La visita de Alberto Fernández ayer volvió a poner sobre la mesa la verdadera alternativa política que pone en juego las elecciones: el centralismo porteño de un lado, el federalismo misionerista por el otro. No hay otra lectura política posible. El Presidente reconoce derechos de Misiones, confiesa que su Gobernador es uno de los que más reclaman, pero se queda en el discurso del posibilismo. Sin hechos las palabras pierden sentido. Desde la política y la dirigencia sectorial insistieron en la Zona Aduanera Especial.

Domingo 15 de agosto de 2021. “La Argentina tiene que hacerse cargo de reconocerle a Misiones cuidar los pulmones por los que todos respiramos”, volvió a reconocer este sábado el presidente Alberto Fernández al hablar en el acto de lanzamiento del programa Previaje 2 que, como se informa por separado está inspirado en el éxito que tuvo para la actividad turística el verano pasado.
Sin duda alguna, la elección de las Cataratas como escenario de la presentación del programa constituye una distinción a la provincia y Oscar Herrera Ahuad, de quién el Presidente reveló es uno de los gobernadores que más demanda hace. “Para su provincia, por supuesto”, aclaró.
El Gober a los pocos minutos ya había emitido mensajes en Twitter: “En Puerto Iguazú recibí al Sr Presidente de la Nación y al Ministro de Turismo y Deportes Matías Lammens para presentar Previaje 2. Programa importante para el desarrollo turístico de nuestra provincia”. Y destacó Herrera que “planteamos la necesidad de apertura del puente Puerto Iguazú/Foz”, que “también solicitamos trabajar en las asimetrías planteadas de Misiones con otros países y hacer competitiva la tasa aeroportuaria del aeropuerto internacional de Puerto Iguazú”.
Y pone como capítulo aparte el hecho de “sostener la postura de Misiones en la cuestión ambiental”.
El reconocimiento que hizo el Presidente en el acto trasmitido por zoom por el que participaron otros gobernadores, no es una novedad. Ya lo había dicho cuando estuvo en la primera mitad del año en Capioví. De todos modos, pone sobre la mesa la profunda determinación estratégica de Misiones que mantuvo su selva sin caer en el facilismo de desmontar para plantar soja.
Además ya Misiones tiene el cómo hacer para que las palabras se traduzcan en recursos. Cuando Sergio Massa estuvo en Posadas en octubre del año pasado, Carlos Rovira, ya acercó una ecuación con mediciones objetivas. Explicó entonces que puede instrumentarse el sistema de bonos o activos verdes, en virtud de las potencialidades que posee nuestra provincia. Más de la mitad de la biodiversidad del país, el único resto de bosque atlántico y la capacidad de entregar oxígeno y absorber dióxido de carbono. Los efectos de purificaciones de las tres millones de hectáreas del territorio de Misiones se reflejan en principalmente en todo nuestro país. Es un principio ecológico que el país central unitario no lo tuvo en cuenta hasta ahora. El país le debe a Misiones porque la ecología es un tributo por el cuidado, un tributo saludable por la contribución al ambiente, a la salud, a la sociedad.
Entonces, no es tiempo de discursos sino de acción. No alcanza con reconocer y volver a reconocer. No alcanza con la foto.

