Los emprendedores oleros tendrán mañana su ley de reconocimiento como actividad productiva. La norma tuvo un largo proceso de elaboración que se inició entendiendo las demandas del sector como derechos. La iniciativa es el fruto de ese “estar cerca” como método de gestión de Hugo Passalacqua. Ya desde los años de vicegobernador, junto al entonces intendente Orlando Franco, y el protagonismo de las asociaciones de oleros, venían trabajando en un marco de regulación de la actividad, su fomento y desarrollo para integrarlos a la actividad comercial.

Posadas (miércoles, 12 de julio) Fruto de entender las demandas como derechos y la articulación de las ideas con la gestión de gobierno, el movimiento renovador tiene todo listo para convertir en ley el fomento a la actividad olera en Misiones. Hoy tuvo dictamen de Comisión en el parlamento un proyecto que mañana será ley en la sesión ordinaria de los jueves. La norma tiene por objeto “fomentar la actividad olera, a través de su regulación y mejoramiento de los procesos de producción, industrialización, comercialización e innovación tecnológica, promoviendo la inclusión, el desarrollo humano integral y bienestar social y económico de los productores y sus familias”. A través de este proyecto de ley el Gobierno Provincial viene a dar una respuesta a un sector postergado, y revindicar a todo el sector olero y sus familias, propiciando todas las condiciones necesarias para el mejoramiento del hábitat y bienestar de la familia de los productores de ladrillos dándole un marco jurídico, reconociendo la actividad olera e impulsando el desarrollo y fomento, fortaleciendo así la actividad a lo largo y ancho de la provincia.
Elaborada por los diputados renovadores Orlando Franco y Claudia Gauto, el proyecto que hoy tuvo dictamen, pone sobre la superficie la articulación entre el Gobierno y los diputados de la Renovación ya que la iniciativa tiene antecedentes que es preciso mencionar. Ante todo, en los fundamentos de la ley, se reconoce que el proyecto fue iniciativa presentada por las parlamentarias Zunilda Recalde y Sofía Ibáñez, en la Edición 2016 del parlamento de la mujer en representación de las Cooperativas de Trabajo Ladrilleros Unidos Nuestra Señora de Itatí y Cooperativa de Trabajo IDI. Además, desde el año 2011, Hugo Passalacqua, desde la Vicegobernación, junto a la Municipalidad de Posadas cuando Franco era intendente, se ha venido llevando un trabajo en conjunto con, el IFAI, y organismos nacionales, con la participación activa de grupos de oleros en la definición, primero de un diagnóstico para luego trazar líneas de acción. En el año 2015 se pudo lograr y concretar el Primer Foro de los Oleros de Misiones, con la participación de más de 150 productores oleros de Posadas, Candelaria, Garupá, Jardín América, Corpus, entre otras localidades de la Provincia.
Entran en la ley la actividad de producción de ladrillos comunes de tipo artesanal y similar, como ladrillos prensados, huecos tipo cerámicos, losetas, baldosas y productos relacionados derivados de procesos productivos análogos. El proyecto fue ampliamente analizado en la Comisión que preside el diputado Aníbal Vogel y hoy tuvo el debate final cuando Franco y Gauto revelaron la decisión de aceptar sugerencias de los propios oleros e introdujeron en la redacción del articulado más alcances a la intervención del Estado determinando que las administraciones de la Provincia y los municipios deben dar “prioridad” a la compra local de ladrillos. La comisión, que tiene a muchos ex intendentes que ahora son diputados, como Joaquín Olivera, Darío Pietroski y el propio Vogel, intercambiaron con los otros diputados sus experiencias vividas desde los Ejecutivos municipales. La discusión fue disparada por Héctor Bárbaro que sugirió “obligar” a los intendentes a comprar ladrillos a oleros de sus comunidades cuando encaren obras de arquitectura. Joaquín Olivera respaldó la idea argumentando que era una manera de prevenir la concentración que luego se da en la práctica. Salvo el diputado del Pays que se aferró a una suerte de “compre municipal” aunque valoró el objeto del proyecto, se terminó admitiendo que una ley provincial no puede avasallar decisiones de los municipios que son autónomos en la definición de sus imputaciones presupuestarias. “No es sólo un tecnicismo”, sostuvo Gauto que enfatizó en la necesidad política e institucional de preservar las autonomías de los municipios. Pietroski también advirtió sobre la calidad de los ladrillos producidos localmente y narró historias de ladrillos que se derritieron con la lluvia.

