Carlos Rovira le anticipó a Sergio Massa, que Misiones insistirá en la creación de la Zona Aduanera Especial. Como el año pasado, a iniciativa de los diputados renovadores, se la volverá a incluir en el Presupuesto 2022. Será condición “sine qua non” para votarlo. Los gobernadores vuelven a ser escuchados por un gobierno nacional que salió debilitado por el resultado electoral y la crisis al interior del FdT. En noviembre no cambia el gobierno. Defender el modelo es defender la viabilidad de las provincias.

Domingo 19 de septiembre 2021. Carlos Rovira le anticipó el viernes al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, que Misiones insistirá en la creación de la Zona Aduanera Especial. Como el año pasado, a iniciativa de los diputados renovadores, se la volverá a incluir en el Presupuesto 2022. Será condición “sine qua non” para votarlo.
Como se recordará, la ZAE fue creada en la ley de Presupuesto 2021, pero al extenderse el permiso de habilitación a todas las provincias con algo de frontera con países vecinos, el Presidente de la Nación optó por vetar el artículo con el argumento de que si se creaba la ZAE en Misiones, los otros gobernadores iniciarían presiones para crearla en sus provincias. El veto a la ZAE, que en Misiones sigue teniendo el respaldo de todos los sectores sociales y se ha convertido en un reclamo de empresarios, sindicatos y consumidores, reveló la falta de estrategia del Gobierno de Alberto Fernández para el desarrollo y la integración de las regiones del territorio nacional. También la ausencia de un esquema que establezca prioridades en la toma de decisiones.
La Casa Rosada y todos los gobernadores saben de la particularidad geopolítica de Misiones, que tiene apenas 80 km de límite con Corrientes, o si se quiere con la Mesopotamia, mientras más de 1.000 kilómetros son fronteras internacionales con Brasil y Paraguay.
La cuarentena y el cierre de fronteras por la pandemia del coronavirus operaron como un laboratorio de experimentación social que demostró claramente que la actividad económica de la provincia puede crecer si se eliminan las competencias desiguales y las asimetrías con los países vecinos.
El veto no sólo impactó en las planificaciones de inversiones privadas en la provincia, sino también en las expectativas en el consumo de la gente común.

Crisis y valor de la palabra
Ayer en La Rioja, donde se reunió con gobernadores del Frente de Todos, el presidente Fernández recordó “mi palabra empeñada es la de ser un gobernador más. No es un enunciado –dijo- milito el federalismo como política central de mi Gobierno” (ver nota acá).
La reunión fue convocada tras el resultado de las PASO, no por la crisis en relación a las demandas que las urnas pusieron sobre la mesa, sino por la crisis interna en el FdT que tuvo ribetes de violencia verbal. Un verdadero putch que hizo público el kirchnerismo liderado por la propia vicepresidenta Cristina Fernández.
En La Rioja, Alberto pretendió mostrar musculatura propia. La foto intenta poner en evidencia sus fortalezas, territorio con los gobernadores, además del respaldo ya explícito de la Central de Trabajadores y algunos movimientos sociales como el Evita.
La crisis al interior de la coalición, no tuvo resolución. El peronismo todavía no resolvió Ezeiza, no va resolver sus contradicciones hoy que son exacerbadas por los cambios estructurales registrados en la sociedad argentina. Como sucede en todo el mundo las transformaciones que impone el capitalismo al desprenderse de la lógica de la reproducción en base al mundo de la fábrica y su reconversión en la fase de acumulación financiera, modifica también las relaciones de producción. El peronismo que nació como espacio de articulación entre el capital y el trabajo no puede ser el mismo cuando la mayoría de los trabajadores son informales y la fábrica no tiene la centralidad en la economía. La UOM y SMATA, la vieja columna vertebral del movimiento justicialista hoy son desplazados en gravitación como la Bancaria y Camioneros. La fuerza de la calle al mismo tiempo se ha trasladado a los movimientos sociales al tiempo que la revolución de las tics introduce otro cambio en las relaciones de producción.
Y además hay un contexto para esta crisis: los altos condicionamientos que dejó el endeudamiento de los años de Macri, la crisis internacional, y la pandemia.