La zona aduanera especial
Entre esos reclamos insistentes que Misiones formula a la Nación, estuvo también la necesidad de crear una Zona Aduanera Especial (ZAE). Aunque, por una cuestión diplomática y por todo el malestar que generó el veto del Presidente en todos los sectores de la sociedad misionera, fue formulada por el Gobernador en la conversación fuera de micrófono.
Fuentes del entorno gubernamental subrayaron que le aclararon a Fernández que más que un reclamo del Gobernador es un derecho adquirido que pertenece a los misioneros. Y le dijeron claramente que “el Frente Renovador, en carácter de impulsor y gestor original de este derecho, viene prometiendo que no va a claudicar ni descansar hasta que se haga realidad, con este presidente o con otro”.
Está claro que la ZAE representa una palanca de desarrollo y crecimiento económico de todos los sectores y en forma definitiva y por esta razón se hacen inentendibles los argumentos por el que se tomó la decisión de vetar la ley, que instituye nada más que una herramienta. El argumento de que hubiera tenido un costo económico alto se cae por su propio peso ya que es mínimo en comparación con la inyección de recursos en planes sociales que bien podrían ser sustituidos con la creación de empleo.
Desde el mismo sector empresario le hicieron notar al Presidente que el veto a la Zona Aduanera Especial cayó como una bomba en la provincia y alimentó el sentimiento de bronca contra el unitarismo porteño.
Le hicieron saber que no es una idea descabellada sino que responde a la realidad que se vive en una provincia con casi todos sus límites con países extranjeros.

La imagen y sus significados
A menos de un mes de las primarias, la visita de Alberto Fernández se constituyó en un territorio en disputa al interior del Frente de Todos. Los codazos por la foto repitió el folclore de la partidocracia. Hubiera sido un laboratorio de observación para Roland Barthes para analizar las relaciones entre la imagen y el texto.
Atados dogmáticamente a la interpretación de que una imagen vale más que mil palabras, la foto del candidato con Alberto en la cadena flotante de significados el anclaje se pretende verse sometido a un solo sentido: el que sale en la foto es el ungido.
Pero ya lo dijo el recordado Pino Solanas la noche en que Lilita Carrió lo dejó solo en el escenario, nada menos que el día de la presentación de los candidatos. “Yo no hago la política de foto”, dijo con más sustancia que, hasta ese momento, su compañera de fórmula.
Convencido de que, a pesar de la liviandad de las comunicaciones en las redes, no se puede entender la imagen sin el texto, que no se puede entender uno sin otro porque comparten la significación en un mismo mensaje, sin perder la calma ante el desplante de la chaqueña, dijo que a la foto “deberán agregarse ejes sobre la orientación programática de cara al próximo turno electoral. Hace falta un discurso más contundente y claro frente al desamparo que siente el ciudadano”.

Desde este abordaje entonces, a la foto con Alberto que consiguió el candidato Javier Gortari, no le falta texto. Aparece allí como soldado. Y no lo oculta. Lo viene diciendo con todas las letras, es un convencido de que hay que sumar número en la Cámara de Diputados para levantar la mano en obediencia debida con las órdenes del presidente del bloque del FdT o de la Casa Rosada, o eventualmente del Instituto Patria.

Pero en Cataratas sucedió algo similar a lo sucedido en Eldorado en mayo cuando el Presidente llegó a inaugurar la ampliación de una fábrica de zapatillas brasileña. Los mismos codazos y el mismo trofeo de la diputada Cristina Brítez. El premio mayor fue la elección de la foto que hizo Alberto para el anuncio. Hasta anoche el Presidente se limitó a ilustrar el anuncio del programa Previaje 2 con unas neutrales cataratas.
Pero además, para Puerto Iguazú, la foto que vale es la que se sacó con el dirigente de la Renovación, Harry Foos. Imagen y texto.
Es el mismo significado que tuvo en Eldorado la foto con el presidente de la Cooperativa, Alberto Romero. Indican la territorialidad indiscutible de la política en representación de la Renovación.
Otra vez Barthes: la foto tiene un anclaje polisémico, esto es una multiplicidad de lecturas.
Si la foto del acto con el Gobernador adquiere una significación institucional, la foto con un dirigente local se carga de sentido político.
Queda explícito que el misionerismo es más que una elaboración teórica, sino la expresión política de la identidad de la sociedad misionera.
En campaña: la foto, digamos, con territorialidad de Foos, traduce la fortaleza de la oferta electoral de la Renovación.
Las dos fotos sintetizan los modelos que se enfrentan en las elecciones. El autonomista de la Renovación con los otros proyectos “nacionales” que siempre han subordinado los intereses de la provincia a los intereses del país central.

EV – Misiones Plural