenlace de la lucha por el poder tuvo en escena a los operadores políticos. Por un lado, Vizcarra, que paso a la ofensiva al atacar directamente al club de la construcción e identificar a los operadores del otro lado como corruptos y fujiapristas. Por otro lado, los operadores del club de la construcción se jugaron en dos espacios articulados: el Congreso y medios de comunicación. En el primero operaron Antauro, Vega, Alarcón, como puntas de lanza, respaldados por AP y APP y podemos. El FREPAP siempre ha tenido el rol de aparecer al final. Y los medios de comunicación fueron ordenados en torno al discurso de la Coordinadora Republicana, terreno donde el fujiaprismo se desenvolvió con comodidad y sin enfrentar a otro discurso.
Además, éxito de esta estrategia encontró en el terreno sembrado por la Coordinadora una fuerte base social. Los más radicales de izquierda, nacionalistas, originarios y demás yerbas repitieron el discurso de la plandemia, que las vacunas vienen con chip para controlarte, que esto es parte de un plan del nuevo orden mundial, y tantas cojudeces que navegaban en redes y medios como la única oposición a Vizcarra. El fracaso de la contención de la pandemia termino dándoles la razón, que aunado al fracaso económico e incremento de la pobreza les creó una base social popular de respaldo. Aquí la izquierda estuvo ausente y arrinconada porque defender la verdad y las estrategias de salud lo convertía en defensor de Vizcarra. Es decir, sin alternativa termino siendo el apoyo –a su pesar- vergonzante de Vizcarra.

La irrupción de la movilización juvenil
La verdad es que nadie pensó, ni la izquierda, el nacionalismo, los originarios, los etnocaceristas y la derecha en todos sus sabores, que el enfrentamiento directo a esta estrategia provenga de los jóvenes. Más aún, cuando todos asumen que están ganados ideológicamente a favor del sistema.
Lo que expresa el poco conocimiento de la realidad. Lo cierto es que hay factores que han empujados los jóvenes a salir a las calles. Mientras el sistema construye la desesperanza ellos apuestan a la esperanza. El ejemplo de Chile es el factor catalizador, que muestra una salida hacia una sociedad más democrática, de igualdad de oportunidades. Se puede decir que los sueños vendidos por el neoliberalismo en estos 30 años han colisionado con la dura realidad. No es cierto que a través del mérito vas ascender en la escala social. El futuro de la desigualdad social es lo único que les espera. Junto a ello la realidad de un sistema que favorece los negocios y que no se pone de lado de sus justos pedidos, como la rebaja de pensiones y las pocas posibilidades de acceder a tener conexión digital para estudiar y ver como la clase política está más preocupada por la repartija que dar solución a sus reclamos. En suma, el sistema político no les resuelve nada.
Se puede decir que la movilización juvenil a cortado el nudo gordiano, en la medida que muestra un camino. Para ellos el terreno de la democracia resulta siendo vital para su futuro. Entonces, defender la democracia pasa por derrotar a toda la clase política. De allí que la vacancia de Vizcarra sea el detonador, que adelanta la movilización para enfrentarse a la clase política.
Nunca hubo un apoyo a Vizcarra, siempre tuvo como eje del enfrentamiento a esta clase política. Por tanto, incluyen a Vizcarra. De allí que la consigna que deviene en central es: NO DEFENDEMOS A VIZCARRA, DEFENDEMOS AL PERÚ. Y quienes atacan al Perú, los que han tomado el control del aparato estatal, el gobierno. Esta es la consigna permite cortar el nudo gordiano. Tal es así que arrincona a los operadores del club de la construcción, les deja poco margen de maniobra y sobre todo abre las puertas hacia una salida momentánea de la crisis política; es decir, busca repetir la experiencia del gobierno de transición de Paniagua.
Lo importante es que esta lucha abre el camino para un momento constituyente. Entonces, la derrota del neoliberalismo se desarrolla a partir de demoler su sistema político, que es el instrumento de la captura del estado para facilitar la corrupción.
Como se aprecia ello colisiona directamente con la estrategia del club de la construcción y sus operadores de la Coordinadora Republicana y sus aparceros de los partidos políticos citados.
No nos basta con solo luchar en las calles, hay que apropiarnos de la democracia y la libertad. De la esperanza por el futuro. Más allá del terreno electoral. Que si bien hay que prestarle atención no debemos permitir que el movimiento que se gesta termine solo en lo electoral, sino que debe ir más allá, donde la herramienta de una nueva constitución sea la alternativa democrática para avanzar hacia una sociedad de justicia social. Solo con esa acumulación de fuerzas podemos pensar seriamente en avanzar hacia el socialismo.
El paso de lucha por el socialismo requiere que imaginemos esa sociedad socialista, que solo es fruto de las experiencias que los diversos sectores populares de trabajadores construyen día a día. Donde la teoría juegue su rol y la práctica vaya formando esa nueva sociedad.