El empresario gastronómico Iván Ortega expuso en Plural que mantiene cerrado Cabureí, el ya tradicional restobar de la avenida Costanera de Posadas, después de acumular facturas impagas de energía eléctrica. Relacionó su situación con la caída del consumo, la pérdida de empleo y el aumento de los costos. Los datos oficiales muestran una contracción sostenida del consumo y del empleo privado formal en Misiones.
Miércoles 23 de septiembre de 2026. La crisis tiene ejemplo con nombres propios. Esta situación dejó de ser, para Iván Ortega, una discusión sobre indicadores económicos y pasó a formar parte de su vida cotidiana. El empresario gastronómico mantiene cerrado Cabureí, el establecimiento que funciona desde hace años en la Costanera de Posadas, después de acumular facturas impagas de energía eléctrica. Según relató en una entrevista con Plural, la empresa prestadora interrumpió el suministro y, pocos días después, desconocidos ingresaron al local y robaron distintos elementos.
“Cabureí está a oscuras”, resumió Ortega durante la entrevista. Explicó que dejó de pagar algunos seguros para priorizar otras obligaciones y que nunca interrumpió la cobertura de responsabilidad civil necesaria para su actividad. También aclaró que no cuestiona la interrupción del servicio por falta de pago, pero pidió que el caso se pueda resolver para volver a trabajar.
Ortega lleva 12 años al frente de su propio emprendimiento y acumula una trayectoria más extensa en el sector gastronómico. Según recordó, antes de convertirse en empresario trabajó como cocinero y consultor y participó en la apertura de trece3 emprendimientos privados. Cabureí representa, para él, el paso de esa actividad profesional al sostenimiento de una pequeña empresa con trabajadores a cargo.
La situación actual, afirmó, comenzó a deteriorarse durante los últimos años y se profundizó con la caída del consumo. “No hay consumo porque no hay dinero circulando”, sostuvo. Según su experiencia, los clientes continúan concurriendo a los establecimientos gastronómicos, pero gastan menos. “En vez de comer una pizza con jamón crudo y parmesano y pedir otra bebida, pedían una de muzzarella con una cerveza de litro”, ejemplificó. Para Ortega, ese cambio en el comportamiento de los consumidores modifica directamente la estructura de ingresos de los establecimientos, entre ellos, el suyo propio.
Los datos oficiales muestran un escenario compatible con esa percepción, aunque permiten medirlo con mayor precisión. En mayo de 2026, las ventas de los supermercados de Misiones cayeron 9,3% interanual en términos reales, según el IPEC. El organismo utiliza una medición a precios constantes para eliminar el efecto de la inflación y aproximarse a la evolución de las cantidades vendidas.
El deterioro aparece también en meses anteriores. En febrero las ventas reales habían caído 13,6% interanual y en abril llegaron a una baja del 14%. En mayo, además, algunos rubros estrechamente vinculados al consumo cotidiano registraron retrocesos pronunciados: bebidas cayó 32,7%, carnes 29,8% y alimentos preparados y rotisería 25,8%.
Para la gastronomía, la combinación de menor demanda y mayores costos genera una presión adicional. Ortega sostuvo que comer en un restaurante se volvió más difícil para trabajadores que perdieron poder adquisitivo y que los empresarios deben revisar permanentemente sus estructuras para sostener la actividad.
El empresario también puso el foco en el empleo. Durante la entrevista mencionó la pérdida de miles de puestos privados en Posadas y planteó que cada trabajador que deja de percibir un ingreso afecta a otros sectores de la economía.
El último informe del IPEC disponible para el primer trimestre de 2026 registra 97.140 trabajadores asalariados privados en Misiones, un 3,9% menos que en marzo de 2025. En la comparación entre los primeros trimestres de ambos años, el promedio pasó de 99.750 a 95.317 trabajadores, una reducción de 4.432 puestos.
La reducción del empleo modifica también el consumo de servicios. Ortega describió ese proceso a partir de ejemplos cotidianos: una familia que reduce la cantidad de días de una trabajadora doméstica genera menos ingresos para esa persona, que a su vez reduce otros gastos. En su interpretación, el efecto termina alcanzando a comercios, servicios, gastronomía y actividades recreativas.
“Es un gran juego de dominó”, sostuvo.
Por otra parte, también cuestionó el impacto que una menor actividad de las pequeñas empresas puede tener sobre la identidad económica y cultural de Posadas. En ese sentido, defendió la gastronomía como una actividad que genera empleo y forma parte de la vida urbana.
Ortega planteó además una preocupación por el futuro de los emprendimientos pequeños frente al avance de grandes cadenas y empresas con mayor capacidad financiera. Mencionó distintos establecimientos gastronómicos y comerciales que cambiaron de manos, cerraron o fueron reemplazados por otras marcas, y sostuvo que una economía con menor cantidad de pequeños empresarios puede concentrar la actividad en empresas de mayor escala.
Esa interpretación pertenece al empresario y no puede extenderse automáticamente a toda la estructura comercial de Posadas. Los registros oficiales muestran, sin embargo, una reducción del entramado empresarial formal de Misiones. El Observatorio Económico Kûmbykuaa de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNaM, a partir de datos del Ministerio de Capital Humano, registró más de 900 empresas menos entre noviembre de 2023 y enero de 2026. El mismo informe contabilizó más de 8.000 puestos asalariados registrados menos entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025.
La contracción tampoco afecta de la misma manera a todas las actividades ni a todas las localidades. El Producto Bruto Geográfico elaborado por el IPEC muestra que, entre 2023 y 2024, el valor agregado bruto a precios constantes cayó en varios sectores, entre ellos la industria manufacturera, el transporte y almacenamiento y las actividades de alojamiento y servicios de comida. En este último sector pasó de 4.045 millones de pesos a precios de 2018 en 2023 a 4.214 millones en 2024, por lo que la evolución no puede describirse simplemente como un derrumbe generalizado de la gastronomía.
La situación de Cabureí constituye, entonces, un caso concreto dentro de un escenario económico más amplio. Ortega aseguró que pretende sostener el emprendimiento y buscar una alternativa para continuar su actividad, incluso con otro formato o bajo otro nombre.
“Cabureí no está muerto”, afirmó.
La frase resume también el punto central de su planteo: detrás de cada pequeño negocio existe una estructura de trabajadores, proveedores y familias que depende de que esa actividad pueda mantenerse. En una provincia donde el comercio y los servicios tienen un peso importante, la caída del consumo traslada sus efectos mucho más allá de la caja de un restaurante.
