El diputado alfonsinista Hugo Escalada denunció la “la pretensión de Macri de intervenir en las provincias en forma solapada” para restaurar el mapa federal con eje en la pampa húmeda y el puerto de Buenos Aires. En una nota que titula “Misiones no necesita una oficina para el desarrollo” tal como fue anunciada en la Casa Rosada, rechaza el proyecto de la Presidencia de “nombrar un delegado para que venga a decidir qué provincia queremos los misioneros”.
Por Hugo Escalada*

Misiones no necesita una oficina para el desarrollo

Posadas (Lunes 1 de agosto). La situación socioeconómica de Misiones es crítica. El efecto de las políticas nacionales contractivas es devastador. En la economía real, el diseño de combatir la inflación abriendo las importaciones ya se siente en sector de la industria maderera y en el agro en la producción de cerdos y pollos. No es un hecho aislado.
Según un relevamiento realizado por CAME a más de 300 industrias pequeñas y medianas del país, el 79% asegura que la apertura de las importaciones representa una amenaza para su empresa, mientras que el 49,5% dice que en el último trimestre se han visto claramente perjudicados, perdiendo ventas en manos de los productos importados.
En las cadenas agroindustriales como la yerba, se agudizó la concentración y como dice el ministro nacional del sector, “los supermercados no nos dan bola”. Favorecida por un tipo de cambio que quedó planchado frente al incremento que tuvieron los costos de producción locales, las importaciones vuelven a ser convenientes. CAME señala que “si bien la apertura de los últimos meses facilita la compra de insumos, piezas y maquinarias que no se fabrican en el país, perjudica a la mayoría de las industrias locales, que se ven complicadas para competir en precios con esos productos y son desplazadas del mercado en un contexto de fuerte caída de ventas”. En Misiones por las asimetrías, fundamentalmente con Paraguay, el efecto se traslada también a los comercios que cierran a razón de uno por día.
El Estado. No el Gobierno, sino el aparato de prestación de servicios comunitarios y promotor del desarrollo a la vez que instrumento de redistribución del ingreso, también es desfinanciado. Este fin de semana se conoció un informe del Instituto Germán Abdala de la CTA. Descubre que la redistribución de ingresos en marcha, no sólo favoreció a los “ricos” como clase social y a los sectores más concentrados como exportadores de soja y bancos, sino también entre las provincias. El flujo de fondos remitido desde Nación favoreció descaradamente a Buenos Aires y unas pocas aliadas en detrimento del resto”, sostiene el informe.
Para Misiones, que está entre las discriminadas, el problema se agudiza por la caída de los ingresos coparticipables en términos reales. Esto seguirá ya que es provocado por las reducciones de impuestos y la fuerte contracción de la actividad económica. Además el freno a la obra pública con el argumento de la transparencia ha quitado al Estado una herramienta fundamental para mover la economía en la provincia y generar puestos de trabajo.
Ante este panorama, la Casa Rosada, anunció hoy -lunes- con alegría que Posadas será incluida entre las capitales en las que el Ministro de Producción instalará “Casas de la Producción”.
Explican que ayudarán a productores a profesionalizarse y se los asesorará gratuitamente sobre financiamiento y trámites para su desarrollo. A su vez, sin darse cuenta de la magnitud de lo que está diciendo, el Secretario de Integración Productiva y Coordinador del Programa por el cual se crearon estas nuevas instituciones, Andrés Boneninger, declaró entusiasta que “las Casas de la Producción permitirán identificar las potencialidades de las distintas regiones donde se instalan para impulsar a la industria local y la competitividad de las pymes”.
Habría que avisarle señor Boneninger, que Misiones, sus partidos políticos, sus organizaciones sindicales y sociales ya sabe cuáles son las potencialidades de la provincia. Los misioneros no necesitamos que vengan a decirnos lo que hay que hacer. Reactiven la obra pública, cierren las importaciones y háganse cargo de las asimetrías. Todo lo demás no importa.
Hace poco más de un mes, Claudio Lozano observaba que el gobierno de Mauricio Macri ha incrementado la cantidad de cargos directivos con respecto a la administración anterior. En efecto, con la división del antiguo Ministerio de Economía y la creación de la cartera de Modernización, Andrés Ibarra, la cantidad de Ministerios pasó de 17 a 21, la de Secretarías creció de 65 a 80; y las Subsecretarías aumentaron de 167 a 196. Esas evidencias permiten poner en duda el discurso del Gobierno nacional centrado en la necesidad de “despolitizar” la administración estatal para un adecuado funcionamiento. En efecto, el nuevo perfil de la estructura burocrática tiene como una de sus características principales el incremento de los cargos jerárquicos, lo que implica entonces una mayor politización. No son puestos de carrera, sino designaciones políticas. Y esta oficina se nos antoja podrá operar como una intervención solapada en la toma de decisiones.
Supongamos al hombre de la Casa Rosada sentado aquí en “la Casa de la Producción”, resolviendo problemas referidos a la agricultura misionera. Nosotros vamos a privilegiar el nivel de vida en las chacras, el “delegado” seguramente seguirá la única lógica que conocen los capitales: generar la mayor tasa de ganancia y que la misma se obtenga en el menor tiempo posible. Nosotros no podemos supeditarnos a esa lógica para decidir lo que vamos a producir, cómo, de qué modo, qué lugar tendrá reservado el agricultor y el tarefero.
Es evidente que la alianza PRO Cambiemos se propone restaurar el mapa federal con eje en la pampa húmeda y el puerto.

*Diputado de Vanguardia Radical.

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