En Misiones, más de 600 acompañantes terapéuticos trabajan como auxiliares de otras disciplinas, con actividades que fomenten la autonomía, la incorporación de habilidades sociales, la capacidad de tomar decisiones, la orientación espacial dentro de la ciudad, la utilización del transporte público, el manejo del dinero, espacios de disfrute y esparcimiento. El licenciado en psicología Nicolás Andorno explica los alcances de estos acompañantes, en una entrevista en Plural TV por Canal Cuatro Posadas.

Martes 16 de noviembre de 2021. El acompañante terapéutico es un auxiliar de múltiples disciplinas, “porque el campo de la salud mental se propone justamente lo interdisciplinario. Hablamos de psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, psicopedagogos, kinesiólogos, nutricionistas, enfermeros”, un campo amplio donde el acompañante viene a ser una suerte de brazo operativo del profesional que atiene a una persona en el consultorio y no puede intervenir en el afuera, define el psicólogo social Nicolás Andorno, al explicar el papel de los acompañantes terapéuticos.
Estos asistentes nacen en el campo de la salud mental –dijo en una entrevista con Plural TV, por Canal Cuatro Posadas–, como un intento de trabajar en el campo de adicciones y pacientes psiquiátricos por fuera de los manicomios y se amplió a otros campos como el de la discapacidad, el trabajo con niños con trastornos de desarrollo, autismo, adultos mayores en procesos demenciales e, incluso, con víctimas de violencia de género y la reinserción de personas privadas de la libertad, especificó.
En Misiones, unos 600 o poco más están trabajando, aunque el Centro Integral de Salud Mental y Acompañamiento Terapéutico (Cismat), la asociación civil de Posadas donde se forman, cuenta con unos 1120 egresados.
Andorno dijo que la Cámara de Representantes de Misiones trabaja sobre dos proyectos de Ley: uno que busca la regulación del ejercicio profesional del acompañante terapéutico y que reconoce la figura del figura del auxiliar –en función de sus trayectorias– y otro proyecto que intenta regular sólo a los técnicos, pero excluye a los auxiliares.

La entrevista

-¿Quiénes realizan la prestación de acompañante terapéutico?
-El acompañante terapéutico es un auxiliar en salud que se enmarca dentro de una nueva forma de pensar los tratamientos, sobre todo en salud mental. Hay un cambio de paradigma muy grande en todo lo que tiene que ver con salud mental. Se pasa de un paradigma psiquiátrico -donde se propone la internación del paciente y la medicalización del paciente- por un paradigma en el que se plantean tratamientos tendiendo más a lo ambulatorio. Es decir que la persona se pueda recuperar dentro del contexto de la circulación social. Mucho más si pensamos que la salud mental mucho tiene que ver con la posibilidad de circulación social. La idea es cómo pensar la recuperación en salud mental de una persona en contextos de encierro, institucionales, o dentro de un contexto artificial como propone una institución psiquiátrica. Así que un acompañante terapéutico nace en el campo de la salud mental, como un intento de trabajar en el campo de adicciones y pacientes psiquiátricos en lo que tiene que ver con la desmanicomialización. Es decir, trabajar por fuera de los manicomios. Lograr la externación de los pacientes. Luego se fue ampliando el campo de inserción laboral de este auxiliar a otros campos como ser el de la discapacidad, el trabajo con niños con trastornos de desarrollo, autismo, adultos mayores en procesos demenciales. Actualmente se está trabajando acompañando a víctimas de violencia de género. También en la reinserción de personas privadas de la libertar por tener conflictos con la ley penal, en el proceso del cumplimiento de la pena y de la reinserción. En ese sentido el acompañante terapéutico aparece como una figura clave para sostener lo ambulatorio. Para que la persona pueda recuperarse en el sentido de empezar a articular socialmente y desarrollar herramientas para que eso suceda. Esta cuestión del auxiliar es muy importante considerarla porque entendemos que es un auxiliar porque se viene a incorporar en un tratamiento que ya comenzó en un consultorio profesional o en el marco de un abordaje institucional.

-¿Siempre como auxiliar de la psicología, en el campo de la salud mental?
-En el campo de la salud mental que va mucho más allá de la psicología, porque el campo de la salud mental se propone justamente lo interdisciplinario. Hablamos de psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, psicopedagogos, kinesiólogos, nutricionistas, enfermeros, un campo interdisciplinario. Entonces un acompañante terapéutico es un auxiliar porque de alguna manera viene a continuar esto. Viene a ser un brazo operativo del profesional que lo atiende en el consultorio y no puede intervenir en la cotidianeidad de la persona. El acompañante terapéutico plantea actividades cotidianas, señalamientos y demás cuestiones, cotidianamente con el paciente, porque lo ve todos los días o día por medio. Esas actividades son estratégicas porque se proponen trabajar lineamientos y principios que se plantean desde el consultorio profesional. Es decir que el profesional, o el equipo de profesionales plantean una dirección de tratamiento, y el AT extiende esto en el domicilio, en la vía pública, en la costanera, en la vereda, en un bar, en un cine, etcétera.

