El presupuesto, que cobró estado parlamentario el jueves pasado, conforma un preciso programa de gobierno que mantiene el rumbo de marcado sesgo social, sello distintivo de la Renovación que, no se cambia a pesar de las políticas de ajuste del gobierno nacional. De los recursos totales, estimados en 41,2 mil millones, el 75% son propios y muy posibles de recaudar ya que los cálculos son hiperrealistas y contemplan escenarios de crisis. Pero se incluye también cierto optimismo por los acuerdos alcanzados entre las provincias y la nación.

Posadas (Lunes15, de agosto) El presupuesto de recursos y gastos del Estado, que cobró estado parlamentario el jueves pasado, conforma un preciso programa de gobierno que mantiene el rumbo de marcado sesgo social, sello distintivo de la Renovación.
Esta firme decisión política constituye un desafío central para el proyecto socio-económico del movimiento renovador. Es la primera vez, desde su irrupción en el escenario político como expresión del misionerismo, que se debe enfrentar a políticas nacionales de otro signo partidario y otra lógica de administración. Hugo Passalacqua en el mensaje de la presentación lo subraya sin tapujos. Destaca que Macri tiene una “visión distinta” de cómo debe gestionar el Estado con respecto al gobierno anterior y que “el Presidente actual plantea un cambio de paradigma”. Aunque hace referencia concreta al precio y costos de los servicios, indudablemente la diferencia central es de modelos de acumulación y distribución de la riqueza. Brevemente, las políticas nacionales promueven como motor del crecimiento las políticas de oferta. En cambio la doctrina renovadora entiende que no son suficientes y pueden mejorar la productividad y ganar inversiones a condición de que se las vea como complementarias y no como sustitutos de políticas de demanda solvente.
Además de estos condicionantes, digamos estructurales, que derivan del cambio de rumbo en el orden nacional, la elaboración del presupuesto se enfrenta a limitaciones coyunturales. Son las marcadas por los efectos de la restricción monetaria, el ajuste del gasto público nacional, el dólar planchado, la inflación que sólo tiende a ceder por la recesión, el desaliento del consumo, la apertura económica que asfixia a las pymes y en Misiones fundamentalmente al sector foresto-industrial, y la concentración en las cadenas productivas, a lo que se suman las asimetrías comerciales, con Paraguay y en menor medida con Brasil.
Este cuadro de situación, fue puesto en números la semana pasada por el ministro de Hacienda cuando reveló que además de la fuga de divisas por la frontera, el presupuesto en vigencia viene siendo sub-ejecutado ya que por bajas en la recaudación nacional, en el primer semestre, Misiones dejó de percibir 537 millones de pesos. Este dato es fundamental ya que revela que no se han cumplido las metas de recaudación esperada por la Afip. Esto significa menor ingreso para las provincias por la coparticipación federal de impuestos.
También se registra una sub-ejecución en las obras públicas que estaban planificadas con financiamiento nacional, que figuran en el presupuesto pero están sujetas a discrecionalidad de la Casa Rosada, aunque en el segundo semestre pareciera que los flujos empiezan a normalizarse.
Un Presupuesto realista
En este contexto, el diseño del Presupuesto se muestra hiperrealista. Asume los cambios de paradigma para poner los pies sobre la tierra y da cuenta de la crisis por el ajuste. Prevé para 2017 un incremento del 22,8% en los recursos y gastos totales con relación a 2016. Está en consonancia con la tendencia que se viene manifestando en el crecimiento promedio de los recursos, que medidos con la inflación quedaron por debajo. Se estima en el documento que la inflación del año que viene estará muy por debajo del índice del 45% anualizada que se registrará este año. Superado los efectos del tarifazo y la devaluación además de la caída del consumo, no es arriesgado suponer que la inflación estará por debajo del 22,8%
La evolución de los presupuestos desde 2003 es un dato ilustrativo del funcionamiento de la economía. Considerando toda la serie, después del boom de 2004 que aumentó el 55% con relación al año anterior, todos los años se mantiene en guarismos alrededor del 30%, con picos más altos. Es notable como 2010 y 2014 registran las crisis al aumentar sólo el 23%. La recuperación económica de los últimos años queda también de manifiesto en los incrementos del 34% en 2014; y del 40% en 2015.
Los recursos
Es decisión, casi axiomática de la renovación, articular en la administración de las cuentas públicas los gastos e inversiones con los recursos. Carlos Rovira arrebató a la ortodoxia el sentido común del equilibrio fiscal. Desde sus primeras gestiones ejecutivas fue meticuloso en contra del déficit y el endeudamiento. Es la explicación por la cual, con el objetivo de fortalecer al Estado para la prestación de servicios básicos como Salud y Educación, de fortalecerlo para intervenir en la distribución secundaria del ingreso, se propuso primero recaudar, bajo la convicción de que el sentido progresista del Estado no sólo se ve en el gasto sino en quién paga impuestos. Passalacqua, como en los años de Maurice Closs mantiene el principio, sólo que la crisis y el ajuste de hoy remiten al primer año del mandato de Rovira cuando el país atravesó una recesión que derivó en la implosión del modelo neoliberal en los estallidos de 2001.
Del total de los 41,2 mil millones estimados para 2017, los recursos corrientes previstos alcanzan a 30,5 mil millones de pesos, alrededor del 75%. A los que se les suman 372 millones de recursos de capital, constituidos por reembolsos de préstamos o venta de activos fijos.
Este dato es fundamental para analizar la capacidad de autonomía que tiene la provincia para sostener las funciones del Estado. Los recursos corrientes son los que se financian con lo propio, con los fondos que pertenecen a los misioneros. Son dos grandes canales de ingresos: el primero son los fondos que ingresan por la coparticipación federal de impuestos que, aunque los recaude la Nación, son de Misiones y llegan en forma automática, van goteando día a día al Tesoro Provincial. Como se aprecia en la planilla al pie, los recursos de jurisdicción nacional se estiman en 23,3 mil millones de pesos, de los cuales 16,6 son netos de la copa. Los recursos de jurisdicción provincial se estimaron en 7,1 mil millones de los cuales 6,3 mil millones es lo que se calcula puede recaudar la DGR.

