Javier Gortari, el precandidato del kirchnerismo del FdT, defendió ayer la cosmovisión unitaria del método del centralismo democrático. Para diferenciar al FdT de la Renovación sostuvo que las cuestiones centrales y estructurales de la Argentina se resuelven primero en el marco nacional para que después se mejoren automáticamente (sic) los problemas en los que se enfoca la Provincia. “Automáticamente” Misiones recibió 30 mil millones de pesos menos que el Chaco por coparticipación en 2020. Es consecuencia de la ley aprobada en 1988 por el PJ y la UCR votada por “obediencia partidaria”. El veto a la zona aduanera en el centro del debate.

Miércoles 28 de julio de 2021. Javier Gortari, el precandidato del kirchnerismo del Frente de Todos, defendió ayer la cosmovisión unitaria del método de conducción política que, desde Lenin en adelante se conoce como centralismo democrático. No tienen otra interpretación sus declaraciones formuladas en el programa que conduce Ariel Sayas en el Canal 4 de Posadas.
Para diferenciar al FdT de la Renovación como oferta electoral, no recurrió a cuestiones ideológicas sino metodológicas. Sostuvo que las cuestiones centrales y estructurales de la Argentina se resuelven primero en el marco nacional para que después se mejoren automáticamente (sic) los problemas en los que se enfoca la Renovación.
La centralidad de sus declaraciones estuvo en marcar los efectos devastadores del liberalismo en la sociedad y en enfatizar que se compromiso es evitar la mera posibilidad de que un eventual gobierno como el de Macri vuelva en 2023.
De esa manera coloca como fundamental la contradicción entre los campos: nacional popular de un lado y el conservadurismo liberal del otro, o si se quiere entre populismo y neoliberalismo. Sin embargo, al respaldarse en la teoría del centralismo democrático, desde una mirada federal a la vez se para en la misma vereda de sus adversarios políticos. Vale recordar en este sentido que de paso por nuestra provincia, Miguel Ángel Pichetto, se animó a poner la tensión centro – periferia en el debate político. En su visita a Posadas invitado por el puertismo, lo dijo con todas las letras: “Yo no creo mucho en la provincialización partidaria… la visión netamente localista sin destino nacional no les hace bien a las provincias porque pierden el destino común del país y del ser nacional… El país saldrá en conjunto; no hay destino de Misiones sino hay un destino nacional”. Ver nota: “Primero Misiones” en la batalla cultural y política”.
Gortari, aunque parado en la otra vereda ideológicamente, no hace más que coincidir con el armador del peronismo de derecha. Lo dice claramente. Se diferencian del Frente Renovador porque da prioridad a lo que ocurre en la Argentina y de esa manera dice privilegiar una mirada nacional a la provincial.
Es irrefutable el argumento que esgrime. Todas las políticas macroeconómicas, como la monetaria, la negociación de la deuda, la impositiva y el valor de la divisa, como la carrera entre los salarios y la inflación, son resortes del gobierno nacional. Es cierto que no hay posibilidades de resolver esas cuestiones macro desde las provincias. Son políticas que toma el Ejecutivo nacional y que definen el modelo de acumulación y distribución de la riqueza que en nuestro país se expresa en la tensión en la grieta.
Pero lo que está en debate no es el qué. Lo que se debate desde las provincias es el cómo. Cómo se construye poder político.
Y a costa de repetirnos en estas columnas, se debe reconocer que a Misiones no le fue bien ni en los momentos de mayor crecimiento de la Argentina. Ni con gobiernos populares ni gobiernos conservadores. Y el punto de inflexión, que ya lo venimos marcando fue el fatídico 23 de junio de 1988, cuando a las a las 22:50 la Cámara de Representantes sancionó la ley 2515 por la cual la Provincia de Misiones adhirió al Régimen Transitorio de Recursos Fiscales de la Nación y Provincias. Por mandato de las autoridades nacionales de los dos partidos populares que hegemonizaban entonces la representación parlamentaria, el PJ y la UCR, Misiones quedó con un índice de coparticipación mucho menos que el del Chaco, lo que representó en 2020 nada menos que 30 mil millones de pesos. A valores constantes superan el billón de pesos acumulados en esos 34 años.
Por eso lo que está en debate en las parlamentarias de noviembre y obviamente en las primarias de septiembre es la política. Se eligen representantes en el Congreso de la Nación, no sólo para levantar la mano a favor o en contra del modelo popular y nacional, también se define un modelo en la toma de decisiones. Ahí están los argumentos por lo cual el peronismo en el Gobierno de Misiones en 1988 y la mayoría radical en la Legislatura apoyaron esa suicida adhesión a la ley de coparticipación que perjudica a los misioneros. Se decía que la Argentina estaba al borde del precipicio. Están también los que se sinceraron y advirtieron la barbaridad que aprobaban pero lo hacían “por disciplina partidaria”. Y el ajuste, en un gobierno popular lo hizo Misiones. Y lo sigue padeciendo.
El veto a la zona aduanera, que fue la culminación de una conjura en contra de Misiones orquestada por el Gobernador del Chaco también fue tema de la entrevista. Es el fantasma que recorre los discursos de los candidatos del FdT.
Gortari recordó que el Consejo Superior de la UNaM, en el que representa al claustro docente, se aprobó un beneplácito por la sanción de la Ley en el Congreso, pero no pudo salir del encierro. Débilmente argumentó que era un instrumento que no estaba claro en el Presupuesto, para admitir seguidamente que el cierre de frontera vino a demostrar la necesidad de equiparar competitivamente al comercio y al productor misionero con los del Brasil y Paraguay. Pero en sus declaraciones vuelve a hablar de Norte Grande sin diferenciar la realidad de Misiones a las de las otras provincias de la región. “Lo que quedó claro es que hay una particularidad muy clara del norte del país que requiere medidas especiales”, reconoció.

La entrevista