El 20 de septiembre de 1926, un fenómeno meteorológico devastó la zona baja de Encarnación y dejó centenares de muertos y heridos. Posadas fue la primera ciudad en conocer la magnitud de la tragedia y organizó durante las horas siguientes un amplio operativo de auxilio. Un siglo después, documentos conservados en ambos países permiten reconstruir aquella catástrofe y la respuesta solidaria que vinculó a las dos ciudades.
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Domingo 20 de septiembre de 2026. A las 18.45 del lunes 20 de septiembre de 1926, un fenómeno meteorológico de extraordinaria violencia atravesó Encarnación desde el río Paraná y destruyó gran parte de la ciudad baja. En pocos minutos quedaron reducidas a escombros viviendas, edificios, instalaciones públicas, árboles y buena parte de la infraestructura portuaria.
La tragedia dejó un número de víctimas que nunca pudo establecerse con exactitud. Las primeras informaciones difundidas al día siguiente por el diario posadeño La Tarde estimaron 200 muertos y más de 300 heridos. Una publicación histórica del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay, elaborada con documentación sanitaria, calcula más de 300 muertos y 500 heridos. La Oficina de Prevención de Riesgos ante Fenómenos Naturales de Posadas (OPAD) señala que las estimaciones históricas posteriores se ubican entre 300 y 500 fallecidos.
Esa diferencia explica por qué no existe una cifra definitiva de víctimas. En una reconstrucción periodística responsable, el dato comprobable es que el desastre provocó centenares de muertes y dejó cientos de heridos.
El fenómeno pasó a la historia como el “Ciclón de Encarnación”. La documentación histórica paraguaya y argentina también lo describe como un tornado o una tromba que ingresó desde el Paraná. La OPAD sostiene que, con los conocimientos meteorológicos actuales, el fenómeno puede ser considerado un tornado de grandes proporciones. La denominación de “ciclón” corresponde al lenguaje utilizado en las crónicas y documentos de la época.
La Zona Baja quedó destruida

Las crónicas reconstruyen una tarde calurosa y húmeda. Durante la jornada se registraron lluvias y vientos, hasta que alrededor de las 18.20 se produjo una calma repentina. Poco después, la oscuridad avanzó sobre la ciudad y comenzó una tormenta de enorme intensidad.
El Ministerio de Salud Pública paraguayo, al reconstruir el episodio a partir de fuentes históricas, señala que la tromba se formó sobre el Paraná y alcanzó la zona baja de Encarnación. El fenómeno destruyó el muelle construido en 1918, avanzó sobre la usina eléctrica y afectó también sectores de la ciudad alta. La publicación oficial estima una extensión de unos 350 metros y menciona ráfagas de hasta 200 kilómetros por hora.
La dimensión de la destrucción quedó registrada en la edición de La Tarde del 21 de septiembre de 1926. El diario informó que la planta baja de Encarnación estaba en ruinas y describió centenares de casas convertidas en escombros. También consignó que la destrucción de la usina dejó a la ciudad a oscuras, mientras los heridos reclamaban auxilio entre las construcciones derrumbadas.
El mismo documento del Ministerio de Salud paraguayo señala que al amanecer la zona baja presentaba una escena de destrucción generalizada y afirma que solamente seis casas quedaron en pie. También registra que la Sanidad Pública de Encarnación fue arrasada.
La interrupción de las comunicaciones agravó la situación. La ciudad quedó prácticamente aislada y la dimensión del desastre tardó en conocerse fuera de Encarnación.
Posadas recibió el primer pedido de auxilio
La cercanía entre las dos ciudades convirtió al Paraná en una vía de comunicación y, esa misma noche, en el camino de la emergencia.
El sacerdote José Kreusser y Jorge Memmel cruzaron el río hasta Posadas para comunicar lo ocurrido y solicitar asistencia. La edición de La Tarde del 21 de septiembre relata que alrededor de las 21 llegó a Posadas el padre José, acompañado por un botero que aceptó realizar la travesía, y que inmediatamente médicos de la ciudad se trasladaron a Encarnación.
La documentación conservada por la Biblioteca Pública de las Misiones confirma que el gobernador del entonces Territorio Nacional de Misiones, Héctor Barreyro, convocó el 22 de septiembre a una reunión destinada a organizar recursos para asistir a los damnificados. El mismo repositorio conserva las actas, registros contables, nóminas de pacientes y documentación del Hospital de Sangre que funcionó en Posadas después de la catástrofe.
La respuesta incluyó médicos, enfermeras y religiosas. También se movilizaron embarcaciones desde el puerto posadeño. La documentación histórica del Ministerio de Salud paraguayo registra que los ferrobarcos “Presidente Roque Sáenz Peña” y “Exequiel Ramos Mejía” fueron utilizados como hospitales flotantes y refugios improvisados.
En Posadas, además, la Logia Roque Pérez organizó un Hospital de Sangre. La Biblioteca Pública de las Misiones conserva las nóminas de pacientes, los registros de médicos y enfermeras, los libros contables y la documentación de las donaciones destinadas a los damnificados. Ese acervo constituye una de las evidencias documentales más importantes sobre la respuesta sanitaria desplegada desde la ciudad argentina.
El telegrama que llevó la noticia a Asunción
Mientras Posadas ya asistía a los damnificados, la noticia todavía debía recorrer el sistema de comunicaciones hasta Asunción.
A las 5.45 del martes 21 de septiembre, la capital paraguaya recibió un telegrama transmitido desde Posadas y firmado por el jefe civil, señor Appleyard. El mensaje decía:
“Ayer 6 y 45 (pm) un fuerte ciclón arrasó la mayor parte de Encarnación, ciudad baja. Hay numerosas víctimas”.
La brevedad del despacho refleja las condiciones de comunicación de la época y, al mismo tiempo, permite establecer una secuencia precisa: el fenómeno ocurrió la tarde del 20; Posadas recibió el pedido de auxilio esa misma noche; y Asunción conoció oficialmente la magnitud inicial de la tragedia durante la mañana siguiente.
A partir de esa comunicación comenzó a organizarse el auxilio desde la capital paraguaya.
El ferrocarril permitió una respuesta rápida para las condiciones de transporte de 1926. Según la documentación histórica publicada por el Ministerio de Salud Pública paraguayo, un tren procedente de Asunción llegó a Encarnación en aproximadamente siete horas y trasladó médicos, medicamentos, ropa, alimentos y otros elementos destinados a los damnificados.
La reconstrucción histórica publicada por la Biblioteca Pública de las Misiones coincide en documentar la dimensión de la respuesta sanitaria y humanitaria desplegada después del desastre, aunque las fuentes difieren en algunos detalles y en las cifras de víctimas.
Una tragedia que quedó documentada