-¿Qué formación tienen estos acompañantes, de qué rama vienen?
-En términos de auxiliares la formación es un diplomado. En Misiones comienzan a haber formaciones a partir de que el Cismat introduce la formación en el año 2012. Cuando se armó el Cismat con la idea de implementar proyectos de salud mental, uno de esos proyectos era la formación de acompañantes terapéuticos. La mayoría de los que formamos Cismat veníamos de otras provincias, o bien eran misioneros que habían estudiado carreras afines al campo de la salud mental. En esas carreras afines habían estudiado y ejercido como acompañantes terapéuticos como un primer acercamiento a la clínica mientras se hacían las carreras de base. Cuando llegamos a Misiones nos dimos cuenta de que no existía este dispositivo en términos formales. Que no había acompañantes terapéuticos. Entonces comenzamos a pensar que para implementar la práctica primero teníamos que arrancar desde la formación. En el 2011 estuvimos trabajando en el proyecto de la creación de un programa acompañados por una asociación nacional que nos fue de alguna manera coacheando el programa, corrigiendo y ofreciendo autores y bibliografía para que sea una diplomatura que tenga una riqueza teórica consecuente con lo que demanda el campo, y dijimos “con dos estudiantes arrancamos”. Y se inscribieron 73. Así que fue una convocatoria muy interesante, sobre todo para estudiar algo que no se conocía, que no se entendía, y yo creo que hasta el día de hoy no se conoce. Estamos terminando el 2021, diez años es muy poco tiempo si uno lo piensa en términos de instalación de una disciplina. Entonces a partir del año 2012 que lanzamos el primero acá en Posadas comenzamos a ver que venían estudiantes de otras localidades. Me acuerdo de una chica que venía de San Pedro, que se tenía que levantar a las cinco de la mañana para llegar a Posadas. En el 2013 empezamos a pensar en llevar la formación a otros lugares. Entonces abrimos en Oberá y en Eldorado. Después fuimos abriendo en los años siguientes en Puerto Iguazú, en Apóstoles, en Puerto Rico, en Garupá. En paralelo a esto, hicimos convenios con obras sociales que nos permitían que los egresados el Cismat pudieran insertarse como prestadores de salud. Sobre todo, el más significativo fue el convenio con el IPS en el año 2013. Así que a partir de ahí se fueron abriendo un montón de posibilidades, no solamente para los usuarios, sino también para instituciones con las que hicimos redes, que también solicitan el servicio del AT. La formación que estamos dando desde el año 2012 implica prácticas clínicas supervisadas, y esas prácticas las hacen en instituciones con las que tenemos convenio. Muchas veces esas instituciones van conociendo un poco del rol a partir de las prácticas de los estudiantes, y también van generando esta demanda de servicio. Muchas de las instituciones se han quedado con esos egresados, cuando se recibían los convocaban a trabajar en esas instituciones. Así que las redes y la disciplina fueron creciendo un montón.

-¿Los reconocen las distintas obras sociales?
-Sí, las obras sociales, las prepagas y también las ART. Asociar es una de las ART que más está reconociendo el servicio de AT.

-¿Y esto lo recomienda el profesional o lo solicita el paciente o su familia?
-Si la demanda viene por parte de la familia o del paciente, tiene que haber un pedido del profesional. Por eso insistimos en que el AT es un auxiliar. Es alguien que se suma al trabajo de un tratamiento que ya se está haciendo para continuarlo en la cotidianeidad en la medida que los profesionales lo consideren necesario. Por ejemplo, en el consultorio puedo tener un paciente que con la psicoterapia lo puedo estar recuperando de una agarofobia o una crisis de pánico, puedo estar trabajando con esa persona seis meses. Sé que si le pongo un acompañante terapéutico estos procesos se deslizan y en dos meses puedo tener a esa persona haciendo los mandados sola en el barrio.

-En el caso particular que mencionás, ¿cómo sería un día en el proceso de ese ejemplo puntual?
-El acompañante terapéutico tiene horarios establecidos. Los encuentros son de entre tres y cinco horas cada uno, por día o día por medio, uno se dirige al encuentro con el paciente, sea en su domicilio, en una institución, en una parada de micro, se encuentra con esa persona y empieza a trabajar en formar un vínculo que tiene que ver con espacios compartidos, con actividades que propone el AT en función de los intereses del paciente, es decir que el paciente comienza su recuperación sin tener ese registro de lo que sería un tratamiento. Entonces el AT le propone actividades donde le haga trabajar la autonomía, la incorporación de habilidades sociales, la capacidad de tomar decisiones, la orientación espacial dentro de la ciudad, la utilización del transporte público, el manejo del dinero, espacios de disfrute y esparcimiento. Un montón de actividades que tengan que ver con la situación de ese paciente y con los lineamientos que plantean los profesionales de base que hay que trabajar con ese paciente. Las actividades que plantea el AT, como digo en la cursada, son actividades tontas, cotidianas, pero que no son ingenuas para nada. Porque cada actividad que plantea el AT no lo hace de gusto, o para pasar el tiempo, sino que lo hace específicamente para trabajar algo que plantean los profesionales.

