El diputado Franco cuestionó la decisión de la Casa Rosada de aferrarse a la grieta como estrategia  electoral con riesgo de minar la estabilidad del Gobierno, aunque reiteró que en el Congreso no existe un clima destituyente. No obstante advirtió que las discusiones entre políticos que se olvidan de la gente pueden terminar en otro “que se vayan todos”.

Buenos Aires (Sábado, 25 de marzo) “Detrás de las discusiones estériles de los políticos, cuando no vemos los problemas de la gente viene el “que se vayan todos”. La advertencia formulada por el diputado Jorge Franco puede resumir el clima que se generó en el Congreso de la Nación durante la sesión informativa del Jefe de Gabinete el miércoles pasado, que, hay que subrayarlo, cumplió ejemplarmente con el mandato constitucional de dar un informe de la gestión. El diputado por Misiones, que cerró la lista del debate, antes de formular las preguntas concretas, se tomó tiempo para poner sobre la superficie el riesgo para la convivencia democrática que conlleva la estrategia de enfrentamiento con el kirchnerismo elegida por la Casa Rosada.

Franco, que es presidente del bloque de diputados renovadores misioneros en el Congreso, fue elegido para hacer el cierre de la ronda de preguntas. Su intervención, después de nueve horas de debate, caracterizado por duros cruces de Marcos Peña con el kirchnerismo y el massismo, lo llevó a reflexionar y alertar por el clima que se está generando. Es que Marcos Peña, además de dar el informe y responder ampliamente las inquietudes formuladas por los diputados, aprovechó el escenario en clave electoral alimentando la polarización con Cristina Kirchner. La marcha federal de los docentes que al mismo tiempo reunía a 400 mil trabajadores en el otro extremo de la avenida de Mayo, se coló también en el informe de Peña, para blindar la decisión de la Casa Rosada de no convocar una paritaria nacional con los docentes.

Pero como percibió Franco, la forma fue también sustancia en el informe de Peña, que mostró un notorio cambio en su discurso. Peña cruzó a varios diputados emblemáticos del gobierno anterior como Kicillof o Cabandié, o del peronismo de Buenos Aires, como Solá o Camaño, dejando de lado su tono mesurado, encendiéndose a veces como si estuviese en una tribuna electoral. Al día siguiente quedó en evidencia que ese enojo fue planeado y montado como una puesta en escena ya que el mismo Peña se encargó de difundir por las redes sociales la partes más acaloradas de su exposición, donde les pidió a los diputados del FPV que se “hagan cargo” de su gobierno. Antes, en Twitter ya había instalado el hashtag #HaganséCargo, lo que sugiere que la polarización como estrategia diseñada por la Casa Rosada ya no tiene retorno.

Indudablemente, el tono belicoso de Peña tiene la sintonía del mensaje presidencial del 1° de marzo, cuando Mauricio Macri sorprendió al mostrarse agresivo. No cabe duda de que hay una estrategia de la Casa Rosada que ya está pensando en octubre.

La retórica está disociada de la práctica

Ante ese panorama, Franco no dudó en dedicar tiempo, de los cinco minutos de los que disponía, para poner eje en la demanda de paz social. Enfocando a Peña dijo: “quiero pedirle, en nombre de la política, de la verdadera política, de la que nos nutrimos todos pero que a veces bastardeamos, que dejemos de levantar los tonos y de pelearnos entre nosotros. La sociedad nos está mirando y nos va a cobrar caro, porque detrás de las discusiones estériles de los políticos, cuando no vemos los problemas de la gente sino que entramos a discutir nuestras cuestiones particulares, viene el “que se vayan todos”. Todos los argentinos sabemos cómo nos fue cuando apareció el “que se vayan todos”. En honor a la política, como dije una vez y repito, pido que se cierren las grietas, pero que se cierren definitivamente y no desde el punto de vista de la retórica, para abrirlas solamente con el fin de poder ver cómo salimos de alguna coyuntura política electoral”.

No fueron inocentes las palabras que eligió el diputado misionero. En una intervención anterior, Peña había negado la estrategia de confrontar con el kirchnerismo. Graciela Camaño le había imputado que con ese planteo de “nosotros y ustedes, los 30 años de peronismo, se está comiendo la alfombra roja; así que déjense de agarrar caminos fáciles y empiecen a resolver los problemas”. Pero el Jefe de Gabinete lo había negado: “no hay una estrategia de polarizar o no polarizar, no planteamos una discusión partidaria”, había afirmado para volver a invocar la consigna, “tenemos que superar las antinomias (…) Solucionemos los problemas juntos”.

Franco encuentra un innegable el contraste de esta aseveración de Peña con la línea de su informe, el cruce premeditado con Kicillof como dirigente emblemático del gobierno anterior, y la voz alta y enérgica en el tono de sus intervenciones más propias de una campaña electoral. Al cerrar la ronda de preguntas el diputado misionero tomó la palabra de muchos expositores para sintetizar así la demanda de cerrar la grieta.

