Así como el PRO de Mauricio Macri rompió en 2015 la hegemonía bipartidista existente en la Argentina desde 1983, el partido en Misiones inicia 2017 con el logro de posicionarse como alternativa por fuera de la oposición tradicional que venía dependiendo, desde hace más tres décadas, de los aparatos de la UCR y del PJ.  El posicionamiento electoral descarta la lógica “anti” e incluye diseños productivos que en el Parlamento buscarán se conviertan en políticas de Estado.

Posadas (Viernes, 30 de diciembre) Hace diez días publicamos en este sitio un panorama para las elecciones parlamentarias del año que, se inicia el próximo domingo. Claramente aparecen en escena dos posicionamientos bien definidos con relación al gobierno nacional. Se destaca que nadie pone en duda que la Alianza Cambiemos, que tiene centralidad en el PRO y como socio menor a la UCR, postulará candidatos al Congreso de la Nación en defensa del gobierno nacional. En la vereda de enfrente en cambio se advierten mayores ambigüedades. El kirchnerismo dogmático siempre fue periférico en la provincia y hoy aún más con la diáspora del peronismo que se expresa por fuera del Pejota. Ese espacio de oposición a Macri lo ocupa tangencialmente el Frente UNA de Massa, que sigue en la tesitura de definirse por lo que no es: “no somos ni el neoliberalismo de Macri  ni el populismo corrupto K” se explicó a sí mismo el diputado…  “Ya se perfilan espacios y candidaturas para 2017” Claramente, los caudillos, los directivos, y la generación intermedia que llegaban desde los aparatos del Pejota y la Uceérre desparecieron del centro de la escena y fueron desplazados a roles secundarios. Es una interpretación política del momento y una percepción del ciudadano común, que más temprano que tarde se reflejarán en las encuestas.

Una lógica diferente

Como se marcaba, el hilo conductor de estas opciones pasa por el posicionamiento ante las políticas del gobierno nacional. Se está a favor o se está en contra del gobierno de Macri.
En cambio, el Frente Renovador de la Concordia, desde las rupturas del 2003 ha logrado invertir esa lógica con la construcción de un espacio que pone centralidad en la autonomía provincial en la toma de decisiones. Es lo que se conoce como “misionerismo”. Tendrá sus propios candidatos, pero no en función de apoyar u oponerse a Macri, sino de preservar espacios institucionales en defensa de los intereses de la provincia.
Pero si bien el posicionamiento del PRO Misiones está determinado por cuestiones nacionales, además de ese alineamiento, las circunstancias político – institucionales de la Argentina actual, con el poder político expresado pluralmente en sus representantes en la Casa Rosada, el Senado de la Nación y las Gobernaciones, llevó al PRO a la construcción del camino que está anando. No es un rumbo conocido ni una huella marcada por los años en la praxis política. Precisamente, lo diferente del gobierno de Macri con los anteriores identificados como neoliberales, no es el diseño económico, sino lo político – institucional.
En este contexto, para configurar el campo político opositor en la provincia y construir una alternativa, el PRO, que, aunque muy lejos de la Renovación, salió segundo en las generales de 2015, tuvo que asumir el rol de opositor en Misiones y simultáneamente las responsabilidades delegadas del gobierno nacional para “hacer” más que para hablar. Asimismo, tuvo que asimilar la nada neutra decisión colaborativa de la conducción política y de gestión de la Renovación misionera.
El presidente Macri y sus ministros Peña y Frigerio, cuando visitaron Posadas fueron contundentes en apostar al diálogo y al consenso para avanzar en la consolidación institucional de la democracia. La fórmula passalacquiana de “gobernabilidad con gobernabilidad se paga”, fue el marco conceptual y referencial para la toma de decisiones. Nuestra política, que suele manejarse más con gestos que conceptualmente, tiene en las reiteradas fotos del gobernador Passalacqua con Macri y alternativamente con sus ministros un claro mensaje. El diálogo y el consenso entre diferentes como lo nuevo. Así, en el campo de las oposiciones, la foto del año fue la de Alfredo Schiavoni con Carlos Rovira cuando fueron reelectos como vice segundo y presidente del Parlamento misionero. La foto explica la inversión de la lógica de las oposiciones en la provincia. Los dirigentes del PRO son conscientes de que el proceso democrático en Misiones, como en la Argentina, y si se mira más lejos, en toda América Latina, están expuestos a la presión social de una creciente pobreza por parte de la mayoría de la población. Hay una tensión objetiva entre el desafío de avanzar en la consolidación institucional de la democracia y simultáneamente impulsar el desarrollo económico que lleva implícito la  equidad social. Se asume que sólo el diálogo y el consenso constituyen el camino para resolver ambas cuestiones tratando de no perder el rumbo y el equilibrio o de privilegiar una dimensión a costa de otra.  Puede que el camino sea difícil y lleno de obstáculos y que exceda la capacidad de respuestas tanto de los sistemas políticos como de los Estados. Como todo lo nuevo, es incierto. El Gobierno provincial, inequívocamente, debe orientarse en articular las demandas sociales y sectoriales en función al diseño de sus políticas. Pero la dirigencia local del PRO se enfrenta, además, al contrasentido, para la política tradicional, de ayudar a resolver los problemas. Sus socios del ucerreísmo así lo entienden. Son opositores tradicionales, en consecuencia son antigubernamentales y fundamentalistas y muchas veces en esa actitud destructiva pasan el límite de lo antisistémico. Y no se crea, a veces tampoco lo entienden al interior del PRO sencillamente porque no levantan la mirada del árbol para ver el delicado momento, político, social y económico por el que atraviesan la provincia y el país. Hacer campaña sin demagogia parece Argentina año verde.