Empleo local

En el debate intervino también Franco, que anda detrás de la ley desde que fue intendente de Posadas. Afirmó que precisamente el espíritu de la norma es el fomento de la generación de empleo de empleo local, mejorando la calidad de vida de las familias dedicadas a la actividad olera y a la producción diversificada. Si hoy no tienen todos, la calidad suficiente para cumplir con las normas que demandan los organismos oficiales para comprar ladrillos, la ley precisamente sirve de plataforma al Ejecutivo para desarrollar políticas de comercialización que garanticen la inserción de la producción ladrillera en mercados locales, regionales y otros. Además, se establece. promover investigaciones en todos los niveles educativos, públicos y privados, a fin de obtener nuevos productos, subproductos, servicios o procesos que permitan mejorar el desarrollo, expansión y crecimiento de la actividad ladrillera.
Gauto se refirió a los beneficios derivados de la ley de fomento, que propicia el acceso, tenencia y titularidad de la tierra para las familias de los productores ladrilleros e impulsa becas de terminalidad educativa en todos los niveles para productores oleros y sus familias.
Para aplicar la ley se crea el Registro Provincial de Productores Oleros en el ámbito del Ministerio de Industria, en el que se registran los productores oleros, en forma individual o asociativa, a los fines de brindar datos actualizados de distribución espacial, potencial productivo, cantidad de unidades productivas, y todo otro dato de interés para la formulación de políticas públicas que cumplan los objetivos de la presente ley. Simultáneamente se crea el “Programa provincial de investigación para el desarrollo tecnológico y reconversión productiva de la actividad olera y ladrillera común”, en el ámbito del Ministerio de Industria.
Establece la ley que son objetivos del programa:
a. desarrollar y formular proyectos de innovación tecnológica y productiva de generación de valor agregado en la cadena de producción ladrillera;
b. ejecutar acciones para la ampliación de la capacidad productiva;
c. obtener nuevos productos, subproductos, servicios o procesos que mejoren el desarrollo, expansión y crecimiento de la industria ladrilleras, mediante la implementación de nuevas tecnologías;
d. proponer y ejecutar acciones de mejoramiento de las condiciones de higiene, salud y seguridad en la actividad olera, así como de capacitación profesional y fomento del empleo decente;
e. celebrar convenios con gobiernos e instituciones para el fomento y desarrollo de la actividad olera;
f. celebrar convenios de investigación con organismos públicos y/o privados
g. desarrollar instrumentos de promoción y mejoramiento de la actividad olera tales como subsidios directos, créditos, beneficios integrales para el sector y adquisición de equipamiento para producción ladrillera.

Una economía regional

Sostienen los fundamentos del proyecto que “el sector ladrillero en Argentina comprende alrededor de 160 mil familias productoras, hallándose por cada localidad de 800 habitantes al menos un horno de ladrillero, generando esto empleo en las economías regionales. Las estimaciones indican que un 85% de los trabajadores no están registrados, por lo que no cuentan con aportes ni cobertura social. Es una actividad hasta ahora desarrollada por sectores de población vulnerable y de inestables ingresos.
En nuestra Provincia la elaboración de ladrillos es una actividad que se lleva a cabo en muchas localidades, lo cual ha tomado gran relevancia, tanto que se ha convertido en el sostén de muchas familias a lo largo y ancho de la provincia. Los oleros precisan apoyo desde el Estado con políticas genuinas de desarrollo para poner en valor, no sólo el producto, sino también a quienes lo fabrican, los emprendedores.
Esta actividad se basa en la producción de ladrillos comunes de tipo artesanal, como también aquella que incorpore una tecnología adecuada básica que permita la obtención de productos diversificados similares al ladrillo común tales como ladrillo prensado, huecos (tipo cerámicos), losetas, baldosas y todo aquel derivado.
En estos últimos 13 años de transformación de nuestra provincia, esta actividad se vio influenciada por el desarrollo poblacional y la construcción ha sido uno de los pilares del crecimiento, y no podría haberse logrado sin las familias que se dedican a la olería, actividad que se trasmite a través de generaciones de misioneros.
En la actualidad el ladrillo común está perdiendo vigencia, siendo reemplazado dicho producto por ladrillos huecos o cerámicos y ladrillos prensados, ya que requieren menor tiempo en el armado de una obra, menor cantidad de insumos, y siendo aislante térmico y al ruido, este hecho hace que el productor primario tenga que comercializar sus productos a precios que alcanzan escasamente al costo de producción, además de quedar fuera del mercado más importante del ladrillo, es por ello necesario la intervención del Estado para acompañar en el proceso de cambio en los modos de producción, se requiere pensar e impulsar una reconversión productiva, capacitando a los oleros en la elaboración de un producto diferencial, incorporando nuevas tecnologías al proceso de producción, logrando así reinsertarse en el mercado con precios competitivos.

 

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