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Aportes no reintegrables de Nación
El total de los recursos estimados en el diseño del presupuesto se completan con 10,6 mil millones de pesos que figuran en la Ley como “necesidades de financiamiento”. Estos ingresos se desagregan en 9.7mil millones de pesos que son aportes no reintegrables de la Nación. Aquí se computan 6,5 mil millones destinados a obras públicas y 3,2 mil millones no afectados a obras entre los que figuran mil millones por el FET, 891 millones al incentivo docente y otros de Educación y 480 millones para el Sistema Integrado de Trasporte.
El uso del crédito se estima en 958 millones de pesos y responde casi en su mayoría a obras públicas financiadas por el BID, el Banco Mundial y el Exima Bank y 560 millones destinados al Fondo de Garantía de Sustentabilidad.
Los aportes no reintegrables son los que no tienen automaticidad en el ingreso a la provincia. Si bien están previstos en la Ley de presupuesto nacional, siempre quedan a sujetos a la discrecionalidad del Presidente. Son los fondos que eternamente deben gestionar los gobernadores en la Casa Rosada
En el diseño del presupuesto constituyen alrededor del 25% de los 41,2 mil millones de pesos estimados como total para recursos y gastos del Estado
La inversión social
Una vez calculado los recursos, la forma en que el Estado provincial distribuirá los fondos, lo que marcó el Gobernador en su mensaje, fue la prioridad que se mantiene en la inversión social. A contramano de lo que suceden en el orden nacional, llega a un récord absoluto, con 57,55 por ciento del total del presupuesto, superior al 55% del planificado para el ejercicio en curso. Las finalidades sumadas llegan a 23.7 mil millones de pesos. Desagregadas en forma porcentual, del total del presupuesto Educación llega al 26,5%; Salud, al 15,8% y Desarrollo Social el 15.2%tivamente, siguiendo la línea de los presupuestos de los últimos años.
“Educación es por lejos el área que más recursos recibirá, con 10.937.377.000 pesos, más de la cuarta parte del total proyectado, lo que pone en evidencia que para nuestro Gobierno la verdadera inclusión social está dada por la educación y es por allí donde está el futuro de nuestra provincia”, precisó Passalacqua.
Confiado en el los acuerdos institucionales rubricados por las provincias y la Nación, y especialmente por la relación de confianza construida con Macri, Peña y Frigerio, Passalacqua se anima a establecer una asignación del 26.8% del presupuesto a la obra pública, con el objetivo de sostener la construcción de viviendas, escuelas, hospitales y obras de infraestructura, que se traducen en la creación de puestos de trabajo.

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