La soberanía alimentaria es un anhelo para la provincia, asegura la secretaria de Agricultura Familiar, Marta Ferreira. Están potenciando a los pequeños productores e intenta responder a nuevas demandas de alimentos. Rescata la acción de Gobierno que puso al área al tope de la agenda y a los productos de la chacra en el centro de la ciudad. La experiencia es emotiva y alentadora, asegura. Repasa con MisionesPlural un año de trabajo y expone la proyección del área.

Por Raúl Puentes.

Posadas (Viernes 24 de febrero). La soberanía alimentaria es un acto de rebeldía frente al neoliberalismo. Es el derecho que tienen los pueblos a definir su política alimentaria y por lo tanto, su política agraria, frente a terceros. Este concepto comenzó con fuerza en 1996 durante la cumbre Mundial de la Alimentación y se convirtió, años después, en el tema principal de la cumbre paralela a la Cumbre Mundial de la Alimentación de 2002, desde donde pasó después a Naciones Unidas.
Hoy es el principal tema de debate agrario internacional. En Misiones, forma parte de la política activa de Gobierno desde hace varios años y ahora, respaldada por ley desde la secretaría de Agricultura Familiar, busca arraigarse y producir cambios en las chacras y en las ciudades, con una apuesta ambiciosa.
La secretaria de Agricultura Familiar de Misiones, Marta Ferreira, explica los alcances de esta secretaría con rango de Ministerio y repasa los conceptos de esta tendencia mundial, adaptados a la cotidianeidad de los productores pequeños que van abriendo otros caminos: “pero nos falta muchísimo, porque creería que entre el 85 y el 90 por ciento de los productos del agro que consume Misiones todavía vienen de afuera”.
En el mundo, esta práctica prioriza la producción agrícola local para alimentar a la población e impulsa a los campesinos hacia la tierra, al agua, las semillas y al crédito. De fondo, subyacen las reformas agrarias, las luchas contra los Organismos Genéticamente modificados, a la vez que promueven el libre acceso a las semillas y el cuidado del agua como bien público y recurso sostenible.
Las culturas que rodean a la soberanía alimentaria entienden el derecho de los campesinos a producir alimentos, el de los consumidores a elegir lo que consumen y a quién le compran, como también el derecho que asiste a los países para protegerse de las importaciones agrícolas y alimentarias, al tiempo que le reconoce a su pueblo la participación para definir las políticas agrarias.

“Hay que desarrollar nuevos productos, porque hay demanda”

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-Hace mucho que la Renovación pregona la soberanía alimentaria como un anhelo a alcanzar. Misiones tiene todas las condiciones para lograr el autosustento pero… ¿qué está faltando?
-Bueno, hablamos de producir todo lo que consumimos, de autoabastecernos con nuestros agricultores y con las pequeñas superficies que tienen, con lo nuestro. En esta coyuntura nos plantamos la seguridad alimentaria, donde a los misioneros no les falte para comer todo los días. Esta coyuntura de la que hablo produjo que los comedores comunitarios se acentuaron y por lo tanto hay más demandas, tanto en lo escolar como en lo barrial. En ese auge fuimos preocupándonos para que no les falte comida, con distintas acciones: desde la entrega de semillas o plantines, para que la producción sea más rápida, y por ahí le sumamos la entrega de pollitos camperos para que sean desarrollados como alimentos o para comercialización. Son entregas gratuitas a productores.

-Estas entregas se hicieron también en Posadas, atendiendo también a las poblaciones que rodean a la ciudad donde hay barriadas con muchas necesidades…
– La experiencia de Posadas es por demás interesante. La ciudad tiene cinturones periurbanos y ahí trabajamos la agricultura periurbana y urbana, donde tuvimos muy buena recepción. No te olvides que también es un reto de estos tiempos modernos esta agricultura periurbana. Naciones Unidas advierte que la alimentación es un gran problema para las generaciones que vienen y propone que las ciudades busquen y generen sus espacios productivos en los espacios que tengan: veredas, plazas, patios, balcones, planteras. Hay que incentivar esto porque nosotros no vamos a escapar al problema de la alimentación por más que parezca una paradoja en una provincia tan rica como esta.
-Recién comienza el organismo como tal. Con un año de existencia, ¿cómo están trabajando?
-Muy bien. Tuvimos un año de gracia porque efectivamente somos nuevos, recién estamos comenzando y este comienzo de dio gracias a dos personas a las que quiero agradecer: el gesto de gratitud hacia Carlos Rovira, que coherente en sus definiciones y decisiones, viene sosteniendo y apuntalando a los pequeños agricultores, a quienes puso en la agenda política. Antes era un sector marginado y Misiones, una provincia de servicios, pero se logró un impulso diferente, con crecimientos importantes. La Ley de Agricultura Familiar, de 2015, define a Misiones con su propia impronta, a partir de un organismo que se hace cargo también de la ejecución de varias leyes, como las de Feria Francia, de Mercados Concentradores Agroecología y Agricultura Familiar. Y también al gobernador Hugo Passalacqua porque en momentos coyunturales como los que vivimos el año pasado, se animó a aceptar el reto y sin recursos, en un año con cambios abruptos e importantes, pudimos arrancar, ateniendo algunas necesidades puntuales y entregando insumos básicos.

