Las grandes petroleras se han visto obligadas a reconocer pérdidas por miles de millones de dólares (USD) de sus activos a medida que la pandemia de Covid19 paraliza el sector. Los precios del petróleo se desplomaron en la primera mitad de 2020, ya que la pandemia provocó una fuerte disminución de la demanda.

Miércoles 2 de diciembre de 2020 (Periodistas por el Planeta). El mismo día que el Gobierno argentino anunciaba el plan Gas.Ar, Exxon anunció una reducción masiva de entre 17.000 y 20.000 millones de dólares y la retirada de operaciones de varios mercados, entre ellos, en la Argentina. Se trata de la mayor reducción del valor de los activos de una empresa importante desde tras la crisis de Deepwater Horizon, la plataforma de BP, en el Golfo de México en 2010. Además, Exxon ha indicado que reducirá sus gastos de capital hasta 2025.
Las grandes petroleras se han visto obligadas a reconocer pérdidas por miles de millones de dólares (USD) de sus activos a medida que la pandemia de Covid19 paraliza el sector. Los precios del petróleo se desplomaron en la primera mitad de 2020, ya que la pandemia provocó una fuerte disminución de la demanda. Con la caída de la demanda, las empresas de petróleo europeas y americanas se vieron obligadas a reevaluar sus supuestos de precios internos, lo que dio lugar a una ráfaga de deterioro de los activos sin precedentes.
Las grandes petroleras europeas fueron las primeras en anunciar fuertes recortes en el valor de sus activos. En junio, la BP anunció que amortizará hasta 17.500 millones de dólares del valor de sus activos. Shell siguió inmediatamente, indicando que el valor de sus cuentas financieras podría caer entre 15.000 y 22.000 millones de dólares. En julio, Eni, Repsol y Total redujeron el valor de sus activos en 4.000, 1.500 y 8.000 millones de dólares respectivamente. Equinor fue la última empresa petrolera europea en anunciar una pérdida, disminuyendo el valor de sus activos en 2.930 millones de dólares en octubre. Aunque se trata de valores comparativamente pequeños, siguen representando sumas importantes y son un indicio más del declive de la industria del petróleo y el gas. Total señaló que del total de su deterioro de activos, 7.000 millones de dólares se aplicarían a sus operaciones en la arena bituminosas canadienses, una señal de que las operaciones de alto costo son cada vez más insostenibles.
A pesar de los años de malos resultados financieros, Exxon se ha negado a ceder a las fuerzas externas, como demuestra su obstinada negativa a recortar el generoso dividendo de 87 centavos por acción. No obstante, esta reciente amortización de activos sugiere que Exxon ha aceptado la noción del declive de la terminal en la industria del petróleo y el gas.
Exxon ha tenido un año tumultuoso. Fue expulsada del índice Dow Jones en agosto y además tuvo que adoptar una serie de recortes a las operaciones insignia en los EE.UU. y en Canadá. Lo que le pasa a la compañía es un símbolo de lo que sucede también con otros grandes productores de petróleo, entre ellas, la mismísima Saudi Aramco, que también están luchando por evitar rojos financieros.
En respuesta a los precios del petróleo, cada vez más bajos, el modus operandi de Exxon ha sido bombear el mayor número posible de hidrocarburos y tener fe en que el mercado se recuperará. Pero su estrategia está mostrando escasos signos de éxito. De todas las grandes petroleras, la estrategia de Exxon sobre el clima es posiblemente la peor de todas, a la par de Chevron.
La baja de valor anunciada de Exxon ha sido directamente relacionada con la compra de la empresa XTO Energy hace una década, dedicada al shale. Desde entonces, el sector del esquisto estadounidense se ha colapsado y Exxon ha sufrido sustancialmente por pagar en exceso por XTO y por apostar demasiado grande en una industria que martilló los clavos en su propio ataúd a través de años de exceso de oferta.
Los estudios del IEEFA muestran que, según el análisis de 34 empresas de fracking, han superado sus flujos de caja operativos en 29.000 millones de dólares desde 2017, mientras que la inversión de capital en el shale estadounidense ha descendido a niveles que no se habían visto desde el colapso del precio del petróleo de 2016.
El gas de EEUU está en el centro y a la izquierda de la lista de sectores que deben cambiar para ajustarse a los nuevos objetivos climáticos. El gas de la cuenca Pérmica podría ser unas 20 veces más intensivo en metano que el gas ruso (según una estimación de Karryos), y el metano es unas 30 veces más potente que el CO2 para calentar el clima.
Las fallas de Exxon reflejan la narrativa de que para ser un ganador en la industria del petróleo y el gas ahora, se necesita un nuevo plan.

Opiniones de los analistas
Andrew Grant,
jefe de investigación sobre clima, energía e industria en Carbon Tracker: “Exxon finalmente está empezando a tomar su medicina. Una vez líder de la industria, años de inversión en activos de alta intensidad de capital la han dejado con un balance hinchado y entregando rendimientos muy por detrás de sus pares. Para adelgazar hasta un punto en el que pueda empezar a mejorar su rendimiento sobre el capital empleado, en particular en el contexto de la transición energética, será necesario invertir esa tendencia y recortar el valor de los activos del balance.
Exxon, como la mayoría de las grandes empresas estadounidenses de gas y petróleo (pero a diferencia de sus homólogas europeas), no revela cuáles son sus hipótesis de precios a largo plazo, lo que hace que sea un poco difícil saber cuán conservador está siendo ahora. En Europa, hemos visto a las compañías de petróleo y gas reducir sus supuestos de precios durante el último año – con auditores que aparentemente comienzan a probar su compatibilidad con el Acuerdo de París”.

Tom Ellacott, vicepresidente senior de investigación corporativa en Wood Mackenzie: “El deterioro de ExxonMobil sigue a los otros grandes de la industria en la respuesta al cambio del entorno externo provocado por las crisis de 2020. La baja del valor de sus activos, la primera de esta magnitud para ExxonMobil, permite un reajuste del negocio para concentrar la inversión en los activos más ventajosos de su cartera.
La medida continúa una tendencia en el sector del gas de América del Norte. La reducción del valor, el aumento de los márgenes y la mejora de la capacidad de recuperación de la empresa serán una prioridad para garantizar la sostenibilidad a largo plazo”.