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Compromiso y cuidado ambiental en una sociedad que apuesta a la conservación. Misiones alberga a la mayor biodiversidad de Argentina. Los misioneros queremos ampliar las áreas naturales protegidas y administrar nuestros recursos naturales: así como la selva, Campo San Juan es de los misioneros.
Por Raúl Puentes.

Posadas (En el Día Mundial del Medio Ambiente de 2016). El compromiso ambiental de Misiones se traduce en el estado de conservación que ostenta la provincia frente a otros territorios y más aún, adelante de los departamentos y estados paraguayos y brasileños que nos rodean, que apenas dejaron algunos árboles en pie en lo que otrora fue uno de los pulmones verdes con más biodiversidad del planeta: la Selva Paranaense.
Esta conservación, más o menos eficiente permitió que la provincia de tres millones de hectáreas tenga bajo distintas figuras, más de un tercio de su territorio protegido y conservado. Cerca de 1,2 millones de hectáreas de nuestra tierra colorada están protegidas bajos distintas leyes y figuras, como las de Parque Nacional o Parques Provinciales, áreas naturales protegidas y reservas públicas o privadas.
Este logro no es patrimonio de un partido político ni de una gestión de Gobierno sino de la sociedad y del arco político provincial que entendió, desde 1983 en adelante, que debía conservar gran parte de sus ambientes naturales y con ello, la biodiversidad que nos identifica.
Misiones fue la primera y por muchos años la única provincia argentina que tuvo un Ministerio de Ecología; es también, la primera en Latinoamérica donde los alumnos de los séptimos grados juran, en la semana del Día Mundial del Medio ambiente, su compromiso ambiental. Las organizaciones ambientales, la prensa, y los propios ciudadanos son también celosos guardianes de la naturaleza, un orgullo provincial que nos iguala y nos lleva a levantar la voz cuando surgen delitos contra el ambiente.
En cuanto a legislación ambiental, la vanguardia misionera sigue inspirando tanto a otras provincias como al Estado nacional para impulsar reglamentaciones en beneficio del ambiente que ya están en vigencia en la tierra colorada. Nos resta, si, que las faltas contra el medio sean consideradas delitos y no meras infracciones administrativas que en algunos casos no tienen siquiera sanción económica.
En Misiones aún persiste esa impronta cultural de la caza y la pesca furtiva, del robo de madera y del apeo ilegal, verdaderos delitos en contra de nuestro recurso cultural, de dónde salen las principales actividades de nuestra economía y de nuestra idiosincrasia, a través de un amplio espectro que incluye a la literatura, la música, la pintura, las danzas, los mitos y leyendas y hasta la gastronomía: de nuestro ambiente surge nuestra identidad y de ella, nuestra forma de ser con todo lo bueno y lo malo que acarreamos.
La selva misionera (Selva Paranaense) es uno de los ecosistemas más amenazados de nuestro continente, lo que llevó a que se perdiera el 95 por ciento de la superficie original que ocupaba en los tres países: Argentina, Brasil y Paraguay. En estos dos últimos, la actividad productiva arrasó con la naturaleza para convertirlas en tierras donde se cultiva soja y se cría un poco de ganado. Hoy, el mayor remanente continuo de Selva Paranaense del mundo está en la provincia de Misiones.
Aunque el ambiente más conocido de Misiones sea la selva, no es el único. Los campos y pastizales del sur de la provincia, una zona de transición entre la llanura correntina y la selva, también reviste suma importancia para la biodiversidad provincial e inciden, con un fuerte aporte, a las cifras que representan la importancia de la biodiversidad en Misiones: más de dos mil especies de plantas, 650 especies de mariposas, 160 especies de mamíferos (entre ellos, los grandes del continente), más de 50 especies de anfibios y 530 especies de aves.
La importancia de conservar el entorno de Cataratas, Moconá, los otros saltos y los reductos sin atractivos –por citar ejemplos- no están relacionados solamente a lo turístico o a lo económico, sino que al resguardar la biodiversidad, la vida, estamos resguardando también la más surtida y eficiente farmacia que cuenta la humanidad, porque en la naturaleza están, se sabe, parte de la cura a la mayoría de las enfermedades actuales y futuras que azotarán al planeta.
En ese contexto tienen el mismo valor natural la biodiversidad de la selva que la de –por citar otro ejemplo- Campo San Juan, la reserva en manos de la Entidad Binacional Yacyretá ubicada en inmediaciones del arroyo San Juan y el peaje de Santa Ana en la ruta Nacional 12, en el sur misionero.
En la defensa de nuestros recursos naturales, garantizados por la Constitución Nacional, los misioneros pedimos mantener y ampliar nuestras áreas naturales protegidas; conservar bajo la administración Provincial todas las reservas y fomentar el cuidado ambiental tanto en el ámbito rural como en el urbano, en beneficio propio y de las generaciones futuras.
Ilustran esta nota, dos íconos misioneros: la Casa de Gobierno y la cruz del Parque Temático de La Cruz de Santa Ana, iluminadas de verde en conmemoración de la Semana y del Día Internacional del Medio Ambiente y como representación del compromiso con la naturaleza que tenemos todos los que habitamos la tierra colorada.

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