La deforestación de la selva amazónica aumentó un 9,5% entre agosto de 2019 y julio de 2020 y alcanzó los 11.088 km², en comparación con los 10.129 km² de los 12 meses anteriores. Esta área degradada es la mayor en 12 años y equivale a 7,2 veces el tamaño de la ciudad de São Paulo.

Martes 1 de diciembre de 2020 (Periodistas por el Planeta). Brasil es el quinto mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) del mundo. A diferencia de los otros grandes emisores, sus emisiones provienen principalmente de la deforestación, la agricultura y la ganadería. Este lunes se conocieron los datos de la deforestación amazónica en el país en el primer período totalmente bajo la administración del líder de la derecha alterno Jair Bolsonaro.
La deforestación de la selva amazónica aumentó un 9,5% entre agosto de 2019 y julio de 2020 y alcanzó los 11.088 km², en comparación con los 10.129 km² de los 12 meses anteriores. Esta área degradada es la mayor en 12 años y equivale a 7,2 veces el tamaño de la ciudad de São Paulo.
Esta es la estimación del PRODES – el sistema gubernamental de vigilancia satelital operado por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE). El período fue elegido para abarcar mejor las estaciones lluviosas y secas de la región. Las cifras presentadas tienen una precisión de hasta el 95% según el INPE, y los datos consolidados se presentarán en el primer semestre del próximo año.
El número presentado sorprende, ya que hubo un mayor aumento estimado indicado por otro sistema del INPE, el Deter, que presenta estimaciones mensuales de deforestación. A diferencia de las cifras mensuales divulgadas por el mismo Instituto, los datos del PRODES son más confiables debido a la mejor definición de las imágenes satelitales. No obstante, las cifras oficiales confirman que la deforestación en el Amazonas interrumpe una secuencia de diez años en la que la deforestación ha caído por debajo de los 10.000 km². Con este ritmo, el país tampoco cumple el objetivo principal de la Política Nacional de Cambio Climático de 2010, que estableció que la deforestación este año sería de un máximo de 3.900 km².
El anuncio contó con la presencia del Ministro Marcos Pontes, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, y del Vicepresidente General Hamilton Mourão, titular del Consejo Nacional de la Amazonia Legal. Mourão no anunció ninguna medida para detener la deforestación y dijo que la degradación podría ser mucho mayor. Esta fue la primera vez en los últimos años que el Ministro de Medio Ambiente no estuvo presente en la ceremonia de inauguración, cargo que hoy ocupa Ricardo Salles.

Citas:
Márcio Astrini,
secretario ejecutivo del Observatorio Brasileño del Clima, dice:
“Por lo general, cuando la deforestación aumenta, nos preguntamos qué fue lo que falló en los intentos de controlar el crimen ambiental. Esta vez, sabemos que el aumento ocurrió porque todo salió exactamente como el gobierno lo pretendía”. Este proyecto de destrucción que ha sido tan bien ejecutado le costará caro al país. Estamos perdiendo acuerdos comerciales, literalmente convirtiendo nuestro poder blando en humo y aumentando nuestro aislamiento internacional en un momento en que el mundo está entrando en un reajuste crítico impulsado por la necesidad de hacer frente a la crisis climática”. “Este gobierno trabaja como una máquina para producir noticias vergonzosas para el país, especialmente en el área ambiental. Bolsonaro es el principal saboteador de la imagen de Brasil”.

Cristiane Mazzetti, portavoz de Greenpeace Brasil en la Amazonia, dice:
“La visión del gobierno de Bolsonaro sobre el desarrollo de la Amazonia nos lleva al pasado, con tasas de deforestación que no se han visto desde 2008. Es una visión retrógrada, que no le habla a la mayoría de los brasileños y no se corresponde con los esfuerzos necesarios para hacer frente a las crisis del clima y la biodiversidad”. La incómoda verdad se revela a través de cifras que dan la escala de abandono e ineficiencia”.

El Amazonas (imágenes tomadas de Internet).