Por eso la escalada de la pulseada, que llegó a romper los límites de convivencia en la coalición, no puede entenderse sólo con la lectura de la carta de Cristina.
La crisis que no ha sido resuelta con los cambios en el gabinete ya que el rumbo económico sigue ligado a la suerte de la negociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.
La inflación, la desocupación y la caída del salario real, como la parálisis de las obras públicas en las provincias, no se corregirán con cambiarlo de ministerio a Cafiero o incorporar en el gabinete a un gobernador o recuperar a Aníbal Fernández.
No es creíble cuando, CFK, La Cámpora y el kirchnerismo se muestren victoriosos. Las cuestiones de fondo, lo que reclaman los votantes y los que no fueron a votar, eso, sigue igual.
Si las ruedas locas como la diputada Fernanda Vallejos que superó a Fernando Iglesias en el tenor de sus descalificaciones al Presidente, al que trató de ocupa entre otros agravios, creen que le han ganado la pulseada al doctor Fernández porque el vocero salió eyectado, o Filmus reemplaza a Salvarezza en Ciencia y Tecnología, o porque echaron a Felipe Solá, si creen que ganaron, es porque lo que jugaron fue la interna, más que para gobernar, para despegarse de la derrota.
Si CFK estaba segura de la derrota como dijo en la carta pública por la cual apretó al Presidente, esa noche se hubiera quedado en Río Gallegos. Si viajó a Buenos Aires desde el sur era para no perderse la foto de la victoria.
Algunos analistas, interpretan que el kirchnerismo salió a despagarse de la derrota más que nada por el legado del peronismo. Son los que entienden que el resultado de las PASO estaría anunciando un fin de ciclo. El agotamiento del peronismo como valor simbólico de las esperanzas postergadas del pueblo.
Pero eso es hacer sociología o pensar en el largo plazo.
En el largo plazo, los que votaron con bronca al FdT (Grabois dixit) o los que no lo votaron estarán muertos, todos esteramos muertos.
¿Qué es escuchar el pronunciamiento de las urnas como dijo el Presidente?
Es evidente que sentir la expresión de la pobreza. Pero fundamentalmente la falta de horizontes.
Por eso la política es gestión pero también relato. Es cierto que el posmodernismo ha puesto en crisis los grandes relatos de la humanidad, el cristianismo, la modernidad, y hasta el psicoanálisis, pero la construcción de proyectos siempre necesita de un anclaje material, que lo da el trabajo y de fe, el creer en algo.
Por eso el valor de la palabra cobre una profunda significación en el armado de un proyecto político.
En la carta pelienta, Cristina le pide a Alberto que honre la voluntad del pueblo argentino.
No es con el veto a la Zona Aduanera Especial votada por los diputados y senadores, que representan a las provincias, una demostración de que se escucha la voluntad del pueblo.

Revalorización del federalismo
Si en campaña Alberto prometió gobernar con los gobernadores, la crisis, que no es sólo política, sino fundamentalmente económica y social, le demanda hoy ponerlo en práctica.
No hacen falta movidas como las capitales alternativas. Quedan en la superficie, en la forma. Alcanza con escuchar a los gobernadores y a los representantes de los pueblos de las provincias para tomar decisiones.
Es el camino de revalorizar el federalismo. Recuperar el espíritu de la Constitución y de los Pactos Preexistentes como dice el Preámbulo.
Es lo que pone relieve la prédica roviriana. Tan nueva como la conformación de la Renovación como espacio de autonomía política de los misioneros y de ruptura con los mandatos de los partidos nacionales, y tan vieja como las luchas de los Pueblos Libres encabezadas por Artigas.
Conocido el proyecto del Presupuesto que ingresó al Congreso en medio de las disputas entre los Fernández, el diputado macrista Luis Pastori chicaneó: “Entró el proyecto de Presupuesto Nacional para el año 2022. Pregunta de cajón: se incluyó la Zona Aduanera Especial para Misiones? Que creen? NOOOOO! Teléfono para la Renovación !!!”.
Papelón. La dejó picando. El gobernador Oscar Herrera Ahuad le respondió: “Quédese tranquilo diputado, nunca la zona aduanera fue incluida desde el Ejecutivo nacional en el presupuesto, le recuerdo que fueron los diputados renovadores los que la incluyeron en la Cámara de Diputados de la Nación. Este año nuevamente van a proponerlo espero acompañe”.