-Con creatividad frente a la adversidad…
-No tener recursos no significa no hacer nada. Nos acostumbramos a trabajar con lo que hay y aprendimos a ser creativos, como en nuestras vidas personales. Con pocos recursos uno igual se las ingenia, como nos pasó en 2001 y así vamos aprendiendo de esas crisis permanentes. Aprendemos y valoramos los recursos con los que contamos en nuestras chacras, con la capacidad creativa del ser humano. En este organismo somos 35 persona; hay muchos jóvenes muy comprometidos con su trabajo, lo que nos permitió llegar a muchos municipios y estar siempre con alguna propuesta para los pequeños agricultores. Tenemos dos vehículos pero con ganas de trabajar, nos organizamos. Las salidas están optimizadas: Si sale el área de producción, los acompaña el de comercialización y así fuimos llegando cada vez más lejos.

-Hubo un año entonces de urgencias y de emergencias. ¿Cómo sigue a partir de ahora?
-Indudablemente tenemos que reforzar lo hecho y generar propuestas que no sea solo para atender la urgencia o la emergencia, sino proyectar a largo plazo. Queremos implementar chacras demostrativas, que si bien ya existen, pretendemos que el productor tenga el ingrediente del compromiso muy serio con la producción y la voluntad de seguir produciendo. Fortalecerlos, ayudarlos a que peguen el salto que a veces le está faltando: a veces falta el sistema de riego, un techo o el invernáculo, pero también poner el acento en la producción de valor de los alimentos que salen de nuestras chacras. Y también en la logística para que esa producción llegue a los lugares de comercialización, sean cuales fueran.

-¿Tanto a supermercados como a mercaditos de barrio, por ejemplo…?
-En este momento no creo que haya que impulsarlos a llegar a los supermercados, porque por un lado hay un abuso sobre los productos y los precios que suele imponer el supermercadismo. No podemos invitar al agricultor a que se embarque en eso y entones impulsamos los mercados de proximidad, como las ferias, los mercados y hasta el mercadito de barrio juega un rol importantísimo en sus comunidades. Yo viví en un barrio de Posadas donde el mercadito te resolvía todo, hasta el crédito para el celular. Eso hay que potenciar porque incluso genera empleo para los muchachos del barrio. Otros mercados para llegar son los mercados concentradores, que tenemos varios: en Posadas, en Puerto Rico desde abril; en Oberá, en Eldorado pero también los propios intendentes empiezan a visualizar la importancia de los mercados y empiezan a pedirlos. Hay uno proyectado para Jardín América donde queremos generar el mercado de la agricultura familiar para ubicar a los productores de la zona que venden en la ruta. Lo mismo pidió Candelaria, donde pensamos el mercado de agricultura familiar de la región, que incluiría a Profundidad, Andrade, Garupá y las poblaciones cercanas. Me parece importante que los intendentes vayan captando esta necesidad y fortaleza de los agricultores porque al principio del año pasado teníamos que hacer docencia con ellos, porque estaban preocupados por resolver problemas urgentes. Pero avanzamos, porque lo entendieron y con ello comenzamos a trabajar y a firmar convenios. Es un avance.