El auxilio no terminó en las primeras horas. Posadas recibió heridos y personas que habían quedado sin vivienda. La Logia Roque Pérez organizó asistencia sanitaria y recibió a damnificados. El archivo histórico de esa institución conserva incluso una nómina oficial de personas heridas en Encarnación que fueron atendidas en hospitales y domicilios particulares de Posadas.
La respuesta también generó reconocimientos posteriores. El repositorio de la Biblioteca Pública de las Misiones conserva una nota de agradecimiento de la Logia Unión y Progreso de Encarnación a la Logia Roque Pérez por el auxilio prestado, así como una comunicación de la Gran Logia Simbólica del Paraguay en reconocimiento a la labor realizada en Posadas.
En 1929, la Colectividad Paraguaya de Misiones inauguró en Posadas un monumento conmemorativo en reconocimiento a la ayuda brindada a los damnificados del ciclón. La documentación de la Biblioteca Pública de las Misiones conserva la invitación oficial a ese acto.
El monumento quedó vinculado posteriormente al espacio que hoy conocemos como Parque República del Paraguay. De esta manera, una tragedia ocurrida un siglo atrás dejó también una marca física en Posadas y en la memoria compartida de ambas ciudades.
Un siglo después

A cien años del desastre, Encarnación y Posadas recuerdan un episodio que pertenece a la historia de las dos ciudades.
La tragedia ocurrió en territorio paraguayo, pero el auxilio atravesó inmediatamente el Paraná. Los primeros médicos llegaron desde Posadas durante aquella misma noche; luego se organizaron hospitales, refugios, embarcaciones y colectas. Desde Asunción, el ferrocarril llevó asistencia a Encarnación durante las horas siguientes.
La historia también obliga a mantener una cautela necesaria con las cifras y las reconstrucciones posteriores. El número exacto de fallecidos no está determinado y las fuentes históricas ofrecen estimaciones diferentes. Tampoco resulta adecuado trasladar sin reservas las categorías actuales de clasificación de tornados a un fenómeno ocurrido hace un siglo sin mediciones instrumentales suficientes.
Lo que sí está documentado es la magnitud de la destrucción y la respuesta que siguió al desastre. Los diarios de 1926, los registros sanitarios paraguayos y el archivo documental conservado en Posadas permiten reconstruir una secuencia que comenzó con una tormenta devastadora y continuó con una movilización de auxilio entre dos ciudades separadas por el Paraná.
El 20 de septiembre de 1926, el ciclón destruyó parte de Encarnación. En las horas siguientes, Posadas se convirtió en uno de los principales puntos de asistencia para los sobrevivientes. Cien años después, esa cadena de hechos permanece documentada en archivos de ambas orillas y forma parte de la historia compartida de Encarnación y Posadas.
«¡Gracias, Posadas!»

Desde el sitio Meteorología Encarnación recuerdan la ayuda que llegó desde Posadas y agradecen el gesto que consolidó la hermandad. En su posteo, dicen: «A 100 años del Tornado de Encarnación, recordamos con profunda gratitud la inmensa solidaridad del pueblo posadeño. En las horas más difíciles, cuando Encarnación estaba devastada y aislada, desde la otra orilla llegaron médicos, medicamentos, alimentos y voluntarios, mientras cientos de heridos fueron trasladados a Posadas para recibir atención y numerosas familias pasaron allí algunos días.
El Paraná no nos separó: aquella noche se convirtió en un puente de solidaridad.❤️«.