En esto, precisamente, remarcan desde la Renovación, radica la importancia de tener representantes propios de las provincias en el Congreso de la Nación.
Sin voces propias, las representaciones como la de Cambiemos o el Frente de Todos, se verán condicionados a votar lo que quiere Buenos Aires. La famosa “obediencia partidaria” que ya le costó a Misiones quedar rezagada en la coparticipación por valores estimados en 5 mil millones de pesos por mes. Desde 1988 Misiones pierde 5 mil millones de pesos por mes.
“Nadie se salva solo” es la respuesta de los diputados, como Cristina Brítez, para justificar el centralismo. Estos soldados de Cristina o de Macri, están convencidos de que la contradicción fundamental está en la base de la disputa entre modelos.
El nadie se salva solo es entender que antes debe salvarse la Nación y después, como en un efecto derrame, se salvarían las provincias.
Opuestamente, el mismísimo Néstor Kirchner, decía en 2003, en Conversaciones con Torcuato Di Tella, que invertía esa lógica.
Antes de las elecciones que lo consagraron presidente y cuando era todavía gobernador de Santa Cruz sostenía que la cuestión federal era intrínseca y anterior a la confrontación de modelo de país. Mientras el neoliberal, es librecambista, agro exportador, el popular y nacional es ante todo federal. Marcaba entonces la necesidad de “reformular las reglas de juego de las competencias entre Nación y Provincias y en ese sentido hay que modificar las relaciones de fuerzas…porque es difícil seguir declamando la existencia de una Argentina Federal si al mismo tiempo se practica el centralismo. Debemos escapar entonces a las contradicciones entre la palabra y los hechos”.
Y hablaba de tres planteos: el económico y los recursos de la coparticipación, el institucional y el político. Cuestionaba los enfoques del PJ nacional que descalificaba las demandas de las provincias argumentando que era actitudes de secesión. “Somos parte de la Nación, pero también sabemos que somos preexistentes y no habrá posibilidades de realizarse como nación si antes no hay provincias que sean viables”.
Era la mirada desde Santa Cruz. Un mes antes de mayo de 2003.
Sylvestre Begnis, uno de los grandes gobernadores de la historia de Santa Fe, reclamaba el derecho de la provincia a manejar su propio destino. Y desde su pertenencia a la UCRI, el mismo partido que gobernaba el país, cuestionaba a los representantes de la provincia, “a quien Buenos Aires con esa magia que ha tenido durante estos 150 años sabe conquistar rápidamente y sabe hacer olvidar sus obligaciones provincianas cuando nos representan en los congresos”.
Es lo que sucede con los legisladores que en el Congreso levantan las manos porque en la agenda de su bloque las prioridades están puestas en las cuestiones del centro del país.
Es esta falla institucional la que termina silenciando las demandas del pueblo. Nadie vive en la Nación, la gente vive en las provincias y en los municipios.
Si se quiere escuchar a las urnas que hablaron y superar la crisis al interior de la coalición hay que escuchar a los gobernadores.
Nadie puede negar que el Gobierno salió debilitado después del 12 y de la semana en que las diferencias entre los Fernández se hicieron públicas.
Se habla de bronca del votante peronista, por la pobreza y la falta de horizonte, pero también hay bronca en las provincias. Gildo Insfrán, que no oculta su respaldo ni al gobierno ni a Cristina, en una cto realizado el jueves, en plena crisis política se mostró enojado y dijo: “los porteños, que no saben lo que es plantar una lechuga, quieren venir a indicarnos lo que tenemos que hacer. Son zánganos que viven del esfuerzo y del trabajo de todo el pueblo argentino”.
Aquí, Herrera Ahuad y Rovira se expresaron con otros modales, pero con la misma contundencia. El Gobernador aclaró que el Frente Renovador acata y obedece el mandato de las urnas y el conductor de la Renovación que “hubo una voz clara que ha manifestado disconformidad con el rumbo del país y ha pedido a los gobernantes que rectifiquen la dirección y que miren más al interior del país”.
Más allá de las crisis en noviembre no se acaba el mundo. No cambia el Gobierno.