-La agricultura familiar como práctica y el pequeño productor salieron de la invisibilidad de las chacras y desembarcaron a la plaza principal de Posadas y a los eventos fuertes del Gobierno de Misiones, como ferias y muestras. ¿Qué evaluación hace de esa experiencia?
-Es una linda experiencia. Empezó con las ferias francas, donde estamos en una instancia de ordenamiento ya que las ferias nacieron en un contexto de necesidad, de crisis, pero en esto de la creatividad, las crisis representan oportunidades. La crisis de 2001 permitió que las ferias se fortalezcan, se desarrollen y crezcan; hoy estamos en una etapa de ordenamiento, listos para pegar un salto. La presencia de las ferias, en la capital, necesitan mejorar en muchos sentidos, darles valor agregado y convertirlos en lugares aptos también para el turismo, como una propuesta más de la ciudad. Las ferias deben invitar y convocar al turista a visitar, que las vea como un paseo de compra pero también como un lugar de encuentro con el campo. Las experiencias en ese sentido fueron enriquecedoras de donde salimos todos sumamente agradecidos por el intercambio. Hay emoción en esos encuentros, donde le vecino de la ciudad de verdad se interesa por el productor y el productor se interesa por mostrar lo que hace, por compartir y vender, pero más que nada en una suerte de intercambio, de cambios de vivencias. Acá destaco por ejemplo lo que fue Selva Adentro (la muestra gastronómica abierta que se realiza en Posadas): fue emotivo porque no fue una mera transacción comercial sino que el posadeño mostró interés genuino por cómo se produce, o se cosecha, o cómo el productor le aportó valor agregado. Se escuchan sus maneras de hablar, en forma recíproca y sobre todo, se respetan. Creo que fue muy lindo observar eso y la venta fue, por supuesto, excelente. Vi que se iban conformes todos. El consumidor, con el productor y la variedad, que le permite al ciudadano hacer una visita al campo –aunque esté en la Costanera de Posadas- y redescubrir los olores y los sabores de la infancia, porque acá en Misiones casi todos estamos vinculados a la chacra a través de nuestros padres o nuestros abuelos. Para mí fue una experiencia muy buena que debemos mejorar, potenciar. Y queremos ir por más, donde el productor esté más cómodo, que muestre mejor lo que trajo y de manera más ordenados. Vamos a seguir participando de esa muestra pero queremos potenciarnos. También vamos a participar de todos los eventos de los distintos organismos que se realicen en Misiones siempre que podamos vincular a ellos lo gastronómico, porque tiene muchísima aceptación. Hablo de la Feria de Turismo, de Selva Adentro, de la Feria Forestal, de las celebraciones como la Fiesta del Inmigrante donde pudimos descubrir que los alimentos producen un gran atractivo.

-¿Cuánto nos falta para lograra la soberanía alimentaria?
-Nos falta mucho. Cuando comenzaron en el año 95 se decía que el 90 por ciento de los alimentos que consume Misiones viene de afuera, al mercado central y se provee a verdulerías y comercios de Misiones. Hoy no podemos habar de un margen tan distinto; creo que todavía entre el 85 y el 90 por ciento sigue viniendo de afuera. Pero ahí también hay que mirar cómo se comporta el consumidor: podemos crecer y lograr la soberanía si el consumidor se compromete, porque no podemos exigirle solo al productor sin el compromiso del consumidor. No vamos a avanzar mucho si a la hora de elegir, no eligen productos de nuestras chacras, con la misma honestidad del productor que asegure que los alimentos son de producción propia, de las chacras misioneras. Yo creo que este es un tiempo muy favorable para hablar de soberanía alimentaria: los ciudadanos tomaron conciencia y hay mucha demanda de plantines; la gente quiere tener en sus balcones y las escuelas quieren potenciar sus huertas, hay demanda y un fuerte compromiso de docentes, padres y niños, lo que dispara la oportunidad de desarrollar experiencias concretas e ir después hacia algo más grande, como las chacras demostrativas donde podemos intervenir para que se desarrollen en serio.

