Dos fotos del Gobernador de Misiones unidas en una misma imagen ayudan a interpretar los desafíos de los nuevos tiempos y la riqueza de los cambios en el tablero político. La relación colaborativa y de diálogo institucional de Passalacqua con Macri lejos de alineamientos son la base para defender el federalismo y ampliar la autonomía en la toma de decisiones. La reunión con otros gobernadores no es la contracara sino un complemento. La lógica del viejo bipartidismo ganado por el centralismo porteño no ayuda a entender el momento.

Posadas (viernes, 19 de mayo) Dos fotos. Un mismo mensaje. En estos tiempos de la imagen como contenido en la percepción mediática de sentido, vale rescatar dos fotos de esta semana en las que se expone el gobernador de Misiones. Parafraseando el apotegma: “un diario te engaña, todo juntos no”, se puede considerar: “una foto te puede confundir, varias fotos no”.
El martes 16 Hugo Passalacqua habló con periodistas locales junto al ministro Rogelio Frigerio, aquí en Posadas después de recorrer obras de infraestructura financiadas por la Nación. Esta imagen tiene antecedentes en las que aparecen juntos el Gobernador con Mauricio Macri. No son montajes sino producto de la decisión política de interpretar el mandato popular que se expresa centralmente en las urnas. La actitud de mutua colaboración, que se traduce en el comportamiento de funcionarios y representantes en el Congreso referenciándose en la gobernabilidad como categoría dialéctica del sistema institucional, tiene el objetivo insoslayable de defender la democracia. “No hago interpretaciones sino que acato el pronunciamiento de las urnas”, dijo más de una vez el mentor de la Renovación misionero, Carlos Rovira. No hay otro camino así que respetar la legalidad y la legitimidad de los mandatos de las mayorías en el país, en la provincia y en los municipios.
Pero hay otra foto que pone en la esfera de las imágenes lo que viene diciendo Passalacqua hasta el cansancio. “somos opositores a la Nación pero con criterio de construcción colectiva. Simplemente somos nosotros, los misioneros y nuestras circunstancias. No somos prepotentes, pero tampoco somos parte de ningún esquema del país central. Vamos a seguir dando gobernabilidad a nuestro presidente de la Nación pero sin arriar jamás las banderas y convicciones que nos identifican”, dijo en el mensaje del 1° de mayo. Por eso no es neutra la foto junto a otros gobernadores reunidos en la casa de Entre Ríos en la Capital Federal. Fue al día siguiente de compartir la conferencia con el ministro político de Macri.  “Con los colegas gobernadores nos comprometimos a seguir trabajando por un federalismo auténtico. Con gobernabilidad”, escribió en twitter. Al mismo tiempo el anfitrión, el gobernador Gustavo Bordet decía: “con mis pares justicialistas hoy en #casaer. Una oportunidad para conversar de gestión y de opciones políticas en tiempos electorales”.
Ese desliz de “justicialistas” sirvió de disparador en los diarios porteños a forzar lecturas inspiradas en las pulseadas del peronismo bonaerense. Todo lo interpretan en función de la reformulación del mapa de poder interno del pejotismo. Por eso hablan de una demostración de fuerza cuando lejos está de los gobernadores la atención a lo que sucede en el distrito bonaerense, que no es el país. Instalar “El Grupo de Gobernadores” como otra pata más del peronismo, que sumaría territorio a las ramas tradicionales del trabajo expresada en el movimiento obrero, las mujeres y los jóvenes, equivoca el análisis porque parte de un axioma falso. Por empezar, ni los gobernadores de Misiones y Tierra del Fuego, asistentes a la reunión convocada por Bordet son del PJ.
La foto tiene otra significación: la fortaleza de la identidad de la Renovación de Misiones, que nació como espacio rompiendo la lógica del bipartidismo tradicional configurado por partidos “nacionales” que replicaban en sus organizaciones los vicios institucionales y políticos de subordinación de las provincias a la Nación. La foto con los gobernadores se lee en las palabras de Passalacqua ante el Parlamento cuando ratificó los rasgos característicos y doctrinarios de la Renovación como movimiento político autónomo nacido en 2003 de las rupturas con cualquier tipo de alineamiento de Buenos Aires. Vale reiterar que fue firme el Gobernador cuando defiende el misionerismo como categoría identitaria y enfatiza: “nadie nunca en estos últimos años nos dice lo que debemos hacer”.
Las dos fotos se retroalimentan dialécticamente en la práctica y en las diferencias. Tampoco Juan Schiaretti que es peronista dejó lugar a confusiones. Destacó claramente que “queremos que al país le vaya bien. Por eso tenemos la voluntad de garantizar la gobernabilidad a rajatabla. Pero la gobernabilidad tiene que ser de ida y vuelta: que la Nación también le garantice la gobernabilidad a las provincias”.
Los gobernadores no están pensando en el conurbano bonaerense sino que se reúnen para ratificar el respeto a la legitimidad del gobierno de Macri pero aprovechando el inédito momento institucional del país para fortalecer el federalismo político en la toma de decisiones, económico en el desarrollo de las economías y social en la calidad de vida.
En las palabras del Gobernador en su discurso al pueblo a través de los diputados está claro el mensaje, no hay alineamiento ciego con el gobierno nacional, no hay alianzas ni Grupos de Gobernadores. Hay que señalar lo que dijo: “este espacio político, la Renovación, que tiene la responsabilidad de Gobernar la Provincia no puede hacerse a un lado en nada. Nos salga bien o mal siempre afrontamos, muchas veces en silencio, cada uno de los complejos problemas que hay que resolver. La cobardía política es inadmisible en estos tiempos, menos aún las mezquindades, los proyectos personales o el más feroz de nuestros enemigos: la soberbia. El trayecto de estos últimos años es tan difícil que solamente juntos, y reitero el concepto de juntos, será fructífero. No como un proyecto político de circunstancia sino como provincia.
La humildad, la sensatez, la concordia, el respeto a las ideas ajenas y la pasión por nuestra gente es la que nos encontrará construyendo desde el sitio que nos toque. Sea éste un docente, un policía, un tarefero, un comerciante o un diputado. Todos somos Compañeros de trabajo. Si algo quisiera que sea recordado en esta exposición es, repito que todos somos compañeros de trabajo. Justamente el concepto de responsabilidad de gobernar en estos tiempos nos lleva a unas modestas reflexiones. En la Renovación tenemos en claro que quien gobierna, gobierna; y quien conduce, Conduce. No hay equívocos ni vanidades que puedan opacar esta simple y potente combinación”.
Las fotos desnudan también la riqueza de los cambios que está registrando el tablero político como reflejo de las demandas sociales que no se podrán interpretar con la lógica del viejo bipartidismo ni con la lógica del centralismo porteño. Como todo proceso de cambio, en la transición conviven lo viejo que no quiere morir y lo nuevo que tarda en nacer. Es la lógica de las crisis que puede parir un nuevo federalismo.

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