Las organizaciones sociales de base ganaron protagonismo en el escenario político provincial en la denuncia del modelo y las políticas de ajuste de Macri. El referente del Frente Patria Misiones, Fernando Lafere, destacó que sin embargo es difícil articular el doble rol de resolver las demandas populares cotidianas que no pueden esperar, que son puramente reivindicativas y simultáneamente construir una alternativa político institucional.

Posadas (Miércoles, 3 de enero) Las grandes movilizaciones sociales de 2017 que tuvieron epicentro en Buenos Aires trasfirieron la centralidad de la denuncia y oposición al modelo económico y las políticas de ajuste de los partidos a las organizaciones piqueteras. Nadie puede negar el protagonismo ganado por la CTEP, la CCC, Barrios de Pie y el Evita en las marchas para defender conquistas sociales y el rol que cumplieron en la derrota política de la Alianza Cambiemos al lograr, paradójicamente, con éxito sancionar las reformas previsional y fiscal.
Aunque en Posadas la réplica de las marchas no tuvo la misma masividad la propia dinámica de las protestas sirvió para visibilizar la existencia y gravitación que tienen las organizaciones barriales, según destacó a este sitio Fernando Lafere, referente del CTD Aníbal Verón Nacional y del Frente Patria Misiones.
Fue preciso al utilizar el verbo transitivo “visibilizar” ya que recordó “estamos trabajando desde los 90”. Habitualmente se vincula la emergencia de los movimientos piqueteros con la representación de los trabajadores excluidos de la economía formal. “Las organizaciones ponen claridad en las demandas de los vecinos que solos no pueden reclamar”, destacó Lafere para hacer referencia a la construcción política territorial que llevan adelante el CTD. La define como una organización “popular, de hombres y mujeres” trabajadores y desocupados, que han formado un “movimiento” diferenciado de un partido o un sindicato, para resolver entre todos los problemas de todos.
Comentando declaraciones de Juan Grabois, del CTEP, se le preguntó a Lafere sobre las observaciones que hizo el dirigente, que aparece cercano al Papa Francisco, sobre la doble responsabilidad de las organizaciones.
Dijo Grabois: “…De nuestro lado del mostrador, salvo que uno tenga pensado hacer una revolución mañana, hay que entender que estamos frente a un gobierno que no aborda la exclusión social más que como un problema de seguridad y así va a seguir hasta que otra fuerza político-electoral triunfe en las elecciones. En este marco, las organizaciones sociales tenemos un doble rol: denunciar la naturaleza destructiva e injusta del modelo y hacer lo que esté a nuestro alcance para resolver los problemas cotidianos y construir puestos de trabajo en la economía popular. Tenemos que evitar la depresión, la drogadependencia y el alcoholismo, tres síntomas del deterioro extraeconómico. Tenemos que combatir la malnutrición y las muertes por gatillo fácil. Todas estas son tareas del aquí y el ahora. No podemos esperar. Por eso, aunque tengamos proyectos antagónicos con el Gobierno hay que convivir. Necesitamos ejercer la tolerancia y el respeto aun en contextos de enormes diferencias. Los discursos extremos entre políticos que en definitiva no se plantean la superación del capitalismo y tienen diferencias de modelo y de modales pero no de sistema son para la gilada. A veces sirven para estupidizar a la militancia, para que no tenga pensamiento propio, y nos ahoguemos en un vaso de agua.
El subrayado es nuestro. Lo utilizamos como disparador en la charla con Lafere. Coincidió en términos generales. “Las necesidades básicas de nuestro pueblo no pueden esperar el diseño de políticas para el mediano y largo plazo, aunque tampoco podemos renunciar a la construcción de un proyecto alternativo”, enfatizó el dirigente misionero. Sin embargo aclaró que la CTD no participa habitualmente del diálogo con el gobierno nacional porque no es invitado a la mesa donde se sientan la CTEP, la CCC, Barrios de Pie y el Movimiento Evita. Recordó que incluso fueron críticos con la ley de Emergencia Social que Grabois rescató en la nota que le hicieron en Página 12 ayer. De todos modos, Lafere coincide con la línea general del discurso. Incluso profundizó en la lógica del diálogo con el gobierno aunque uno enfrente políticamente el modelo y el rumbo económico –social. “No hay dudas –subrayó- que el gobierno de Macri atiende la pobreza en función de controlar cualquier explosión social”, por eso entiende que la necesidad que tiene de responder a las demandas de las organizaciones, abre posibilidades de negociar. Destacó que el clima en la Provincia es muy diferente porque el diálogo es más sincero aunque no esté exento de complicaciones. Desliza así un elogio que lo lleva a enfatizar sin dudas que “el desembarco de Cambiemos en Misiones sería un retroceso”.

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