-¿Y qué falta tanto en área como dentro del propio organismo, cuáles son algunos de los problemas que hay que atender?
-Uno de los problemas a atender es el tema de tierras. Misiones tiene historia y mucho todavía por resolver en cuanto a la tenencia de tierras. Esta propuesta del gobernador Passalacqua de ir avanzando con la cantidad de títulos entregados y por entregar también demuestra que se tomó en serio la temática de tierra y su solución. Si no resolvemos eso, no podemos garantizar la soberanía alimentaria porque el productor siempre está de manera irregular y no pude proyectar. Ni él ni su familia al no tener seguridad en el uso de la tierra. Nosotros acompañamos este proceso porque somos Agricultura Familiar y el problema de la tierra es parte de todo, atraviesa todo. Después habrá que resolver también la planificación de la producción. También nos falta fortalecer la asistencia técnica y la visita a las chacras, que este año pretendemos profundizar. Recorrer, visitar, controlar, ayudar; llevar soluciones. No vamos a resolver todo en un año porque hay temas complejos y el productor produce de todo. Como ejemplo, los productores traen cerdos desde El Soberbio a Posadas en un ómnibus viejo y cuando pensamos acondicionar un camioncito, un Ford 350, con cámara de frío, nos aparece el problema de cómo viene la gente y en qué traen el resto de los productos. Solo con esto se necesitan tres vehículos y esos problemas los tenemos a diario. Vamos priorizando acciones; aparte de resolver el problema de la tierra, hay que planificar y ordenan la producción, para plantar también lo que demanda el mercado.

-Hay mucha demanda de restaurantes y de esta movida de la comida gourmet con productos de la tierra, que además sean orgánicos….
-Los restaurantes demandan mucho, a partir de esta tendencia de unir a un chef con productores para ofrecer alternativas a las comidas convencionales. Pero por ejemplo, no tenemos producción de aromáticas, que se piden mucho, como tomillo, cúrcuma o flores comestibles que es una tendencia en los restaurantes de alta gama van hacia esos menúes. Tenemos que acompañar al productor para que incursionen también en estos mercados, en estas producciones, que son alimentos que antes no se utilizaban. Por ahí el productor no sabe cómo se produce o no tiene experiencia. Tenemos mucha demanda pero no podemos garantizar la oferta, la continuidad y eso es un problema. Tenemos que incentivar a que los productores encaren estas producciones pero de manera seria, comprometida para garantizar una provisión sistemática. Estamos potenciando la producción de alimentos sostenible en algunas experiencias en Alvear o Aristóbulo del Valle, por ejemplo, cuidando el paisaje y el ambiente; los misioneros tenemos tanta riqueza para cuidar que debemos ser responsables para las generaciones que viene; mantener un ambiente que genere alimentos. Queremos fortalecer Iguazú, que es un gran comprador por la demanda de los restaurantes y porque la zona no tienen capacidad productiva: hay poco espacio para cultivar y no está sistematizada la producción, pero en la zona, las localidades cercanas, se puede producir mucho mirando también a Puerto Iguazú. El turista busca comida regional, con productos locales y esto representa para los agricultores un nuevo nicho de mercado.

-¿Cuáles son los alimentos más importantes que produce Misiones?
-La producción es variada: el cerdo, quesos, choclos, mandioca, harina de maíz, y mucha variedad en torno a eso. Toda esta producción se coloca en Misiones.

-¿Y qué puedo cultivar yo en mi casa, como vecino común, por ejemplo?
– Mucho. Podes cultivar perejil, albahaca, cebollita, cherri, lechuga, cúrcuma o jengibre; frutales, mamón, cerolla, algún citrus. Se puede cultivar mucho y hay muchas experiencias en la ciudad. Cuando vivía en Posadas yo tenía maíz y poroto en la vereda y en el jardín, un poco para mostrar que podemos optimizar las veredas. Y creció muy bien.

-¿Posadas aceptaría esa propuesta?
-Hay que convencer al intendente de que en tanto espacio verde con tanto césped, podamos poner alimentos. Al intendente Joaquín Lozada le pedí una Plaza de la Alimentación y se me ocurrió que puede ser sobre la avenida Sáenz Peña, donde está la  estatua del colono y el arado, para ponerla en valor y hacer algo ahí. Porque todo entra por los ojos; Si Posadas entiende que puede producir alimento en el propio centro y no sólo en la periferia, sería muy bueno para todos. En Itaembé Guazú queremos llevar adelante un gran proyecto, en unas 70 hectáreas no construibles que hay en esa zona: hacer producción pero también implementar una escuela con orientación agrícola. Lo que se produzca se podrá vender ahí mismo. Así como trabajamos con los pueblos originarios, donde hicimos huertas y reforzamos los cultivos anuales que son propios de su cultural, estamos tratando de lograr que nuestros pueblos originarios recuperen su capacidad de producir alientos, de autosustentarse.

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