La mirada estratégica del PRO

El PRO de Misiones viene a cambiar así, la línea de la oposición que venía dependiendo de los aparatos de los partidos tradicionales y que no terminaba de superar la falsa antinomia peronismo – radicalismo. No todos eran peronistas pero se unieron detrás de Ubaldini para enfrentar a Raúl Alfonsín. No todos eran radicales pero se  unieron detrás de Fernando de la Rúa para enfrentar al menemismo. El PRO es un partido que rompe esa dependencia. Es un enfoque distinto al de la concepción aliancista de la UCR, y sus diásporas como Carrió, que se mueven con la lógica del antagonismo. Esa fórmula amigo – enemigo, o de las dos veredas, está introyectada en la sociedad y es muy difícil superarla sin una prédica en el campo de lo que se conoce como la batalla cultural. Por eso hay resistencia a la decisión partidaria de hacer política respetando las instituciones y el pronunciamiento popular. Incomprensión en dar prioridad a la generación de condiciones para el  diálogo político constructivo. La actitud colaborativa de Rovira y el acercamiento de Macri a los gobernadores, abre instancias para una manera eficaz de hacer nueva política. Una política superadora.
Pero el diálogo circunscripto a cuestiones coyunturales y de urgencia no alcanza. Por eso los diputados Schiavoni y Ratier vienen insistiendo en trabajar para definir la matriz productiva que se pretende para la provincia. “En esto, no hay ni un debate público ni le estamos dando mucha importancia a esta definición”, dijo en declaraciones a este medio el 7 de diciembre. Pretende discutir “un modelo que pueda incluir a toda la mano de obra de la población económicamente activa, que transforme la naturaleza en riquezas y que desenvuelva la potencialidad de Misiones para generar puestos de empleo genuino que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los argentinos”. El legislador, consultado por misionesplural sobre el año parlamentario provincial que culmina, lamentó que la Legislatura “haya sido el ámbito para discusiones que no le interesa a la población, como los debates de problemas personales entre algunos legisladores por sobre la agenda de los problemas que tiene el pueblo. Las peleas entre dirigentes no aportan y el año estuvo teñido por esos debates”, indicó entonces. Coherentes con la inversión de la lógica electoral y de la demagogia para las clases medias, el PRO Misiones planea centrar la campaña en propuestas concretas como posicionamiento en las parlamentarias que se largan más tardar en agosto con las Paso. Según se destacó a nuestros cronistas, para que las propuestas adquieran el carácter de políticas de Estado, la iniciativa prevé presentar los proyectos en el parlamento para su consideración, sin temor a que la idea realizada deje de ser patrimonio del PRO.
Además de esa manera, aunque desde la Coordinación de las obras públicas entre Nación y Provincia se muestre una agenda nutrida, se alejan las sospechas del ámbito partidista sobre la posibilidad de instalar un gobierno paralelo, tal como lo hiciera en su momento la UCR desde el Ministerio que Alfonsín le dio a Barrios Arrechea. Entonces, los planes nacionales puenteaban al gobierno provincial de Julio Humada.