La grieta se cierra desde la Política

En declaraciones formuladas a nuestros enviados especiales la Ciudad Autónoma, Franco no exime a la dirigencia de su responsabilidad en cerrar la grieta que enfrenta, hasta irracionalmente a los argentinos.  “La grieta se cierra desde la política”, insistió ante nuestro planteo de la existencia en la Argentina del péndulo entre dos modelos económicos que, desde la década de 1940, están en pugna sin que ninguno pueda imponerse definitivamente. Los conflictos políticos de nuestro país se estarían definiendo desde la estructura. En una charla que mantuvimos con Franco, en su despacho en el Congreso nacional, pusimos a consideración si ese péndulo entre gobiernos neoliberales y gobiernos populares, que muy sintéticamente terminan perdiendo legitimidad por las limitaciones económicas intrínsecas y estructurales, no está en la base de esa grieta. Sin negar la existencia de ese empate entre las fuerzas sociales, Franco desde su visión, digamos, socialdemócrata no dudó en sostener que ese enfrentamiento sólo se puede superar desde la Política, así con mayúsculas. Por eso su insistencia en advertir el riesgo que representa para el diálogo político la estrategia de profundizar la grieta como núcleo de la campaña electoral. “Les fue bien para ganar las elecciones”, reconoció Franco, para considerar que hacer lo mismo desde el ejercicio de gobierno no es lo mismo ya que el oficialismo aparece minando su propia estabilidad que –explica Franco- es siempre sostenida desde la política y resultado de un entretejido entre las medidas de asignación de recursos y de distribución.  Por eso, el diputado misionero considera un riesgo innecesario la decisión oficial de profundizar la grieta. Cuando le marcamos que la estrategia puede estar justificada porque el gobierno parece estar a la defensiva por las movilizaciones y reclamos populares, Franco desdramatiza el momento y afirma que “no hay un clima destituyente en el Congreso”.

El discurso oficial y la realidad

Al iniciar su intervención en la sesión informativa el miércoles el diputado Franco de algún modo volvió sobre una ecuación que ya había enunciado: “desde la oposición vamos a preservar la figura presidencial pero le pedimos que no se vaya contra la gente”. Se refuerza así el sentido de sus palabras en el recinto: “han sido buenas las apreciaciones y las respuestas del señor jefe de Gabinete de Ministros, pero algunas no me terminan de convencer. Soy un caminador de mi provincia y la realidad que se plantea desde este escenario no es el mismo que encuentro, en el día a día, cuando hablo con la gente. Sería bueno analizar algunas cuestiones más profundamente. Aquí se habló del síndrome de la alfombra rosada. No quiero ser tan extremista pero puedo decir que no se asemejan al país que percibo o percibe la gente que está conmigo. Tal vez esté equivocado pero da la sensación de que estamos viviendo en dos países diferentes”.

De esa manera Franco se diferencia claramente del rumbo y de las políticas de ajuste, que precisamente ratificó Peña en su respuesta. “”En relación a las preguntas del diputado Franco, lamento que perciba la situación como si viviéramos en dos países. Nosotros somos muy conscientes de la enorme dificultad que están viviendo muchos argentinos…creemos que estamos yendo en el camino correcto…”

Sin embargo, el contraste de los dos países que señala Franco queda en evidencia en las propias palabras del ministro cuando se ve obligado a dar datos concretos. Por ejemplo, el estado de ejecución del presupuesto respecto a las obras públicas para la provincia se sitúa entre el 12 y el 13% en los programas. La falta de sintonía entre el discurso oficial  y la realidad quedó también en evidencia cuando se afirma que la Nación mantuvo y aumentó los fondos del incentivo docente y el compensador, cuando en realidad, como lo señaló Franco, la Nación unilateralmente ahora paga por docente y no por cargo, en perjuicio de los que trabajan doble turno. Otra observación del diputado recordó “ que el Programa Remediar el acceso al medicamento fue extraordinario. Pregunté al señor jefe de Gabinete de Ministros si este programa continuará. No importa el nombre, lo importante es que se siga con esa política. Lo que vemos en mi provincia –lo mismo ha sucedido en otras, según lo conversado con otros colegas diputados‑ es que ha llegado la mitad de lo que corresponde al Programa Remediar. Nos han dicho que falta stock. Si fuera así, ¿por qué durante el primer semestre de 2016 se entregó más que en el segundo semestre? ¿Por qué no se compraron medicamentos? ¿Qué diputado se opondría a que ustedes pidieran autorización para realizar una compra directa porque el Ministerio de Salud necesita medicamentos? ¿Por qué no hizo la compra, si realmente no tenía stock? ¿Por qué el problema lo vamos a terminar de solucionar en mayo de 2017 y no en mayo de 2016?”.

Es en el abordaje del tema de salud donde aparecen diferencias claramente ideológicas. Franco planteo su preocupación por la subejecución de algunas partidas, “se sobre-ejecutan otras que  tienen que ver con funcionamiento, y cuando se habla de bienes de consumo o bienes de capital en salud, las partidas se sub-ejecutan”. Y remata reafirmando su convicción de que “la salud no es un concepto de gasto sino de distribución y toma de decisiones respecto a prioridades. El medicamento, en salud, es una prioridad, guste o no guste”.

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