La cumbre de gobernadores con el Presidente entró hoy en un cuarto intermedio. Hay un acta para estudiar en detalle. La cuestión por Fondo del Conurbano parece encausarse. Más complicada es la reforma tributaria. Las provincias no están dispuestas a ceder autonomía en la toma de decisiones ni recursos en la distribución del ingreso. La Nación ofrece más automaticidad en la copa a cambio de una gradual disminución de ingresos brutos.

Buenos Aires (Jueves, 9 de noviembre. Enviado especial) “La reforma tributaria es una propuesta de aumentar el federalismo y no de disminuirlo”, sostuvieron hoy los colaboradores de Mauricio Macri que difundieron lo conversado en la Cumbre de Gobernadores y el Presidente que tuvo lugar en la Casa Rosada. Sin embargo, la ausencia de mandatarios provinciales en la conferencia de prensa que dieron los ministros Frigerio y Dujovne dejó lugar a especulaciones que daban credibilidad a los deslizamientos sobre cierto mal humor entre los gobernadores. “Solo escuchamos un boceto de ideas. Hablaron Dujovne Rogelio y Macri. Quedamos en hacer números y vernos en una semana. Imposible opinar. Nos mandarán boceto por escrito estos días. Después debe ir aún al Coongreso”, dijo Hugo Passalacqua. “Vinimos a escuchar pero no pudimos hacernos escuchar”, dijo el gobernador de Chaco, mientras el de Mendoza festejaba la eliminación del impuesto al vino. Lo cierto es que no se pudo avanzar en definiciones y las provincias se llevaron un acta de entendimiento que deberá ser analizada tanto desde un abordaje fiscal o técnico como político y la reunión abrió un cuarto intermedio hasta la semana próxima. Hugo Passalacqua regresó a la provincia ni bien terminó la Cumbre sin dar declaraciones a la prensa.

Automaticidad y discrecionalidad

Una vez concluida la reunión, el ministro de Hacienda destacó que el proyecto de reforma tributaria tiene dos ámbitos y afirmó que el nacional es neutro para las provincias. En segundo lugar, la reforma referida a los tributos que se cobran en las provincias. Aclaró que hay en este orden una propuesta de ir bajando los ingresos brutos en relación al aumento de la masa coparticipable, pero al mismo tiempo y con la experiencia de los pactos fiscales de los noventa la compensación será a través de mecanismos que automaticen la distribución y vaya eliminando las discrecionalidades de la nación. Ante una pregunta concreta de nuestro enviado especial, Alejandro Spivak, referida a cómo podría afectar la reforma propuesta a las autonomías de las provincias en su toma de decisiones, enfatizó que “aquí hay una propuesta de aumentar el federalismo, no disminuirlo” y precisó que los impuestos distorsivos, como los ingresos brutos, se irían eliminando progresivamente a medida que la masa coparticipable vaya aumentando, pero –remarcó- a través de mecanismos que garanticen la utomaticidad y terminen con las discrcionalidades en el reparto. Subrayó también, con toda intención que la reforma no es una imposición sino un entendimiento que busca precisamente más federalismo en una nuevo esquema de relación nación – provincias.

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Con relación al Fondo del Conurbano Bonaerense, reveló que la gobernadora Vidal se mostró dispuesta a retirar su presentación judicial por el reclamo siempre y cuando se den respuestas a una restitución gradual de lo que pierde Buenos Aires.
Pero insistió en que todo está pendiente, utilizó la palabra tregua, hasta tanto los gobernadores se expidan en la reunión programada para la semana que viene.

Puja por el ingreso nacional

En la cumbre de gobernadores con el Presidente subyace claramente la puja por la distribución del ingreso en la Argentina. Tiene además un contexto internacional nada fácil para la restauración del modelo neoliberal a pesar de los apoyos recibidos por Macri en los Estados Unidos que después no se condicen con los aprietes perpetrados a través de las calificadoras de riesgo que ubican a la economía del país como una de las cinco más riesgosas del mundo. “Te promueven el endeudamiento y después de vacunan”, se escuchó decir aquí a periodistas amigos del gobierno mientras esperábamos la conferencia de prensa en la Casa Rosada. Los mismos no ocultaban su indignación con Standard & Poors por colocar al país en el mismo rango que a Pakistán aunque reconocían que la economía mundial atraviesa un ciclo de bajo crecimiento crónico y creciente proteccionismo, con liquidez financiera todavía abundante pero de incierto futuro.
Pero volviendo a lo implícito en la Cumbre de hoy es evidente que las medidas anunciadas por Macri se enfrentan a derechos conquistados por la clase trabajadora, que si bien se encuentra debilitada como movimiento lejos está todavía de verse totalmente disciplinada. Las reformas también enfrentan intereses de una cúpula empresarial que lo aplaude de pie pero no abandona su conducta atávica a fugar sus ganancias. Los últimos datos del BCRA indican que hasta octubre la dolarización bruta de activos superó los 35 mil millones de dólares. El ahorro en la Argentina, desde hace años, no se traduce en inversión. Los intentos de reformas estructurales desde la economía de la oferta trascienden en nuestro país los debates académicos. Los 90 son una lección empírica. Fueron años de redistribución del ingreso a favor del Capital para priorizar la inversión privada como principal motor del crecimiento. Desde esta misma óptica, las reformas anunciadas por el Presidente apuntan a mejorar la rentabilidad empresarial como condición necesaria y ello no es consistente con la paridad distributiva entre el capital y el trabajo que todavía predomina en la economía argentina. De acuerdo con los primeros deslizamientos, en la reunión quedó claro que el disciplinamiento del mercado de trabajo demandado por el sector empresario, constituye uno de los grandes imperativos del programa económico del Gobierno, tendrá que respetar los límites de los derechos adquiridos.
De todos modos, más allá del avance que se logre con la llamada reforma laboral, la mejora en la rentabilidad empresaria per se lejos está de garantizar una mayor acumulación productiva. Además de la evidencia histórica que es contundente, economistas de todas las tendencias marcan que el proceso de fuga de excedente fuera del circuito productivo, que está implícito en la dolarización de activos, no ha disminuido, sino que se agrava y es una dinámica consecuente con las políticas de incentivos a la inversión financiera, como observa la ex presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont. Dice en Fide que “ingresamos en el peor de los escenarios: al Capital la insuficiencia de demanda agregada ya no le preocupa tanto porque la ganancia está garantizada por la bicicleta financiera. Financiarización y fuga son dos fenómenos que han vuelto a hegemonizar el funcionamiento de la economía argentina. Y este andamiaje está montado en la desregulación financiera y el endeudamiento”.
Como conclusión se puede afirmar que los gobernadores no se muestran dispuestos a ceder recursos en función de esta redistribución del ingreso que, desde las provincias, es regresiva dado que favorece la concentración del Capital en la city porteña.

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