Passalacqua deslizó sutilmente precisiones doctrinarias de la Renovación al dejar inaugurado ayer el Fondo de Crédito Misiones. Al diferenciar sus objetivos de un banco tradicional sostuvo que no busca réditos sino promover la economía a “escala humana”. En un contexto de crisis atiende el desarrollo centrado en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales y en generar niveles de auto dependencia, de trabajo propio, que el Gobernador insiste constituye la identidad del  “ser misionero”

Posadas (Martes, 14 de febrero)  El gobernador de Misiones encabezó ayer el acto de inauguración del Fondo de Crédito Misiones, entidad con participación estatal mayoritaria, que tiene como objetivo ofrecer apoyo financiero, a tasa  de interés especial (bajo costo) y período de gracia para el recupero.  Tiene como objetivo el financiamiento de proyectos productivos que no encuentran respaldo en las entidades bancarias. “Este es un banco amigo y no un banco para amigos, es un banco para el que produce, para el que tiene ideas nuevas y necesita un apalancamiento para desarrollarse”, recalcó Hugo Passalacqua, pero aclaró que en realidad no es un banco ni un protobanco que pretenda convertirse en el Banco de la Provincia en el futuro. Subrayó el rol social del Fondo y lo comparó con la vieja Caja de Créditos Cooperativa de Oberá que fuera fundamental en el desarrollo social y productivo de la zona centro años atrás. Fue cuando rescató el concepto de desarrollo a escala humana y visiblemente entusiasmado por el instrumento que el Estado provincial pone a disposición de la comunidad, insistió en el rol social del Fondo de Crédito. “Me los imagino entrando con sus ganas de poner una pizzería, lo que sea, acá o en Tobuna y que nunca tuvieron la posibilidad, la oportunidad de ir a pedir porque no había adonde ir a pedir, salvo grandes bancos que por supuesto están a otra escala muy superior a ésta y está bien que estén, y después están otras cosas muy pequeñitas y en el medio está una franja grande de emprendedores que querían hacer cosas, que quieren hacer cosas, es más todos los misioneros quieren hacer cosas…Esto es un mérito de todos ustedes, es un mérito de la provincia de Misiones, de los hombres, de las mujeres que necesitan un apalancamiento. Este es un modesto punto de apoyo para mover situaciones familiares, de barrios, de pequeñas sociedades. Esto es una especie de meca de la felicidad, para poder cumplir con sueños concretos de hacer crecer tu familia, de que la olla se llene más rápido. No está para ir de vacaciones. La plata que está acá,  no está para comprar el auto, no. Esto es para trabajar, esto es para generar trabajo que es la obsesión de este Gobierno y de todos los misioneros”. Toda una definición en la que subyacen convicciones doctrinarias de la Renovación. Passalacqua asocia la característica emprendedora de nuestra sociedad con la identidad del “ser misionero” y por elevación remarca la pertenencia política de la Renovación como expresión de esa voluntad misionerista.

Fondeo de 500 millones

La inauguración del Fondo, que se sabe se popularizará como el Banco del Pueblo, contrasta con las tendencias de astricción monetaria impuesta por el Banco Central que para combatir la inflación, desde la anacrónica mirada de la ortodoxia sólo vincula con la emisión. La inauguración del Banco pone también en evidencia la equilibrada administración de los recursos públicos en Misiones, con un Estado desendeudado y con equilibrio fiscal. Hoy ninguna otra provincia que se atreva a fondear dinero en una economía que inestable.

La decisión política del gobierno de la Renovación contrasta también con las decisiones de la nación. Misiones, con sus estrecheces de recursos fondeó 500 millones de pesos cuando al mismo tiempo el gobierno nacional, a través del Ministerio de la Producción destinó 50 millones con el mismo propósito. La dimensión del Fondo provincial con el nacional traduce, desde la cantidad, la calidad de las decisiones políticas. El órgano difusor del gobierno nacional, el diario Clarín, informó entusiasmado que el ministro Francisco Cabrera, con estos créditos destinados a monotributistas apoyará proyectos de inversión en búsqueda de un aumento en la capacidad productiva. Anuncia que se podrán financiar montos a partir de los $ 10 mil, mientras que tal como explicaron desde el Ministerio, “el tope será el equivalente a una vez y media el monto máximo de la categoría a la que pertenece el monotributista, sin superar los 900 mil pesos”. Alejandro Haene, de la Confederación Económica de Misiones, puso de relieve la comparación. Además reveló que pidieron las planillas de los proyectos beneficiados y no casualmente todos eran de  la CABA.  La Caja de Crédito de Misiones cuenta con un capital de 500 millones de pesos para ser volcados en créditos para la producción misionera, desde un motomandados hasta una gran industria.

Allí radica la principal diferencia con la banca tradicional. El objetivo es la inclusión financiera, definió el presidente de la Caja, Horacio Simes. Las tasas van del 10 al 14 por ciento anual en créditos a cinco años, con seis meses de gracia. La tasa es una de las más bajas del mercado. Del diez por ciento en créditos hasta 350 mil pesos, del 12 hasta 650 mil, y de 14 por ciento hasta un millón de pesos. Para acceder a los créditos no basta solo con tener un buen proyecto. Habrá que presentar garantías, demostrar solvencia, niveles de ingreso y superar un cálculo de riesgo. Pero la Caja pondrá a disposición un equipo técnico para acompañar al emprendedor en la elaboración de sus proyectos. La premisa es apoyar la innovación y desarrollo para fortalecer la cadena de valor de la producción misionera. Entre los primeros proyectos analizados se destacan proyectos de tecnología, 3D, robotización, reciclado de madera, de plástico, fábrica de helados artesanales, carpintería, sistemas audiovisuales y varios servicios personales, además de comercios. La operatoria será dinámica. Los proyectos deben pasar por una evaluación que incluye la facturación actual y eventual y un sistema de puntuación de las iniciativas que va del cero a cien en la calificación. Se piden garantías, un fiador o un bien prendario. Es un sistema parecido al banco.

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