Definir una matriz productiva

Extraoficialmente, trascendieron algunos papeles que se vienen elaborando en los equipos técnicos del PRO de diseño de una matriz productiva para la Provincia.
Tiene ya definiciones estratégicas que, pretenden, se conviertan en políticas de Estado y por tal motivo, si bien serán carta de presentación en la campaña electoral quedarán lejos de los enfrentamientos característicos propios de los posicionamientos en base a la descalificación y la denuncia.
Una de las patas del esquema, según esos deslizamientos, es la generación de un polo agroindustrial en el Alto Uruguay, donde existen 50 mil hectáreas marginadas de la producción debido a la degradación de la tierra generada por la explotación del tabaco.  Sin negar la necesidad de un Estado presente, desde una mirada a largo plazo, el PRO se anima a encarar la cuestión agraria cuestionando viejos tabúes, casi religiosos, sobre la explotación de la yerba mate y el tabaco. Una de las rupturas con la lógica imperante se refiere al modo de regular la producción de la yerba, que con la intención de ayudar a los más débiles se termina favoreciendo la concentración. Establecer el precio en base a plantaciones de 7 mil kilos por hectárea, si bien salva el año del pequeño productor, termina favoreciendo a los grandes productores, a los que llegan a  25 mil kilos, ya que reciben una renta diferencial y asegurada por la regulación, lo que a la larga habilita a los grandes molinos su autoabastecimiento de materia prima. Otra medida, digamos popular, de un Estado que no es indiferente con los más débiles de la cadena, pero que según la mirada del PRO termina favoreciendo a los grandes molinos, es el subsidio de 6 puntos porcentuales anuales de tasa de interés para la financiación de la cosecha destinada a la producción de yerba mate y que tienen como destino el financiamiento de inversiones, de capital de trabajo y descuento de cheques de pago diferido, siempre que el objetivo sea volcarlos a la producción de yerba mate. En soledad, los dirigentes del PRO, asumen posiciones nada convencionales, y se arriesgan a decir que la yerba, un producto con posibilidades muy acotadas en  los mercados internacionales no puede seguir siendo el eje de las economías familiares en las chacras. ¿Se pueden sostener estas verdades en un contexto político dominado por la demagogia?
Otra de las verdades conflictivas que asume el diseño del polo agroindustrial que proyecta para el Alto Uruguay el PRO es la eliminación de la producción de tabaco, una planta que mata, desde el suelo al consumidor, y en tal sentido se analizan estadísticas.  El proyecto demanda, paradojalmente, planificación, un criterio bien lejos de los planteos neoliberales, y presencia del Estado. Se inscribe además en la lucha por la soberanía alimentaria y una agricultura con agricultores, pero desde una óptica que introduce criterios de eficiencia y rentabilidad. Hablar de chacras integrales sería preciso sino remitiera a experiencias fallidas, pero es el concepto central. Por ejemplo producir maíz para alimentar cerdos.

Tierras, industria y vivienda

La otra prioridad del diseño estratégico del PRO es integrar la política de tierras con la de vivienda y la foresto-industria, pero no desde un abordaje, digamos papal anclado en las tres T, sino más bien desde conceptos más productivos, sin dejar de reconocer las necesidades sociales. La idea es articular las necesidades de mercado de la industria de la madera, con la demanda de viviendas que el PRO asocia al déficit, que sus técnicos estiman en 105 mil, sin sumar otras 20 mil familias que viven en casas de sus padres o en condiciones de alquiler y que pueden ser sujetos de créditos. El PRO introduce también un cambio de lógica en los planes tradicionales del Iprodha y de la mano del Plan de Agua Potable y Saneamiento del Gobierno nacional, privilegia la entrega de lotes con servicios.  La idea es alimentar también un círculo virtuoso en la generación de trabajo con la construcción de infraestructura de servicios y de creación de mercado para la industria de la madera que, es la postergada en el sector foresto – industrial que nuestra su dinamismo en las papeleras. Además, deja de centrarse en las grandes ciudades para extenderse a todo el territorio provincia.
Se parte de reconocer que la Superficie Provincial con problemas de Ocupación Irregular de tierras, consolidados en el tiempo y el territorio, estimada oportunamente por la Subsecretaria de Tierras y Colonización, superarían las 150.000 hectáreas, esto equivale a más 7,3 % de la superficie destinada a la producción en la Provincia localizadas en los principalmente en los departamentos de San Pedro, General Manuel Belgrano, Guaraní, 25 de Mayo, Cainguás y Oberá.
El cambio de lógica en las políticas de vivienda quedó ya en la superficie cuando en 2014. Alfredo Schiavoni votó en contra de la ley impulsada desde la Renovación por la que quedaron sujetas a  expropiación más de 1800 hectáreas para construir viviendas del Iprodha, en la zona oeste de la capital misionera. Esto se sumaba a las 700 hectáreas del proyecto Itaembé Guazú, también destinado a la construcción del barrio que hace unos días inauguró aquí el Ministro Rogelio Frigerio junto al vicegobernador Oscar Herrera Ahuad. El diputado del PRO quedó sólo entre sus pares al votar en contra del proyecto. Entonces justificó su decisión indicando que la medida suponía expropiar tierras en Posadas para hacer más viviendas, en lugar de imaginar políticas activas destinadas a revertir el proceso migratorio. “Es por ello que el PRO Misiones no acompañó esta ley de expropiación que condena a Posadas a convertirse en una ciudad colapsada en menos de una década”, señaló entonces en declaraciones a la prensa. Esa oposición, se puede decir doctrinaria, revela con claridad la propuesta de hoy y a la vez la convicción populista de los diputados de la UCR que acompañaron el proyecto de expropiación privilegiando actitudes especulativas.