-¿Qué cantidad de acompañantes terapéuticos hay en Misiones aproximadamente?
-En el Cismat tenemos registros de que hay 1117 egresados. Que es un número muy significativo. Porque si bien entendemos que no todos están ejerciendo actualmente como acompañantes terapéuticos porque algunos eran estudiantes de otras formaciones superiores, universitarias. Entonces por ahí están abocados a otras prácticas, también hay personas que por ahí querían estudiar algo relacionado con la psicología. La formación tiene mucho de psicología, de psicoanálisis, de abordajes interdisciplinarios, entonces esta cuestión del campo de la salud mental, de la psicopatología y demás son ámbitos que llaman la atención o despiertan curiosidades en las personas que por ahí no pueden encarar una formación universitaria y ven en esta formación un lugar donde adquirir conocimientos y saberes válidos para desempeñar este rol de acompañante terapéutico. De los 1117 egresados de la casa, actualmente habrá alrededor de 600 o más acompañantes terapéuticos que están trabajando. Tanto a partir de convenios con las obras sociales, como también a partir de instituciones que han solicitado el servicio. Con las que venimos trabajando hace muchos años y cuando necesitan un acompañante terapéutico nos llaman para que les recomendemos en función del perfil que están necesitando y demás. También proyectos de salud mental que vamos generando, y que en función de esos proyectos vamos convocando a nuestros egresados para trabajar esos proyectos.

-Hay dos proyectos que se están trabajando en la Legislatura. ¿De qué se tratan?
-Es muy interesante plantear esto porque es un tema que preocupa muchísimo a los acompañantes terapéuticos que estamos trabajando. Hay dos proyectos que se están trabajando en cámara, que tienen que ver con la regulación del ejercicio profesional del acompañante terapéutico acá en Misiones. Un proyecto que presentamos a fin del año pasado reconoce la figura del auxiliar, sobre todo en función de la trayectoria y lo que se viene trabajando desde el año 2012, 2013 con los egresados, y un proyecto nuevo que surgió que solamente intenta regular a los técnicos, y excluir a todos los auxiliares, que tiene que ver con los AT que hoy están trabajando.

-¿Cuál es la diferencia entre un técnico y un auxiliar?
-Esa sería la discusión, que incumbencias tendría un auxiliar, y cuáles un técnico, no solamente limitar el acompañamiento terapéutico a un técnico, sino pensar incumbencias distintas. En otras provincias hubo dos resoluciones. Primero hubo una resolución del Ministerio de Educación en articulación con el Ministerio de Salud donde se planteaba una regulación para las formaciones de tecnicaturas y luego se dieron cuenta que había un montón de auxiliares que también necesitaban un marco regulatorio para su ejercicio, y que eran los que más trayectoria tenían, luego salió una resolución que reconoce las formaciones de auxiliares. Tal vez como provincia podríamos ganar tiempo y capitalizar esa experiencia y poder pensar que una ley, un marco regulatorio, en principio debe reconocer la trayectoria de los agentes sanitarios que vienen trabajando desde hace diez años, y por otro lado diferenciar, conversar y charlar cuáles son las incumbencias que pudiera tener un auxiliar, y cuáles un técnico. En otras provincias, las incumbencias, además de las que tiene un acompañante terapéutico de poder trabajar de modo ambulatorio con pacientes, y de modo institucional, se le suma la posibilidad de trabajar en una gestión hospitalaria, o bien tomar cargos de docencia. También de organizar equipos de acompañantes terapéuticos, supervisar casos y demás. O sea que podemos pensar en incumbencias distintas sin necesidad de andar excluyendo a ninguno. Imaginate que si estamos hablando de más de 600 auxiliares en AT que están trabajando en la provincia, no solamente son 600 personas que tienen trabajo a partir de esta disciplina, sino también son más de 600 usuarios que vienen demandando esos servicios. Actualmente tampoco hay técnicos. La tecnicatura se abrió hace muy poco y van a faltar años para que egresen los primeros técnicos, y de ahí empezar a pensar la regulación. Actualmente ni siquiera hay técnicos para que ocupen esos lugares auxiliares. Considerando que sería bastante injusto. Además, no creo que el gobierno nuestro, la Renovación, que siempre trabajó en función de la gente y reconociendo los proyectos y los aportes vaya a dejar de lado a los auxiliares.