El ITC diferenciados para Posadas es un paso en favor de reclamos generalizados de los misioneros. En el contexto político, constituye la consagración del diálogo democrático y de la fórmula gobernabilidad con gobernabilidad se paga
Por Carlos A. D´Onofrio

Posadas (jueves, 17 de noviembre) Passalacqua lo logró. Posadas tendrá una rebaja en el impuesto a la transferencia los combustibles para nivelar el precio de venta con el que rige en las estaciones de servicio de Encarnación.  La medida, anunciada ayer por el Gobernador después de una reunión con el presidente Macri, es el resultado de varias reuniones entre los dos gobiernos. Si bien la rebaja del impuesto se establece sólo para Posadas no deja de traducir el éxito de la estrategia política definida por la conducción de la Renovación ni bien asumió en la Nación la Alianza PRO. Es cierto que limitar a Posadas el beneficio no es suficiente y como observan desde Iguazú y Eldorado generará inequidades internas, pero la disposición constituye un primer paso innegable para frenar el drenaje de dinero por la frontera. Todos saben que Posadas es el punto neurálgico de las asimetrías porque aquí residen la mayoría de los empleados públicos que cobran a fin de mes y dejan su sueldo del otro lado del río.  Es cierto que hubo un antecedente en los años de la convertibilidad, pero así y todo no es fácil hacerle entender a un porteño las particularidades de la vida en la frontera.  El Palacio de Hacienda, la Secretaría de Energía, se manejan con planillas y grandes números en función del objetivo de cerrar el déficit. Por eso fue dura la negociación a pesar de que el reclamo tenía ese antecedente y el más amplio apoyo del arco de representación política y del empresariado.

Gobernabilidad con gobernabilidad se paga

La aplicación del ITC diferenciado tiene varias lecturas, pero la fundamental es la que traduce resultados no sólo en lo económico sino en lo político.
Ante todo, se debe reconocer que las asimetrías que se viven y sufren en la frontera de una manera concreta, son producto de las medidas macro-económicas que define el gobierno nacional y que están vinculadas a las políticas monetaria, cambiaria, laboral y especialmente al modelo de Estado. Son políticas que reflejan los límites de las autonomías provinciales.
El neoliberalismo explícito en el rumbo económico elegido por el gobierno de Macri refuerza esa dependencia. Es el argumento de los detractores del diálogo y la actitud colaborativa definida en diciembre por la conducción de la Renovación. Consideran que respaldar al gobierno de Macri es ayudar a sostener esas políticas de marcado sesgo concentrador y regresivo. Pero, ¿cuál es la alternativa? La Renovación y Passalacqua están en las antípodas del rumbo neoliberal y de las desregulaciones que favorecen al mercado sobre el Estado en la toma de decisiones. La apuesta a la gobernabilidad y a la fórmula de Passalacqua: “gobernabilidad con gobernabilidad de paga” tiene en su base una disyuntiva entre lo ideológico y la democracia. Pero siempre expresando de que lado se juega, como lo mencionábamos en la nota Passalacqua se diferenció del neoliberalismo. Defendió el Estado regulador y la autonomía política del misionerismo
Es la misma disyuntiva que pone a los movimientos sociales en confrontación, digamos táctica. El debate de dos emblemáticos como Luis D´Elia y el Chino Navarro es en este sentido ilustrativo. Mientras el dirigente de Miles por Tierra, Techo y Trabajo, considera que la alternativa no se consigue garantizando gobernabilidad a un gobierno de derecha, el referente del movimiento Evita sostiene que “lo que da fortaleza a la democracia es la unidad de los trabajadores, y lo que estamos haciendo hoy es fortalecer a la democracia, porque sabemos que cuando se producen las crisis los que pagan son nuestros compañeros de más abajo. No es que lo pagan los empresarios, que se van al dólar, ajustan la producción y ganan plata. Las crisis para el capitalismo de hoy es una estrategia para intensificar la acumulación, aunque parezca paradójico. Y los trabajadores hemos aprendido”.  El costo es una foto con la ministra Stanley.

Escuchar y hacerse escuchar

En diarios nacionales, fundamentalistas de uno y otro lado,  hablan de un “toma y de daca” entre gobernadores y la Casa Rosada.  Unos preferirían el ajuste con cirugía sin anestesia, que paguen la crisis las provincias y los sectores más pobres de la sociedad. Del otro insisten, aunque en forma aggiornada, en la metodología de cuanto peor mejor. Según esta mirada, epidérmica, el gobernador de Misiones entregó su apoyo a la introducción del voto electrónico el año que viene a cambio del ITC diferenciado. Curiosamente la partidocracia local aliada del PRO se muestra sumamente crítica de la disposición de la Renovación a dialogar con las autoridades nacionales. Les irritan las fotos de funcionarios de Macri con funcionarios de Passalacqua. No casualmente, se unen en el lamento con los sectores más radicalizados de los movimientos sociales. El presidente de la asociación de tareferos de la zona centro, Roque Pereira, por ejemplo, considera que Passalacqua se rindió al gobierno nacional.
En el ancho camino del centro, que no es una tercera vía ni mucho menos, la Renovación adecua su estrategia al escenario político. Los condicionamientos estructurales y coyunturales para la toma de decisiones autonómica exigen humildad en la firmeza. Lejos de la hora de las lanzas, el circunstancial equilibrio en la representación de la soberanía popular, que se expresa en forma diferente en la Nación y nuestra provincia, abre perspectivas de diálogo. Pero dialogar no es imponer, es hacerse escuchar en la defensa de las convicciones, pero a la vez atender las necesidades del otro y conmoverse ante las verdades del otro. Para la renovación,  la afirmación del federalismo no es una mera reivindicación simbólica sino un camino cierto para aspirar a un crecimiento sostenido con desarrollo social. Dialogar no es imponer, pero implica hacerse oír como leemos en la nota La Renovación blindó el misionerismo ante Macri

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