Turismo y producción

La otra dos prioridades que figuran en el diseño de una definición para una matriz productiva de Misiones, son el turismo, y la consolidación del Parque Industrial de Posadas, para lo cual, el PRO no esconde que será también imprescindible la presencia del Estado en la promoción con incentivos fiscales.
Pero una de las esperanzas de las inversiones está  depositada en el régimen de participación público-privada (PPP). Es un instrumento que facilita la concreción de políticas públicas que el actual gobierno nacional ha definido como determinantes en su gestión. Aunque rige desde 2005, fue regulada por ley este año, con la finalidad de brindar garantías a los inversores, sin resignar potestades estatales esenciales. Para el PRO es la manera más rápida de propiciar que arriben al país los fondos que se necesitan para grandes inversiones en infraestructura.

El Final de Prat Gay

El final de Alfonso Prat Gay en el Ministerio de Hacienda y Finanzas dio mucho que hablar. Si fue echado por una interna con Marcos Peña y sus colaboradores o si dio un portazo. Si era soberbio o rebelde. Son habituales estas discusiones que terminan relegando lo importante. Hay un claro mensaje hecho explícito por el propio presidente Macri cuando rescata la necesidad de trabajar en equipo. La señal que está emitiendo es que las decisiones las toma él. Todo lo que se difunde del gobierno nacional habilita siempre una sospecha de construcción mediática. La destitución de Prat Gay, su forma, el anuncio del Jefe de Gabinete, refuerza precisamente esa señal: es Macri el que toma las decisiones.
Esto tiene que ver con la construcción política del macrismo. Llegó a la Presidencia conformando una alianza con la UCR, la coalición de Carrió y otros partidos menores, pero hay que recordar que aún en momentos de incertidumbre electoral, Macri rechazó las imposiciones del “círculo rojo”, denominación inventada por él mismo, para que asegure el resultado incorporando al peronismo de Massa. En esos antecedentes y después en la forma en que gobierna, se puede afirmar que el PRO trabaja en función de afianzar la identidad del PRO que, sin duda hegemoniza la alianza Cambiemos. Es decir que a pesar de cobijar orgánicamente a la UCR y a peronistas como Ritondo, además de Carrió, el PRO tiene una característica originaria como partido político. Aunque no haya nacido en comités o unidades básicas, tiene raíces en fundaciones y ongs que operan como usina de ideas y propuestas. La Fundación Pensar, de donde salió el flamante ministro de Hacienda es un ejemplo.
Se puede arriesgar la opinión de que con la separación, amistosa, pero separación al fin, de Prat Gay, Macri refuerza la toma de decisiones y la pureza del PRO en el gobierno. Asumiendo como verdad incontrastable, la tesis del progresismo,  que con la incorporación de ejecutivos de corporaciones, el poder económico infiltró el gobierno para cooptar las estructuras del Estado, también desde esta mirada, la forma en que se anunció la separación de Prat Gay, indica que Macri se plantó y que el PRO refuerza su identidad de origen.
Este contexto explica acabadamente la centralidad que tiene el PRO en Cambiemos de Misiones. El pronunciamiento popular de 2015 fue contundente. Si bien muy lejos del caudal de votos del Frente Renovador de la Concordia, para el rumbo de Cambiemos en la provincia, hay que recordar que el PRO relegó a la UCR en la preferencia de los votantes. Por eso hablar de Cambiemos en Misiones es hablar del Pro.

 

 

 

 

 

 

Foto: MOL

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